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Nuestras Historias

Aciertos y desaciertos del Plan de Infraestructura

Sobre la meta de alcanzar hacia el 2022 que la inversión represente al menos el 25% del PIB, en lo personal mantengo mis reservas, señala Roberto Ballinez.
mié 25 noviembre 2020 12:00 AM

(Expansión) – Durante la presentación del Plan de Inversión en Infraestructura para la Reactivación Económica a principios de octubre, el Gobierno Federal y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se comprometieron a promover la inversión y el desarrollo incluyente, financiando proyectos de infraestructura pública donde la aportación privada, representaría al menos el 50% del capital comprometido; 39 son los proyectos que aparecen en la lista y de estos siete ya están en ejecución.

De acuerdo con el Secretario de Hacienda, se espera que todos los proyectos se encuentren en este estatus para 2021 y 2022, y con ello se alcance un nivel de inversión equivalente al 25% del PIB.

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Si bien este anuncio manda una señal positiva al mercado, resulta ser insuficiente frente al gran requerimiento de infraestructura del país. Fuera de esta lista han quedado los proyectos para ampliar la red de transmisión eléctrica, energía renovable, gasoductos, almacenamiento de hidrocarburos, entre otros. No obstante, esta pequeña lista abre la puerta al flujo de fondos privados, reconociendo que actualmente la administración pública federal no cuenta con los recursos ni la capacidad suficiente para emprenderlos por sí sola.

Sobre la meta de alcanzar hacia el 2022 que la inversión represente al menos el 25% del PIB, en lo personal mantengo mis reservas. Lograr una tasa de inversión total (formación bruta de capital) con respecto al PIB por arriba del 25% siempre ha sido una de las metas económicas que cada nuevo gobierno se propone. Cumplir con esta meta, como con cualquier otra, requieren de una enorme habilidad para administrar una gran cantidad de variables económicas, financieras, políticas e incluso sociales.

Durante los últimos tres sexenios, la inversión total representó en promedio el 21.5% del PIB. Si bien, otros países latinoamericanos como Colombia, Brasil y Chile registraron porcentajes de 20.3%, 18.2% y 22.3%, respectivamente; para el caso de Turquía, país emergente y con un PIB muy similar al de México, la inversión representó el 25.9% en el mismo periodo. Esto sin considerar que China reportó en promedio un 40.35%.

Para 2019, esta métrica tuvo un valor de 20.3%, donde la inversión privada contribuyó con un 17.2%, mientras que la pública tan solo un 3.1%. Cabe aclarar que, ambos componentes se han reducido al menos desde 2016. Es decir, en 2016 la inversión total fue de 23.3%, compuesta por una contribución de 19.3% por parte de la iniciativa privada y de 4.0% por parte del sector público La desaceleración económica en 2019 (-0.1%), la percepción de incertidumbre jurídica y una estrategia gubernamental hacia el sector poco clara pueden explicar la continuidad de esta tendencia.

El panorama económico hoy parece jugar en contra. Considerando que la economía en 2020 se contraerá -9.5% y en 2021 podría tener una ligera recuperación (alrededor de 4.8%), la probable reducción de recursos presupuestarios combinado con una ineficiente asignación de estos tendrá que considerar necesariamente una mayor participación del sector privado para aumentar la inversión física que expanda la capacidad de producción, mejore la competitividad del país y con ello se reduzca el déficit de infraestructura que presenta el país.

Si se considera lo anterior y si los nuevos anuncios que haga el Gobierno Federal contemplan proyectos económica, ambiental y socialmente factibles dentro del portafolio global (recordemos que el sector privado propuso inicialmente al menos 1600 proyectos), la meta del 25% pudiera ser alcanzable.

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Sin embargo, por si fuera poco, un rebrote de la pandemia puede dificultar el alcance de estos objetivos de inversión. Primero porque esta situación podría retrasar la producción de los insumos debido a la interrupción de la cadena de suministro (industria del acero o del cemento); segundo, la inversión en infraestructura deberá competir con otras necesidades de gasto en el sector de salud y seguridad, y tercero, dado que las actividades del sector de construcción son intensivas en capital humano se deberán tomar acciones para reducir los riesgos de contagio en los centros de trabajo.

Continuando con el diagnóstico del plan anunciado, no hay que perder de vista lo siguiente: 1) Sólo 11 proyectos se siguen considerando de aquel acuerdo anunciado el 26 de noviembre de 2019, de un total de 134; 2) el monto total de inversión considerado, P$297.3mm, se ejercerá durante 2020 y hasta 2022. No obstante, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación, no se contemplan partidas presupuestarias para varios de los proyectos que aún no se ejecutan.

Es decir, los recursos aún no están presupuestados; 3) A diferencia de los anuncios anteriores, existen cinco proyectos asociados al sector de energía. Sin embargo, estos proyectos modernizarán la infraestructura de Pemex y CFE; 4) El proyecto que más recursos tiene asignado es la instalación de una Planta de Coquización en la Refinería de Tula (18.3% del total) y 5) Al menos cuatro proyectos están relacionados con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (obras viales y un tren suburbano).

Con relación al sector carretero: 11 son desdoblamientos, cuatro proyectos están asociados a contratos de Mantenimiento, Rehabilitación y Operación (paquetes carreteros del noreste y sureste del país) y, en principio, cinco se licitarán bajo esquemas de concesión pura. Es importante reconocer que el Gobierno Federal ahora ha considerado la monetización de activos carreteros a través de contratos Mantenimiento, Rehabilitación y Operación. Esto, ciertamente, representa una vía de financiamiento indirecto del Gobierno Federal.

Nota del editor: Roberto Ballinez es Director Ejecutivo senior de Deuda Subnacional e infraestructura en HR Ratings. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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