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La fórmula de la creatividad, ¿cómo fomentar la innovación en el trabajo?

No hay que temer al disenso, sino explorar diferentes alternativas, buscando el complemento en perfiles profesionales que aporten propuestas originales, considera Guillermo Fournier.
lun 12 abril 2021 11:58 PM

(Expansión) - El mundo de la empresa no volverá a ser igual tras la pandemia de COVID-19. Los cambios que ya venían gestándose se acelerarán con toda certeza, y entraremos de lleno a una era donde la tecnología digital y las telecomunicaciones serán las grandes protagonistas. El home office, las cumbres virtuales, así como las nuevas estrategias de marketing digital, han llegado para quedarse.

Ante esta realidad de evolución disruptiva la capacidad de adaptación emerge como la cualidad más poderosa para líderes empresariales y visionarios emprendedores. Quizá hoy, más que nunca, la habilidad inherente del ser humano de crear y reinventarse tomará enorme relevancia.

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Con frecuencia, se habla del pensamiento creativo como una de las competencias de mayor demanda en el contexto de la inminente Revolución Inteligente 4.0; no obstante, es importante comenzar por definir la creatividad con cierta precisión para así dimensionar su proyección y alcance.

Una de las definiciones más ilustrativas es la que ofrece el académico británico Sir Ken Robinson, quien describe la creatividad como un proceso de generación de ideas originales que aportan valor. Bajo este argumento se comprende el concepto de pensamiento creativo en sentido amplio, superando aquel mito de que solo los diseñadores, publicistas, o programadores informáticos deben explotar su creatividad.

Lo cierto es que todas las personas somos potenciales innovadores, aunque son pocos quienes desarrollan el músculo creativo; sin embargo, en el entorno profesional, quien no ofrece productos o servicios de valor, pronto queda rezagado en el mercado. La creatividad es fundamental para la construcción de ventajas competitivas que permitan alcanzar el éxito en los negocios.

Una vez que se posiciona al pensamiento creativo como una prioridad en la organización, la clave radica en implementar estrategias para fomentar un entorno de innovación y creatividad. Ello contribuirá a consolidar la cultura organizacional, establecer equipos de trabajo resilientes, y encontrar mejores soluciones ante eventuales problemáticas.

En primera instancia, hay que dotar a cada colaborador de una voz que sea tomada en cuenta; todos somos creativos, pero las ideas difícilmente fluyen cuando no hay espacios adecuados para ser compartidas. La confianza es la base de la cultura de la creatividad en las empresas.

Entonces, dejar que quienes integran el equipo de trabajo expresen sus opiniones es de suma utilidad cuando se buscan propuestas de valor o respuestas para enfrentar desafíos. Es importante evitar el descarte apresurado de las iniciativas; muchas ideas exitosas parecieron descabelladas en un principio.

Dejar que las ideas maduren mediante el análisis y el intercambio de puntos de vista puede ser una excelente apuesta, recordando que la creatividad es siempre un proceso. Como advierte el gurú de la mercadotecnia Seth Godin: el único riesgo es no correr riesgos.

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Por otro lado, es común que las organizaciones, en la medida en que van creciendo, dejen de ser entusiastas respecto de la creatividad, para decantarse por lo seguro o lo que ha funcionado en el pasado.

El fenómeno de la burocratización, en el que cada propuesta o idea debe pasar por la aprobación de un número significativo de ejecutivos, puede representar una amenaza para el pensamiento creativo y la innovación.

Sobre este punto, las empresas deben asumir que las tecnologías digitales y el Internet han cambiado el juego definitivamente; las redes sociales, el big data, y la inteligencia artificial seguirán transformando la industria, el comercio y el ámbito laboral de manera acelerada, impredecible y disruptiva.

La única opción es abrazar el cambio y forjar una cultura de la creatividad que permee desde la dirección general hacia cada uno de los departamentos que componen la estructura organizacional. Tal como asegura el cofundador de Pixar Ed Catmull, la creatividad consiste en la capacidad de resolver problemas; bajo esta lógica, todo buen profesional requiere ser un ente creativo.

Asimismo, la comunicación es una indispensable aliada en la construcción de un entorno de creatividad e innovación. Nuevamente, cuando en un equipo de trabajo se comparten distintas perspectivas y enfoques el pensamiento creativo florece.

Cabe resaltar que la pluralidad de opiniones y el contraste de puntos de vista es algo benéfico para el proceso, por lo que nunca debe ser considerado como negativo. Suele decirse que, en los negocios, donde dos piensan igual, uno sobra.

En ocasiones, las mejores soluciones surgen del choque entre ideas aparentemente opuestas e incompatibles. No hay que temer al disenso, sino explorar diferentes alternativas, buscando el complemento en perfiles profesionales que aporten propuestas originales.

Las empresas líderes del futuro serán aquellas que logren apostar por la creatividad en un entorno laboral de confianza; sepan abrazar el cambio y comprender que no existe éxito sin innovación constante; y aprendan que el pensamiento creativo se fortalece de la mano de una comunicación organizacional efectiva que de pie a la generación de ideas de valor.

Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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