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¿Cómo reconstruir la Educación Superior?

Las condiciones del país son más complejas que el concebir que vivimos en una sociedad justa y armónica en la cual es real el acceso universal a la educación superior, considera Rafael Campos.
jue 15 abril 2021 12:03 AM

(Expansión) - México cuenta desde marzo del 2021, por primera ocasión en su historia, con una Ley General de Educación Superior (LGES). Desde la perspectiva del estudiante, uno de los beneficios de este decreto es la obligatoriedad para el Estado de brindar Educación Superior Pública Gratuita. Sin embargo, se aclara que dicho principio se hará de acuerdo a la disponibilidad presupuestal autorizada.

También los jóvenes que deseen integrarse a universidades privadas tienen la garantía de que se establecerá un Comité de Equidad y Corresponsabilidad Social Educativa que administrará con transparencia y equidad un 5% de becas.

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El gobierno, como rector de la educación, establece además criterios de excelencia y calidad de los servicios que permitan seleccionar los mejores programas en las universidades que ayuden a los educandos en su desarrollo profesional.

Sin profundizar más en el análisis de la LGES, se puede afirmar que hoy es una utopía. Es decir, las condiciones actuales del país son más complejas que el concebir que vivimos en una sociedad perfecta, justa y armónica en la cual es real el acceso universal a la educación superior.

Un tema vigente que inquieta a los directivos de universidades es el incremento en los costos operativos para sostenerse funcionalmente. La baja en el presupuesto público, la disminución de alumnado por efectos de la pandemia en las instituciones privadas que se calcula en un 16 %, incrementó la presión por la eficiencia en el uso de los recursos económicos.

Una segunda preocupación es ¿cómo hacer que las universidades aseguren a colegiales y egresados una mayor seguridad económica vinculada a la movilidad social? El mercado laboral actual ha llevado a que los salarios para un profesionista se mantengan bajos en relación a la inversión de tiempo y recursos para obtener una carrera.

Es decir, el objetivo de la universidad de generar una sociedad más justa, equitativa, innovadora y una democracia funcional sigue siendo frente lejano. Actualmente hay incremento en desempleo, los trabajos técnicos actuales no exigen un título universitario. Muchos graduados están sobrecalificados para los empleos que ofrece el mercado.

Menciono cinco puntos clave que impactan positivamente en la optimización de presupuestos y el incremento de matrícula con las condiciones actuales:

1) Reorganizar las facultades de las universidades simplificando la estructura interna. Las escuelas han dividido su estructura tratando de alinearse al desarrollo de nuevas ciencias.

Esto ha generado un incremento en las configuraciones de los servicios y especialización sin sentido de las clases. Solo algunas integran en forma interdisciplinaria, multidisciplinaria o en habilidades transversales a los alumnos en una clase de administración que ayude a un pensamiento común del área.

2) Tener una universidad activa todo el año. El modelo actual de las academias públicas es de estar abierta solo dos terceras partes del año. Algunas privadas incrementan su operación con modelos tetra o cuatrimestrales con el fin de ser más eficientes. Sin embargo, si contamos los días de clase, la educación superior es ineficiente.

El incrementar los días activos en los institutos durante todo el año permite el aceptar un 30 % más de alumnos y dar el privilegio de acceso a las aulas a más jóvenes.

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3) Simplificar el currículum a contenidos y competencias esenciales para la vida laboral y el emprendimiento. La academia tiende a señalar lo mucho que falta por aprender y lo complejo que es la vida. Una síntesis curricular, aún de 5 años en la universidad, siempre queda incompleto por la agilidad en la que se avanza en las ciencias.

El reto aquí es preparar en lo esencial para la vida laboral o emprendimiento. Además, brindar a los estudiantes herramientas para aprender a aprender, tener pensamiento crítico, resolver problemas, investigar, seguir su desarrollo profesional toda la vida.

4) Investigación que se aplique a los problemas del país. Mientras en este 2021 en China 2,046 nuevas carreras están vinculadas a la Inteligencia Artificial, en México la Administración, el Derecho y la Contabilidad siguen siendo las licenciaturas con mayor número de ocupados según el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo.

Nuestro país exige más jóvenes preparados con manejo de Big Data, desarrollo de PyMes, hacer más con menos, empleo móvil y manejo de nuevas tecnologías.

5) Incremento de la Educación Híbrida y en Línea. La formación presencial se enriquece por el uso de nuevas tecnologías. Las nuevas modalidades híbridas permiten el que los discípulos puedan estudiar y trabajar. La tecnología incrementa la calidad del servicio educativo al generar paquetes educativos que puedan revisar antes de clase.

Esto permite mayor uso de simuladores de laboratorio, herramientas de aprendizaje adaptativo y con esto personalización de la experiencia.

Hoy se debe de reconstruir la educación superior por la participación activa de estudiantes, docentes, sociedad civil y gobierno. Solo así, podremos construir un mejor futuro laboral y profesional para los universitarios.

Nota del editor: Rafael Campos Hernández es Rector Institucional de Aliat Universidades. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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