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La fuerza en los demás

Debemos acostumbrar nuestra mente, educarla a entender que, el dolor es parte de la vida, pero que el sufrimiento es opcional, es una decisión de cada uno darle entrada, opina Mauricio Hubard.
dom 25 julio 2021 07:00 AM

(Expansión) - “Una vez que encuentras a alguien con quién compartir tus altos y bajos, los bajos se vuelven casi tan buenos como los altos”: Robert Breault.

En la vida hay épocas buenas y malas, todos las vivimos sin excepción. Y parte de crecer y madurar es aprender a aceptar esto, a entender que las buenas se difrutan, en las malas, se sufre, pero son la mejor forma de mejorar en lo personal, si estamos dispuestos a entenderlo así.

Y aquí entra uno de los mayores valores del ser humano: la capacidad de adaptación.

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Debemos acostumbrar nuestra mente, educarla a entender que, el dolor es parte de la vida, pero que el sufrimiento es opcional, es una decisión de cada uno darle entrada; en un ejemplo de lo más básico, rompernos una pierna duele, hacer un drama y sufrir por ello es decisión personal y depende cómo enfoquemos el suceso.

Al lograrlo, nuestra vida poco a poco toma una disciplina que nos lleva a formarlo en hábito, lo que hace que se vaya integrando en parte de nuestra personalidad, de nuestra forma de ver la vida.

Incluso en las épocas más difíciles, entender que no estamos solos en el dolor, que hay literalmente, billones de personas que en alguna parte están pasando por situaciones igual de difíciles, o mucho más que la que vivimos, nos demuestra que es parte de la vida.

Por supuesto que no le deseamos el mal a nadie, mucho menos a nuestros seres queridos, pero sabemos que van a vivir de igual manera etapas difíciles y debemos siempre hacerles saber que estamos ahí con ellos, que cuentan con nosotros, tratar de consolar, de dar fuerza; incluso, un poco de perspectiva basándonos en nuestras experiencias, aunque bien dice el dicho, nadie experimenta en cabeza ajena.

Encontrar fuerza en los demás es una bendición, alegría en los demás, ánimo, esperanza, cariño, compañía, admiración, etcétera. Si estamos cerca de los demás, con un cariño sincero, podemos alegrarnos en sus alegrías, por poner un caso.

Hace poco, un amigo tuvo un éxito en su vida profesional muy importante, logró que su empresa colocara en mercados internacionales 115 millones de dolares, a una tasa impresionante que ni siquiera la deuda soberana de México consigue. Tuve la oportunidad de hablar con él justo después del proceso de colocación, le noté el orgullo y alegría en la voz, la sencillez con la que lo platicaba, sin ego o presunción, y me di cuenta de que, conforme me platicaba, sentí una verdadera alegría por él y su equipo de trabajo, me ayudó a hacer mejor mi día al encontrar alegría en su éxito.

Claro que no todo tiene que ser esos grandes éxitos, en las cosas más sutiles también está.

Recuerdo a una tía que tuvo una vida muy dura por una enfermedad que se le detectó desde muy chica. Un día que fue a nuestra casa a comer, como siempre lo hacía con ella (que ella y mi tío siempre fueron los consentidos de la familia, para mis papás y hermanos), le llevé una Coca Cola a la que le había reducido el gas con una cuchara y un clamato, como le gustaba, algo que fue lo más básico para mí, y recuerdo que me volteó a ver con una sonrisa que la caracterizaba, y me dijo: “no sabes cómo te agradezco el cariño con el que siempre me recibes, me alegra el día”.

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Esta mexicana cose osos de peluche con prendas de fallecidos por COVID-19 mujer cose osos de peluche en México con prendas de fallecidos por covid-19

Yo me quedé impresionado, ese día comencé a entender el impacto que, sin saber, podemos tener en los demás, el cual puede ser para bien o para mal, dependiendo de nuestra actitud o lo que hacemos, y que debemos siempre buscar que sea la positiva.

Pero, también en las circunstancias más difíciles, las de una fuerte enfermedad que esté viviendo un familiar de alguien, la llamada de un amigo que pueda escuchar un “aquí estoy para lo que necesites y sabes que se te quiere”, le puede dar ánimo y fuerza en ese momento enorme. Tal vez nunca sabemos cómo afecta de forma positiva ese detalle.

Pero hay cosas aún más cotidianas en las que podemos encontrar fuerza e inspiración, por ejemplo, una buena película, que si pensamos, atrás hay muchísima gente que aportó su talento, experiencia y trabajo para lograr que sea buena; lo mismo pasa con la música, que al escucharla, revivimos momentos y recuerdos increíbles, épocas de alegría o que nos traiga a la memoria a una persona que quisimos y fue parte de nosotros en una época; ahí hay fuerza en los demás.

Si buscamos en lo cotidiano, en quienes nos rodean, podemos encontrar muchísimas formas de hallar fuerza en nuestra vida y de darla; todo está en nuestra actitud y mentalidad.

Nota del editor: Mauricio Hubard es Fundador y Presidente de Juntos Financiera , estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School) en la maestría ejecutiva “Owners, President Management Program, OPM “ en la generación 34, es miembro activo del Harvard Alumni Association, ha tomado diversos cursos en esta escuela relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, entre otros; Desarrollo de Instituciones Financieras en el JFK School of Goverment de Harvard, también de Responsabilidad Social de las Empresas por la Universidad de Stanford y el ESADE de Barcelona. Escríbele a hubardm@gmail.com. Síguelo en su cuenta de Twitter . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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