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Nuestras Historias

Que siempre sí: hay recesión

La forma de la caída de la economía en 2019 sugiere que el ciclo recesivo todavía no da la vuelta, no encuentra la inflexión, opina Iván Franco.
mar 04 febrero 2020 06:53 PM
Crecimiento económico
En términos de las decisiones de gobierno, el impacto real en la demanda agregada viene por el ahorro y el recorte de gasto, considera Iván Franco.

(Expansión) – 2019 fue un año perdido, un año para el olvido económico. En julio de ese año mencioné en este espacio que estábamos en recesión y había que declararla, no por morbo, sino para tomar medidas oportunamente. Sin embargo, el denominado “consenso económico” pensaba diferente. Según el consenso, aún era pronto para hablar de una recesión.

Al final, el consenso se equivocó, porque sí la hubo. El Inegi confirmó tres caídas trimestrales del PIB a tasa anual. Si alguien piensa que eso no es una recesión, no es necesario continuar con esta lectura.

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Primero que todo, considero que debemos dar la mayor seriedad a este asunto. El debate económico sobre si hay o no una recesión resultó ser ocioso. En aquel momento, en general, no hubo un buen análisis que hablara con la verdad.

No iré al aspecto técnico y multifactorial de los ciclos económicos. Una recesión se declara con cifras, tendencias, con análisis y verificación estadística y matemática. No es solo una opinión, es una declaración basada en la disciplina del método, pero, sobre todo, del entendimiento de la economía.

Porque antes de razonarse, la economía debe de entenderse. Si la economía solo se razona, sin entenderla, habrá desenfoque y tergiversación de la realidad.

Muchos dirán que la situación actual es culpa de las políticas del actual gobierno. Sin el afán de defender a nadie, hay un gran error en tal afirmación.

La economía mexicana viene en caída libre desde el año 2017. La sentencia de muerte del ciclo económico expansivo del sexenio anterior se firmó con el “gasolinazo”, en enero de ese año. ¿Por qué?

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Porque el boom de los precios marcaría el reforzamiento de un ciclo monetario plenamente restrictivo. En México, el punto de salida y el génesis de la actividad económica en términos del ciclo se encuentra en manos de la banca central. A partir de ahí, los demás actores definen el sentido y el ritmo de sus decisiones.

Si la economía ya venía en caída libre, con un ciclo monetario apretando aún más las condiciones para jugar, era de esperarse que la inversión, se mantuviera inerte y también en caída.

Con la llegada del nuevo gobierno, algunos pensamos que, al tiempo de realizar cuantiosos ajustes al gasto corriente, el gobierno iba a reenfocar velozmente el gasto en programas sociales, coadyuvando a evitar de forma artificial una recesión. Pero no sucedió así.

Desde mi punto de vista, el gobierno actual perdió casi un año de estrategia de gasto por haber tenido a un secretario de Hacienda que al final no le gustó el estilo de gobierno y decidió renunciar. Desafortunadamente se perdió un año clave en el segundo puesto de mando, porque cuando llegó el nuevo secretario, prácticamente, se tuvo que empezar de cero.

Si nos vamos más atrás, también desde el año 2017, cuando renunció Carstens a Banxico, mencioné que ya se vislumbraba el triunfo de AMLO en las elecciones del año siguiente. Inmediatamente después vino la llegada nada circunstancial de un “halcón” al banco central, que marcaría la difícil tónica y distante relación que habría con la próxima institución presidencial.

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La desconfianza se potenció exponencialmente con una campaña mediática por parte del colectivo antagónico para destronar al próximo candidato. Desde ese momento se sabía que el próximo gobierno la iba a tener muy difícil en materia de confianza.

Hay quienes dicen que la cancelación del NAIM lo agravó todo. Por su puesto, este hecho significó “una raya más al tigre”, abonando al ciclo económico. Sin embargo, por sí mismo, este proyecto neonato no tiene la potencia ni la magnitud para menguar a la economía. Aducir como causal de la recesión al NAIM es estar totalmente fuera de contexto.

En términos de las decisiones de gobierno, el impacto real en la demanda agregada viene por el ahorro y el recorte de gasto. Solo hay que “hacer cuentas” para conocer el impacto. El gobierno redujo en términos reales su gasto total en 2019, con respecto a 2018.

En suma, las razones de la recesión actual son, con un peso de 70%, el ciclo restrictivo monetario que inició años atrás. ¿Que implica? Una cuantiosa reducción de los fondos disponibles en la economía, tanto en la cantidad del dinero como el precio de pedirlo prestado.

Dentro del rubro monetario se incluye la caída en la inversión, que depende tanto de la confianza en invertir como de la disponibilidad y del grado de rivalidad (costo de oportunidad) de los recursos monetarios de la economía. Es decir, yo puedo tener dinero, pero eso no implica que vaya a invertirlo.

Desde mi perspectiva, solo un 10% de las causas de la recesión corresponde a las decisiones de gasto público del año 2019. Los recortes en el gasto son por partida doble; por un lado, se gasta menos, y por otro, no se añade nuevo gasto. Finalmente, estimo un 20% de causas residuales como la debilidad externa provocada por la incertidumbre del tratado, la inseguridad, la desconfianza y lo que se desee añadir.

Es un hecho que, con otro gobierno al frente, la economía no hubiera salvado su tendencia decreciente del año. El primer año de cada sexenio es típicamente débil en términos económicos.

Sin embargo, considero que se pueden acelerar las decisiones. La forma de la caída de la economía en 2019 sugiere que el ciclo recesivo aun no da la vuelta, no encuentra la inflexión. Se esperaba que lo hiciera en el primer trimestre de 2020, aunque parece pronto. Hay que esperar los datos de enero de 2020.

Finalmente, es fundamental que en el contexto de la autonomía del banco central (que no es lo mismo que independencia), el gobierno actual y la institución que marca la pauta económica en cualquier país, se pongan de acuerdo y trabajen juntos, por el bien del país.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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