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Creación de entornos laborales óptimos

La construcción de un ambiente sano y productivo depende del liderazgo y las habilidades directivas de los tomadores de decisiones, aclara Guillermo Fournier.
jue 27 mayo 2021 12:02 AM

(Expansión) - La productividad es uno de los elementos más valorados en el ámbito profesional. Maximizar el rendimiento de los equipos de trabajo es una de las principales funciones de líderes y directivos empresariales.

Sin embargo, en este legítimo afán, es común poner el enfoque en las jornadas laborales extendidas y la presión por alcanzar metas, mientras se subestima la importancia de establecer espacios laborales que propicien la creatividad, la iniciativa y, por consiguiente, eleven la productividad.

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Sabemos que las exigencias del mundo profesional en la era contemporánea pueden ser abrumadoras. La alta competencia de los mercados, la necesidad de adaptarse al cambio de manera acelerada, y las crecientes demandas de las nuevas generaciones de consumidores representan desafíos relevantes.

Empero, lejos de aumentar la productividad, los horarios laborales interminables y el estrés relacionado con cargas abultadas de trabajo, con frecuencia desembocan en agotamiento físico y mental entre los colaboradores. El burnout es uno de los grandes males que amenazan la salud tanto de las personas como de las organizaciones.

Al hablar de espacios laborales óptimos, hay que considerar dos elementos: el área física y la atmósfera de sana convivencia profesional. Así, abordamos un aspecto objetivo y otro subjetivo.

En cuanto al primero, se refiere a la infraestructura suficiente y adecuada para el desempeño de las actividades profesionales; respecto del segundo, se trata de construir y mantener una comunicación fluida, ánimo de colaboración entre pares, y motivación para alcanzar metas comunes.

En palabras simples, las personas desarrollan mejor sus habilidades y talentos en la medida en que se sienten cómodas en un entorno determinado. Por el contrario, cuando el contexto que rodea a un individuo le hace sentir inseguro, difícilmente podrá mostrar sus capacidades, y es sumamente probable que su rendimiento se mantenga por debajo de las expectativas.

En los últimos años se ha popularizado el término “toxicidad” para señalar ciertas actitudes humanas en el ámbito social, así como en la arena laboral. Más aún, se acusa a las personas tóxicas de ser responsables de la improductividad o el conflicto dentro de las organizaciones.

Desde mi perspectiva, todos los colaboradores disponen de cualidades que pueden ser aprovechadas en beneficio de la empresa. Cada individuo tiene el potencial de aportar valor con base en su perfil, experiencia y atributos. En este orden de ideas, me parece que no existen personas tóxicas, sino espacios laborales deficientes.

Trabajar en un espacio funcional, bien iluminado, y con los recursos necesarios al alcance, nos permite concentrarnos en las tareas por hacer. A su vez, fomentar relaciones profesionales de respeto, empatía, y espíritu de equipo, fortalece el sentido de pertenencia que resulta tan importante para instaurar una sinergia colaborativa.

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Contar con instalaciones de calidad es estimulante; invertir en áreas de trabajo óptimas es redituable a mediano y largo plazo. Por su parte, la construcción de un ambiente sano y productivo depende del liderazgo y las habilidades directivas de los tomadores de decisiones.

El diseño de los espacios físicos de trabajo dependerá del estilo de la empresa y su nicho de mercado. Naturalmente, las oficinas de Google son muy distintas de las instalaciones laborales de instituciones bancarias como Citibank; mientras que la primera es una organización de corte creativo, la segunda tiene un perfil de tipo tradicional.

Conocimiento. La atmósfera de sana convivencia se construye y refuerza de la mano del trabajo y la buena voluntad. Hace falta que el líder o jefe conozca las virtudes, así como las áreas de oportunidad del personal a su cargo. De este modo será capaz de crear estrategias y potenciar talentos.

Comunicación. También será fundamental aprender a comunicarse de manera fluida con el propósito de idear soluciones para enfrentar retos emergentes y resolver conflictos propios del entorno laboral. Para alcanzar esta comunicación efectiva hay que generar un ambiente de confianza en el equipo de trabajo.

Colaboración. Los seres humanos estamos programados para cooperar y, claramente, en el campo profesional, esto se expresa de manera cotidiana. El complemento de talentos, aptitudes y puntos de vista enriquece cualquier proyecto. Ser competitivo es bueno; ser colaborativo es mucho mejor. Ahí donde hay colaboración es más probable que exista un ambiente de trabajo idóneo.

Crea entornos laborales óptimos y, con seguridad, la productividad se verá incrementada sustancialmente. Conocimiento, comunicación, y colaboración: tres conceptos clave de liderazgo que te ayudarán a establecer una atmósfera propicia para el crecimiento profesional y humano del personal.

Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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