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Nuestras Historias

La buena nueva del plan Biden y la salida de Trump

La política energética anacrónica que hoy se sigue en México, de persistir, encontrará más obstáculos y se volverá aún más costosa, señala Rodrigo Villar.
jue 19 noviembre 2020 11:58 PM

(Expansión) – La victoria de Joe Biden y el que Donald Trump deje el poder son grandes noticias en el sentido de oportunidad, no sólo para Estados Unidos, sino para el mundo entero. Es una promesa de corrección de rumbo y renovación en varios sentidos, y para México no es la excepción.

Esperanza de que las instituciones del Estado democrático de derecho se sobrepongan a la demagogia y a populismos que ponen en riesgo a la democracia misma. De intentar la negociación y el acuerdo en torno a lo que une, en vez de lucrar con la polarización política y social. De que la toma de decisiones sobre los intereses colectivos tenga sustento técnico y sentido de responsabilidad, frente a la post verdad y el enfoque de campaña electoral permanente.

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Oportunidad de dar su lugar al multilateralismo frente a los enormes desafíos de la humanidad, contra la negación y un nacionalismo mal entendido que sólo exacerban los problemas globales. Es hora de asimilar la dolorosa lección de la pandemia si queremos estar a la altura de un reto como el cambio climático, que exige un proceso civilizatorio completamente opuesto al “liderazgo” político que se dio en la mayor potencia mundial durante cuatro años.

El programa de gobierno que Biden ha delineado puede tener esa proyección, además de que implica oportunidades formidables para México, siempre que aquí también nos decidamos a seguir caminos de racionalidad, reconciliación y congruencia con los tiempos que vivimos.

Desde las acciones de corto plazo. Biden va por una respuesta de emergencia a la pandemia del COVID-19 recargada, en el extremo opuesto de lo que no hizo Trump, lo cual sepultó su posibilidad de reelección. Busca un verdadero control nacional que incluiría un mandato para el uso generalizado de la mascarilla, pautas consistentes para todo el país, distribución masiva de vacunas y pruebas de COVID-19 gratuitas.

Se tiene claro que, si no controlan la crisis sanitaria, no habrá reactivación económica. Pero, en paralelo vienen estímulos fiscales para gobiernos estatales y locales, extensión de programas como el de beneficios federales de 600 dólares semanales a quienes han perdido su trabajo u horas laborales, una segunda ronda de apoyos directos a contribuyentes y del esquema de protección de salarios, de préstamos para que las pymes mantengan sus nóminas, incluso a fondo perdido.

Se entiende que ayudar a salir adelante a empresas que generan empleos, recaudación tributaria y productos y servicios valiosos para la población es un asunto de sensatez e interés colectivo. Nuevamente, en todo esto hay pistas útiles para México, a fin de superar nuestra propia crisis de salud pública y recesión económica, además del pantano de la polarización política.

En concreto, se trata de salir de la coyuntura en buena forma para habilitar una recuperación robusta y sostenible a largo plazo. Aquí es donde el plan climático Biden está en el corazón de su proyecto de gobierno y resulta una excelente noticia para el mundo: para perfilar la economía post pandémica, con prioridades que dan justo en el blanco, como, además del factor ambiental, banda ancha y 5G asequibles en todo el país y justicia social.

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La crisis económica en México por el COVID-19 y sus consecuencias en el consumo de energía

De arranque, se alista un paquete de infraestructura de 2 billones de dólares centrado en la mitigación y la resiliencia ante el cambio climático. Para poner en perspectiva, el compromiso de la Unión Europea al respecto es de 1.1 billones para los próximos 10 años. Se busca que la red eléctrica sea 100% renovable y limpia para 2035 y que la economía alcance el cero neto de emisiones de efecto invernadero antes del 2050.

Biden va por la mayor inversión de la historia en investigación e innovación en energía, con 400,000 millones para 10 años, así como una apuesta en combustibles alternativos e infraestructura de carga de vehículos eléctricos, incluyendo 500,000 estaciones. Desde el 20 de enero gestionará el reingreso al Acuerdo Climático de París y el respaldo al Fondo Verde para el Clima de la ONU.

Igualmente, iniciará la reversión de varias de las regresiones regulatorias del periodo Trump y el impulso a estándares nacionales con el ejemplo de los estados de vanguardia en el tema, principalmente California. Habrá estímulos para la industria y la exportación que liguen la ley Buy America a la nueva directiva ambiental, y en cambio, nuevas restricciones a los combustibles fósiles, como limitaciones a su financiamiento.

Ojo: la política energética anacrónica que hoy se sigue en México, de persistir, encontrará más obstáculos y se volverá aún más costosa. Nuestros vecinos difícilmente se privarán de usar disposiciones como las del T-MEC para defender sus intereses y procurar su agenda.

Más aún, el gobierno de Biden incluso promoverá la estandarización de la divulgación de riesgos climáticos en los estados financieros corporativos.

En el sector financiero prácticamente se da por descontado que la inversión ESG y de impacto, que de por sí ya estaban en un boom que se acentuó con la pandemia, van a dispararse. Hacia eso apunta la coincidencia con las iniciativas promovidas en la SEC por el Sustainable Accounting Standards Board o el que se reviva la oficina de innovación social creada durante la administración Obama.

Para mí queda claro de hacia dónde va, en gran medida, no sólo Estados Unidos, sino el mundo, en cuanto a esos motores de cambio y desarrollo. ¿A dónde vamos nosotros?

Nota del editor: Rodrigo Villar es un emprendedor social y Socio Fundador de New Ventures, donde busca transformar la manera tradicional de hacer negocios y crear un nuevo modelo empresarial que perciba el impacto como status quo. Cuenta con un MBA del Royal Melbourne Institute of Technology y estudió la carrera de Contabilidad y Administración Financiera por el Tecnológico de Monterrey. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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