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Nuestras Historias

Las expectativas sobre México se desploman

Tenemos un sistema que cobra cada vez más impuestos al trabajo y subsidia el no trabajar, los contribuyentes sostenemos a un ejército creciente de zánganos de la burocracia, considera Jorge Sánchez.
jue 25 junio 2020 08:00 AM

(Expansión) – Las expectativas sobre los acontecimientos futuros tienen una radical importancia sobre las conductas humanas presentes, esto es más que significativo en una economía de mercado dado que muchas decisiones dependen de cuestiones como la ganancia esperada, el nivel de precios que va a prevalecer y la cotización de las acciones en el volátil mundo financiero.

Por ende, ha sido de tremenda preocupación para las finanzas el estudio de la influencia de las expectativas sobre el devenir de la economía en su conjunto.

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Estamos frente a una crisis económica sin precedentes. Es tal que México tiene la mayor caída del PIB desde 1932 y las expectativas en lugar de mejorar están empeorando sobre el futuro del país, sobre todo porque hay una gran incertidumbre para poder invertir. Sin embargo, van a surgir voces que recomienden aumentar los impuestos y dada la circunstancia que vive el país tal vez no sea lo mejor, es preferible tener con los impuestos actuales una mejor recaudación y un gasto público más eficiente.

La literatura económica apunta a que una estructura tributaria más pesada desincentiva el ahorro, la inversión y el trabajo. Existe un consenso relativamente amplio entre los economistas en el hecho de que las tasas de impuesto corporativo más altas tienden a reducir la inversión y el stock de capital de largo plazo.

La transición democrática que experimentó México en el 2000 y en el 2012 no ha servido para que las autoridades cambien de hábitos en el gasto público, error que podría pagar la población con más impuestos. El costo por mantener las diversas burocracias de los tres niveles de gobierno se incrementó considerablemente, esto sin tomar en cuenta que durante estos años las transferencias a los Estados y municipios se incrementaron considerablemente, además de que se despilfarraron los excedentes petroleros.

Una reforma hacendaria mal hecha puede representar una mayor carga fiscal para las empresas, ya que entre la disminución de deducciones, la eliminación de algunas exenciones y homologación de impuestos, el ISR superaría la tasa de 40%.

Las decisiones de inversión por parte de los agentes privados pueden ser afectadas y con ello el empleo y la recaudación fiscal misma.

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El gasto público puede afectar el nivel o capacidad de ahorro de la población, en vista de que el gasto público está financiado por lo general por ingresos provenientes de los impuestos. Al incrementar los impuestos se deja a la población con una menor parte de sus utilidades, lo que disminuye su capacidad de ahorro.

Como la inversión en buena parte depende del nivel de ahorro de la población, al disminuirse el nivel de ahorro por las causas ya expuestas se afecta la capacidad para invertir. Si no se ahorra, no habrá recursos para invertir.

Tenemos un sistema que cobra cada vez más impuestos al trabajo y subsidia el no trabajar, los contribuyentes sostenemos a un ejército creciente de zánganos de la burocracia y de los grupos de interés, como la CNTE o el SME, a cuyos integrantes el Estado entrega porciones crecientes del ingresos despojado a los contribuyentes productivos.

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En los últimos años los impuestos, el gasto del gobierno también ha subido y sin embargo, la pobreza no se ha disminuido considerablemente.

Es bienvenido el combate a la evasión y defraudación fiscal, es justo que los que no pagan impuestos lo hagan es una forma de corrupción que se debe desechar en México. Sin embargo, también se debe exigir transparencia en el uso de los recursos públicos y que realmente se utilicen en proyectos de inversión pública rentables y se deben dar incentivos para que las pequeñas y medianas empresas puedan superar la crisis y poder generar empleos.

Nota del editor: Jorge Sánchez Tello es director del Programa de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (FUNDEF). Síguelo en LinkedIn y en Twitter. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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