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La importancia de aspirar a ser mejores

Como país, debemos trabajar todos a fin de lograr que, en el tiempo, la gran mayoría de la población, en las circunstancias en que haya nacido, logre ubicarse en la clase media, opina Mauricio Hubard.
mié 16 junio 2021 11:58 AM

(Expansión) - “El poder creativo es el privilegio de todas las mentes. Tus propios esfuerzos, guiados por tu aspiración, constituyen la trama y la urdimbre de tu destino”: Swami Sivananda.

Enorme controversia, y con justa razón, causó la declaración del presidente López Obrador, cuando al hablar sobre los que no votaron por él, donde asegura que “los integrantes de la clase media, media alta y alta, incluso con licenciatura, maestría y doctorado, está muy difícil de convencer, que estos tienen una actitud aspiracionista, triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta”.

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Todos debemos aspirar cada día a ser mejores, como seres humanos, a desarrollar nuestro potencial, nuestra capacidad con educación y conocimientos, a aplicar esto para beneficio de la sociedad en general y sí, de quienes menos posibilidades han tenido. Y la aspiración de lograr una mejor calidad de vida para nosotros y nuestras familias.

En esto no hay egoísmo alguno, es válido para todo ser humano.

No solo estas aspiraciones son válidas, son parte de nuestra responsabilidad social, el luchar por ellas y aplicarlas en favor de un mejor México.

Y es deber del gobierno, sin importar quién ocupe la silla presidencial o el partido del que provenga, el ofrecer a todos los mexicanos que encontremos las oportunidades para lograr nuestro desarrollo.

Lo malo en nuestra sociedad no es el ser de clase media o alta, lo malo e injusto, es la pobreza y la pobreza extrema.

Como país, debemos trabajar todos a fin de lograr que, en el tiempo, la gran mayoría de la población, en las circunstancias en que haya nacido, logre ubicarse en la clase media, que se logre esa movilidad social tan necesaria y urgente, de clase baja a media.

Todo desarrollo de los seres humanos, de los países, se ha logrado con base en la aspiración de conseguir una meta, de lograr, con la capacidad que cada ser humano tiene, convertir estas aspiraciones en ideas, las ideas en trabajo y el trabajo en logros.

Desde un Miguel Ángel, que aspiró a crear grandes obras de arte, como La Piedad o El David; John F. Kennedy, que aspiró a que el hombre llegara a la Luna; Francisco I. Madero, que aspiró a lograr un México más justo; Bill Gates, que vio un futuro donde hubiera una computadora en cada casa; el científico mexicano Mario Molina, quien ganó un premio Nobel; Octavio Paz, que con su talento ganó la misma presea.

Incluso, el mismo presidente López Obrador, quien nació en Macuspana, aspiró a ser presidente, después de muchos años de lucha y de fomentar en esta aspiración; hoy lo ha logrado.

¿Qué México necesitamos? Uno con justicia social, sin pobreza, sin corrupción, con crecimiento económico, con un sistema de salud universal y de calidad mundial; un modelo de educación que permita a millones de niños y jóvenes el prepararse y desarrollar su potencial; un país con más emprendimiento para tener más empresas, que sean competitivas a nivel internacional, que generen los millones de empleos que se necesitan año con año, que sea rico en cultura, ciencia, tecnología, en el arte, entre muchas otras cosas.

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¿Aspirar a tener ese México está mal? ¡Claro que no!

Es lo mínimo que debemos lograr y se necesita de todos para conseguirlo.

El poder tener licenciatura, maestría, doctorado, es (desgraciadamente) un privilegio que no todos los mexicanos pueden tener, pero lograr adquirir esta educación conlleva mucho trabajo, tiempo y dedicación. Son en general quienes más fácil logran esa movilidad social, pero también, quienes generan grandes aportaciones a la sociedad.

Deberíamos aspirar a que cada día, más mexicanos puedan tener acceso a estos niveles de educación.

Necesitamos más empresas, empresarios de todos los tamaños. Como país, como sociedad, debemos contribuir a fomentar en el mercado las condiciones para lograrlo, es la única forma sustentable de crecer y mejorar la calidad de vida a través de los empleos bien remunerados. Hay que enseñar a pescar, no dar pescados.

No es casualidad que las más grandes civilizaciones de la historia son las que mayores aportaciones han generado para la humanidad.

Claro que no todas las aspiraciones son buenas, deben estar basadas en valores humanos, en el bien común, en el desarrollo personal y de la comunidad.

Tenemos ejemplos claros a lo largo de la historia, de personas de gran capacidad, inteligencia, liderazgo, que han tenido aspiraciones de poder, de conquista. Pensemos en Hitler, Stalin, Hugo Chávez, y la lista puede seguir a miles, que, por conseguir sus aspiraciones, han causado grandes daños a la humanidad y en sus países, millones de muertes, sufrimiento, pobreza, enfermedades.

¿Y qué hay de la aspiración a un mejor nivel de vida en lo económico? Es igual de válida, esto aporta a una economía más fuerte en cada comunidad, al crecimiento de las empresas, desde las micro hasta las grandes; circula el dinero que se va creando entre los mexicanos, permite el acceso a una mejor educación para los jóvenes, a la salud, vivienda, entretenimiento.

No, señor presidente, las aspiraciones sanas son base del desarrollo, del crecimiento del ser humano, de México.

Y ese México al que aspiramos todos podemos lograrlo con trabajo, responsabilidad social, generosidad y ¡con mucha paciencia! Las grandes metas normalmente toman mucho tiempo en lograrse y con muchas caídas en el camino, de las que nos levantamos porque aspiramos a que lograrlas es posible.

Nota del editor: Mauricio Hubard es Fundador y Presidente de Juntos Financiera , estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School) en la maestría ejecutiva “Owners, President Management Program, OPM “ en la generación 34, es miembro activo del Harvard Alumni Association, ha tomado diversos cursos en esta escuela relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, entre otros; Desarrollo de Instituciones Financieras en el JFK School of Goverment de Harvard, también de Responsabilidad Social de las Empresas por la Universidad de Stanford y el ESADE de Barcelona. Escríbele a hubardm@gmail.com. Síguelo en su cuenta de Twitter . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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