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Nuestras Historias

Una historia, un juego y dos preguntas sobre los 'Locos Años Veinte'

Esos años fueron una época en la que mucha gente desafió lo establecido, se permitió nuevos estilos de baile y vestimenta, y rechazó muchas normas morales tradicionales, señala Jordi Oliva.
mar 22 diciembre 2020 12:00 AM

(Expansión) – Después del fin de la I Guerra Mundial y de la Gran Pandemia de 1918 que mató a 50 millones de personas en todo el mundo, la gente salió a “reventarse” de tal modo que aquella década terminó llamándose “los Locos Años Veinte” o "los Años del Rugido" (Roaring Times en Estados Unidos) por la exuberante y desenfadada cultura popular del decenio.

Arrancaron con unas ganas tremendas de cambiarlo todo. Esos años fueron una época en la que mucha gente desafió lo establecido, se permitió nuevos estilos de baile y vestimenta, y rechazó muchas normas morales tradicionales.

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Fue una etapa expansiva de la economía mundial que propició un clima de euforia y ciega confianza en el sistema capitalista. Se pusieron en marcha las transformaciones heredadas de la Segunda Revolución Industrial: el desarrollo de nuevos sectores de la producción (químico, siderúrgico, alimentario, automoción), que propició el empleo de nuevas fuentes de energía: la electricidad y el petróleo. Se introdujeron nuevas formas de organización del trabajo: el taylorismo, la estandarización, y el fordismo.

Y también la prensa, la música, el cine, el arte, la moda, las ciudades y la historia cambiaron por completo durante los siguientes 10 años.

La prensa conoció un gran esplendor, y proliferaron las revistas especializadas, las deportivas, las dedicadas a la mujer. Fenómeno destacado fue el de la radio, cuyas ondas se difundieron por campos y ciudades y comenzó a utilizarse como excelente instrumento de publicidad. Además, se popularizó la venta de gramófonos que ayudó a una mayor difusión de las nuevas corrientes musicales como el Charleston y el Blues. El jazz alcanzaba su esplendor gracias a la aparición de artistas como Louis Armstrong.

Durante esa década se empezó a gestar lo que hoy conocemos como ‘Hollywood’ y en la que se pasó del cine mudo al sonoro. Los espectáculos de masas (cine, deportes, cabarets, teatro), se convirtieron en objetos de consumo y alimentaron a toda una industria que hasta entonces no había sido significativa.

Las mujeres se introdujeron rápidamente en el mercado laboral, hasta entonces masculino y optaron por abolir la rigidez del corset, acortar faldas y aflojar los patrones de vestidos. La moda era la forma de mostrar personalidad. Coco Chanel, fue una de las causantes de la revolución en la moda: capas, tocados, redecillas, medias de rejilla, maquillaje muy marcado.

Además, se instauró la moda de llevar el pelo corto, estilo “garcon” (chico), por debajo de las orejas, con flequillo y patilla, con ondas al agua. Se hizo también muy habitual el uso de turbantes, bandas, boinas y sombreros, especialmente el cloché.

En las ciudades, se fomentó el culto al arte de vanguardia, el deporte popular, los cafés se llenaron, la música con nuevos ritmos y las salas de cine. En las calles, los carruajes dejaron paso a los automóviles, con marcas como el Bugatti Tip 35 o los míticos Ford T.

En el centro de las ciudades se empezó a dar forma al urbanismo con nuevos modelos arquitectónicos gracias al triunfo de las escuelas como la Bauhaus o el Art Decó y el furor por los rascacielos.

Pero al mismo tiempo, la fuerte inmigración que comenzó a afluir desde todos los rincones del mundo hacia los Estados Unidos se agolpaba en barrios abarrotados de extranjeros donde reinaban la pobreza y la exclusión y en no pocas ocasiones chocando con los valores de los ya establecidos, que reaccionaron aferrándose a los conservadores ideales del modelo “blanco, anglosajón y protestante”.

La Administración republicana optó por una política de control de la emigración y desde postulados racistas prohibió la entrada de individuos de origen asiático e incluso restringiendo la entrada de europeos.

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Cuando la publicidad se adapta a las situaciones adversas

El modelo de vida americano fue exportado y sedujo al resto del mundo, cimentado en el consumo individual de bienes (automóviles, teléfonos, electrodomésticos), impulsado por la publicidad y sostenido por un crédito fácil y las ventas a plazos. Estados Unidos se convirtió en la locomotora de la economía mundial gracias a la concentración de capital de las grandes corporaciones.

Hasta aquí un poco de historia. Ahora les propongo un juego.

En el texto anterior, busquen dónde reemplazar los siguientes conceptos: Inyección de deuda pública o Reducción de los tipos de interés, Tercera Revolución Industrial, China, e-Commerce, Energías renovables, Teletrabajo y Regreso a los suburbios, Envío a Domicilio, TV en streaming, Netflix, Disney+ y las OTTs, SmartTVs, Redes Sociales, Tiktok, Coches eléctricos y autónomos, Migración y brexit

Y cuando terminen de jugar, háganse la siguiente pregunta: ¿qué van a hacer ustedes y sus empresas en los nuevos Felices y Locos Veinte?

Claro que todo lo anterior formó una burbuja económica que acabaría con el “crack del 29” poniendo en jaque la economía mundial y provocando el ascenso del fascismo en Europa y la consecuente II Guerra Mundial. Pero esta historia está aún lejos de ser contada ¿cierto?

Nota del editor: Jordi Oliva, CIO Publicis Groupe México. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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