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Inteligencia Artificial, ¿en la ruta correcta?

Es la hora de detectar y aprovechar las áreas de oportunidad para mantenernos en el camino de la innovación, pero desde un proyecto factible, considera Javier Murillo Acuña.
jue 28 enero 2021 11:59 PM

(Expansión) - Hay una premisa que leo y escucho con frecuencia desde hace meses: la pandemia aceleró el uso de la Inteligencia Artificial (IA). Y sí, es verdad, pero, sinceramente, no es una novedad, sino la realidad que anticipamos desde hace décadas: El avance de la IA no tiene retorno.

Lejos de las historias de ciencia ficción, en este 2021 la utilidad de la IA es evidente para un importante sector de la población. La optimización de las plataformas digitales en materia de telecomunicaciones y el análisis de datos con proyecciones matemáticas sobre el curso de la propia pandemia son solo ejemplos. No me extraña que muchas empresas enciendan sus sensores a fin de implementarla en sus modelos de negocio.

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La IA es la base de los futuros proyectos tecnológicos, lo cual genera varios retos. Sin embargo, ante este panorama, creo oportuno anticiparme al optimismo. Sí, la IA es parte del presente y el futuro de la tecnología, pero no lo es todo. Basta recordar el estudio del MIT Sloan Management Review y Boston Consulting Group que reveló que nueve de cada diez directivos veían en la IA una oportunidad de negocio, pero siete de cada diez mostraron su decepción cuando sus proyectos no reflejaron los resultados que esperaban tras la inversión.

Recientemente se abría el análisis generalizado sobre las razones de por qué este tipo de proyectos fracasan y si no se estarían tomando decisiones anticipadas.

Ante ello, y tras observar los números pienso que, de entrada, parte del problema radica en que, a pesar de su difusión, todavía hay una gran cantidad de personas que ignoran los alcances y límites de la IA; por esto caen en el error de no detenerse en algún momento (pueden ser días, meses o años, el tiempo que sea necesario) para pensar qué se quiere lograr con la tecnología, cómo agrega valor al negocio central.

Muchos responsables de empresas y áreas gubernamentales se han embarcado, y se embarcan, en un proyecto de largo aliento, cuyo riesgo no está acorde con la inversión, lo que se traduce sólo en decepción.

Los alcances que la tecnología genera a veces son tan espectaculares que es casi imposible que empresas o gobiernos no se formen altas expectativas sobre lo que significaría dentro de sus organizaciones. Si bien es cierto que tiene que ser importante, la IA no es una varita mágica.

Como en cualquier nuevo proyecto, su uso y desarrollo debe ir de la mano de un plan de trabajo, objetivos bien definidos y una estrategia para cumplirlos; cronograma, personas responsables del seguimiento, etcétera. Hay que realizar un diagnóstico que identifique un problema a resolver, un proceso simple, pero que con la IA tenga éxito, puesto que un buen resultado motiva a seguir creciendo con proyectos más ambiciosos.

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La pandemia acelera la revolución 4.0 en las empresas

Por experiencia, sé que depurar y seleccionar adecuadamente los datos que alimentarán los procesos es de suma importancia para la efectividad y, en este aspecto, creo que conviene analizar si dentro de las organizaciones se cuenta con las personas correctas para esa tarea.

Las empresas deben explorar de manera interna su capital humano para seleccionar al que sea más apto para llevar correctamente a la práctica un proyecto de IA. Eso sí, dotarlo de asesores que muestren cómo seleccionar e interpretar los datos, cómo usarlos para darles valor.

Quizá por la dinámica de los propios centros laborales, la mayoría del personal tiene una tendencia a mostrar resistencia a los cambios, por lo que una correcta información y comunicación facilita una mayor apertura. Para esto, la capacitación es indispensable, puesto que se comprende que la IA no sustituye el trabajo humano, sino lo optimiza.

Vivimos en la era de la transformación digital. México tiene potencial para desarrollarse en el campo de la IA, pero aún hay muchos sectores que no saben qué hacer con ella, la limitan a la robotización o automatización de tareas, y dejan de lado el potencial para el desarrollo de ideas novedosas que se pueden convertir en servicios útiles y rentables.

¿A qué me refiero? En 2020, Zoom demostró que las oportunidades de negocio llegan en los momentos menos esperados, pero también que un éxito no puede convertirse en temporal y, por esto, hay que continuar en el camino de la innovación para mantenerse vigentes, así sea, en este caso, con las traducciones en directo, o pensar cómo hacer llegar el aroma de un café, como lo imagina Eric Yuan.

En fin, lo queramos o no, desde hace años, estamos inmersos en una nueva revolución industrial cuyo eje rector es la IA. Por esto, hay que aprender de las historias de éxito y fracaso para tomar decisiones inteligentes que nos permitan avanzar en la dirección correcta.

Es la hora de detectar y aprovechar las áreas de oportunidad para mantenernos en el camino de la innovación, pero desde un proyecto factible, nuestros socios o inversionistas nos lo agradecerán.

Nota del editor: Javier Murillo Acuña es fundador y presidente de Metrics. Científico de datos, experto en tecnologías de la información aplicadas a la transformación de modelos de negocio digitales. Actualmente trabaja en el desarrollo de algoritmos de prospectiva y medición de valor de marca para empresas globales. Síguelo en LinkedIn y/o escríbele a javier@metrics.digital. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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