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¿Redes sociales, hasta dónde?

Algo que debería de hacerse de inmediato es que las propias redes prohibieran el uso de bots o granjas, considera Mauricio Hubard.
mar 16 febrero 2021 01:00 AM

(Expansión) - “La libertad de expresión tiene sus limites, esos empiezan cuando se propaga el odio, cuando la dignidad de una persona es violada; nos debemos oponer al discurso extremista, de lo contrario, nuestra sociedad no podrá volver a ser libre”: Angela Merkel.

Este es un fragmento de un mensaje que Angela Merkel, Canciller de Alemania y una de las más grandes líderes de nuestra época.

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Con el desarrollo de las redes sociales como Twitter, YouTube, Instagram, WhatsApp, Telegram, entre muchas otras, nuestro mundo cambió; ya son parte de nuestro día a día. Medios de comunicación increíbles y que no podríamos imaginar en nuestra vida sin ellas, donde sus usuarios se llegan a contar en millones y billones de personas, en el que han encontrado un lugar para expresar sus opiniones, que antes no tenían.

La redes sociales son una gran herramienta también de información, en cuestión de minutos o de forma casi instantánea, nos enteramos de sucesos que pasan del otro lado del mundo.

El otro lado de la moneda es el de la desinformación, los usuarios, al igual que las usan para informar, son utilizadas para desinformar, para desvirtuar la realidad, los hechos.

En los últimos meses han estado en la discusión pública por diferentes razones, por nombrar tres:

1. La cancelación de las cuentas de Twitter, YouTube e Instagram, del entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El motivo que dieron fue que las utilizaba para generar odio y violencia.

2. WhatsApp anunció que iba a actualizar los términos y condiciones de uso a los usuarios de la plataforma, entre ellos, recabarían datos de geolocalización y que el material transmitido podría llegar a ser utilizado por la compañía.

3. El Senador de Morena, Ricardo Monreal, presentó una iniciativa a fin de “regular” la operación de las redes sociales.

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Caben aquí algunas precisiones a considerar:

· Las redes sociales son empresas, los usuarios, al aceptar los términos y condiciones de uso (que prácticamente nadie lee), debemos atenernos a estos. Cuando WhatsApp anunció la renovación de sus términos de uso, millones de personas descargaron y promovieron el uso de una plataforma alternativa, en este caso Telegram. Ante esta reacción, WhatsApp decidió retrasar la implementación de los cambios que propone.

· No son concesiones de los gobiernos, lo que hace que regularlas sea extremadamente difícil, como sí es el caso de las señales de radio y televisión.

En el caso de la propuesta del Senador Monreal, donde propone que sea el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) el órgano que las supervise y regule. Además de que, en caso de que se presenten demandas legales contra las redes sociales, estos juicios sean llevados a cabo en territorio mexicano, entre otras cosas, es prácticamente inviable; la respuesta lógica de las empresas de estas redes sería un simple “no las utilicen”.

· Uno de los temas más polémicos y difíciles en torno a las mismas, es el de la censura y poder que acumulan, como sucedió con Donald Trump.

Unas cuantas personas, los dueños de las redes sociales, pueden fácilmente censurar, y de igual forma promover sus agendas personales, muchas veces destinadas a acumular más poder y riqueza.

Pueden, por ejemplo, influir fácilmente en campañas presidenciales, a fin de difundir los mensajes tanto a favor como en contra de un candidato, forzarlos a adoptar cierta agenda, sus agendas.

· Uno de los riesgos más grandes en su uso es la inmensa capacidad que tienen de absorber información de los usuarios, de manejarla a su voluntad, para diferentes fines, uno de ellos es el comercial. Si buscamos, por ejemplo, la palabra “financiamiento”, nos van a aparecer continuamente, y por un tiempo, anuncios de empresas que pagan para promover este tipo de servicios.

En el caso anterior, la Unión Europea, sí ha limitado a las empresas en el tipo de información que pueden guardar y cómo utilizarla, los términos y condiciones de allá son diferentes incluso a los de Estados Unidos; pero se necesitó de la fuerza de la Unión Europea, que conjunta a los 27 países mas importantes del continente para hacerlo.

Considero que este es un ejemplo que debemos seguir. Si se busca en realidad imponer restricciones a ese poder, debe ser un esfuerzo internacional, coordinado y que incluya tanto a los países más poderosos como a los que están en desventaja ante estas empresas; no sería la primera vez en que se hace.

Algo que debería de hacerse de inmediato es que las propias redes prohibieran el uso de bots o granjas, que crean usuarios falsos y diseminan mensajes de propaganda, de ataques y violencia en contra de una corriente de opinión o a favor, propagan odio y división social.

Y una recomendación: seguir en las redes sociales a personas que piensan diferente a nosotros, no solo los afines, lo que ayudará a generar una opinión informada.

Nota del editor: Mauricio Hubard es Fundador y Presidente de Juntos Financiera , estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School) en la maestría ejecutiva “Owners, President Management Program, OPM “ en la generación 34, es miembro activo del Harvard Alumni Association, ha tomado diversos cursos en esta escuela relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, entre otros; Desarrollo de Instituciones Financieras en el JFK School of Goverment de Harvard, también de Responsabilidad Social de las Empresas por la Universidad de Stanford y el ESADE de Barcelona. Escríbele a hubardm@gmail.com. Síguelo en su cuenta de Twitter . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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