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Agua y su gestión: una agenda pendiente

Es necesario promover una buena gestión del agua en todos los niveles de la cadena de producción, opinan Leonora Navarrete y Luis Mauricio Torres.
dom 22 marzo 2020 06:48 AM

(Expansión) – La conmemoración del Día Mundial del Agua nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre su importancia y crear conciencia sobre los retos más importantes de cobertura, calidad y eficiencia de los sistemas de agua potable.

Para superar esos retos se debe abordar el tema de la gestión urbana del agua y mejorar la eficiencia de los responsables de la operación de los sistemas de agua urbanos: los organismos operadores.

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A pesar de que el acceso al agua, saneamiento e higiene es un derecho humano fundamental, aproximadamente el 40 % de la población mundial sufre por la escasez de este líquido . De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Hogares 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2017 alrededor de 8 millones de mexicanos no contaban con acceso directo a agua potable dentro de sus viviendas, la mayoría de estas ubicadas en zonas rurales o marginadas.

Por ello, uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la ONU es que para 2030 se logre garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua, así como el acceso a servicios de saneamiento e higiene para todos.

Además del acceso limitado al agua y a los servicios, existen otros problemas importantes en el sector hídrico, como la limitada capacidad de monitoreo del agua, el alto porcentaje de agua desperdiciada por fugas y la mala calidad de los cuerpos de agua gracias al poco o nulo tratamiento que reciben las aguas residuales.

La tarea no es solo incorporar a cada vez más personas a la red de agua potable, sino también mejorar la calidad del servicio que hoy se presta. Esto se vincula con la necesidad de contar con organismos urbanos operadores de agua eficientes y sostenibles.

En México, estos organismos se encargan de operar los sistemas de agua potable, alcantarillado y saneamiento de cada municipio. Las tarifas, derechos y subsidios son sus principales fuentes de financiamiento, y con ellos se debe lograr proporcionar un servicio de calidad y generar fondos suficientes para mejorar la infraestructura hídrica. Sin embargo, presentan debilidades que no permiten que se realice una operación eficiente.

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La falta de autonomía financiera, derivada de la baja capacidad para cobrar el servicio de distribución de manera óptima, hace que estos organismos sean dependientes de los recursos asignados por los gobiernos municipales y estatales. Además, la carencia de mecanismos de rendición de cuentas y transparencia, así como un acervo tecnológico limitado impiden que se reporten mediciones de eficiencia operativa.

El sistema de captación de lluvia que busca aliviar el desabasto de agua en CDMX

Estas deficiencias institucionales frenan la mejora de los sistemas de distribución urbanos. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, en México de cada 10 litros de agua distribuida solo seis llegan a los usuarios y los cuatro restantes se pierden en fugas. La principal causa es la infraestructura obsoleta que tienen las redes de distribución locales además de la tecnología limitada con la que cuentan para monitorear su operación.

Otra de las grandes debilidades de los organismos operadores es su incapacidad de establecer de manera autónoma las tarifas al cobro del agua, que impide que alcancen una recuperación de costos adecuada y propicia la existencia de un ciclo vicioso.

Una baja recaudación por parte del organismo operador implica que no hay ingresos aptos para mantener una operación eficiente, lo que se traduce en una baja inversión en el sector y en servicios de mala calidad, que lleva a que los usuarios no quieran pagar por estos mismos servicios.

Para lograr un mejor gobierno del agua se debe promover la eficiencia de los organismos operadores, comenzando por buscar su autonomía de gestión, establecer sistemas de transparencia y rendición de cuentas para mejorar la medición y operación del organismo con el objetivo de conseguir la sostenibilidad financiera para que se pueda destinar un mayor número de recursos a optimizar la infraestructura hídrica existente.

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Es necesario promover una buena gestión del agua en todos los niveles de la cadena de producción, desde el organismo operador que la extrae y distribuye, hasta el consumidor final que debe hacer un uso responsable de este recurso no renovable.

Nota del editor: Leonora Navarrete es consultora y Luis Mauricio Torres coordinador de proyectos del @IMCOmx . Síguelos en esu página y redes sociales: Twitter , Facebook e Instagram . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a los autores.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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