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Fintech, esperanza ante un grito de auxilio

La era fintech es un hecho inexorable desde hace más de cinco años, pero la pandemia nos ha convertido en un halo de esperanza en un momento onusto, señala Marcelo De Fuentes.
lun 18 enero 2021 09:00 AM

(Expansión) – Pasó lo que tanto temíamos: la pandemia no sólo no cedió, sino que recobró fuerza y ha llevado al cierre parcial o total de actividades no esenciales en varias ciudades. Combinado con la falta de apoyos gubernamentales, no tengas ninguna duda que esto puede tener implicaciones catastróficas en el sector de pequeñas y medianas empresas, responsables de generar cerca del 75% de los empleos en el país.

El grito de auxilio de este importante grupo económico llega lejos y cala hondo cual galerna porque viene cargado de impotencia y desesperación al ver desvanecerse, por un lado, los sueños de los empresarios que arriesgaron su patrimonio, complementando con el miedo de los empleados al enfrentar por segunda ocasión al fantasma de los despidos. Emocionalmente, podemos definirnos como una sociedad en disforia ininterrumpida prácticamente por un año.

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Si esto no fuera suficiente, la poca accesibilidad histórica a créditos que han tenido las pymes con el sector financiero tradicional hoy resulta una fuente de recursos simplemente inexistente; ir a una sucursal a solicitar apoyo simplemente está prohibido o conlleva un riesgo inaceptable. Había poco, hoy no hay nada. Parecería que ese grito de auxilio se pierde en la inmensidad y negrura del vacío con los cuales viene aparejada la desesperanza.

Sin embargo, en esta vorágine de infortunios, la tecnología combinada con modelos financieros disruptivos han dado vida a un sector que es, sin duda alguna, una luz de esperanza: el sector fintech, en el que la inmediatez, facilidad, agilidad e inclusión son las poderosas armas que están haciendo la diferencia para miles de empresas que gritan por una segunda oportunidad, no solamente porque se la merecen, sino porque el mundo las necesita.

Gobiernos de países como Inglaterra, Francia, Alemania y Australia, por citar algunos, están trabajando arduamente de la mano con empresas de fondeo colectivo (o crowdfundings) con el fin de encontrar la manera de exponenciar su crecimiento y, con ello, acelerar la recuperación no sólo del sector, sino de la economía en conjunto. No tengo duda de que lo mismo sucederá en México.

Hoy tenemos una ley fintech que nos regula y una autoridad que ha trabajado con todos los que participamos en esta oferta de servicios para que nuestra labor no solamente se circunscriba a la legalidad protegiendo a los solicitantes e inversionistas, sino que se abra el espacio para construir una oferta robusta paralela al mundo financiero tradicional. La clave está en los tiempos; las reservas económicas de las pymes son, en el mejor de los casos, exiguas y la voluntad de sus dueños está debilitada.

Desde este espacio me permito emitir dos gritos fuertes que salen cargados de amor por mi país y respeto por los empresarios que luchan por su patrimonio y por quienes dependen del mismo: el primero es para las autoridades para que 2021 sea el año en el que dieron al público la posibilidad de un sector fintech amplio y que irá aprendiendo y fortaleciéndose gracias a su regulación.

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El segundo es para las empresas que necesitan recursos e inversionistas y que buscan una mejor rentabilidad. A ellas las invito a que den un voto de confianza; la tecnología permite, como crowdfundings, hacer más corta la cadena y brindar así una oferta de soluciones de inteligencia financiera en la que todos ganan.

La era fintech es un hecho inexorable desde hace más de cinco años, pero la pandemia nos ha convertido en un halo de esperanza en un momento onusto y, sin minimizar lo terrible de la situación, mi esencia eternamente positivista me recuerda una frase maravillosa del físico y premio Nobel Danés, Niels Bohr: “Qué bueno que hayamos tropezado con una paradoja; ahora tenemos alguna esperanza de hacer progresos”.

Nota del editor: Marcelo De Fuentes es Presidente y CEO de FUNDARY. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertencen exclusivamente al autor.

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