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'La inflación es un problema fiscal, no monetario'

Para que la política monetaria penetre el sistema financiero tarda alrededor de 18 meses en que pueda reflejarse un ajuste en los precios, apunta Javier Iván Rodríguez de Jesús.
mié 01 septiembre 2021 11:57 PM

(Expansión) - Rudiger Dornbusch decía que la inflación es un problema fiscal, no monetario. Es decir, la inflación era generada por los déficits fiscales de los gobiernos que financiaban el gasto público con la impresión de billetes aumentando la cantidad de dinero en circulación; de esa manera la inflación aumentaba hasta dos cifras y en algunos casos hasta tres o más cifras.

A partir de la independencia de los bancos centrales, el gobierno (la mayoría) dejó de financiarse con la impresión de billetes. Existe evidencia que la principal variable que influye en la inflación es la cantidad de dinero en circulación.

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Actualmente el privilegio de tener déficits fiscales significativos le corresponde a las economías desarrolladas. Para economías emergentes no aplica ese tipo de privilegios, al contrario, nacen con pecados originales como el tener que endeudarse en moneda extranjera.

Al mencionar privilegio es que los “mercados” no los castigan con tener tasas altas de interés por tener déficits fiscales. Además, tienen mecanismos para exportar la inflación vía tipo de cambio; pueden utilizar el comercio exterior para compensar el nivel de los precios. Para mercados emergente es otra historia.

Si la principal causa de inflación es el exceso de dinero en circulación en la economía y el actual gobierno ha sido muy claro en mantener una férrea disciplina fiscal, entonces ¿por qué existe inflación? Algunos analistas mencionan que la causa del actual incremento en el nivel de precios de la economía mexicana es el aumento de la liquidez en la economía mexicana durante el COVID-19.

El banco de México estima mediante modelos econométricos cuál es el monto de dinero que debe existir en circulación en la economía, por ello, podría ser incorrecto decir que el incremento inflacionario es por el aumento de liquidez durante el COVID-19. En ese momento se necesitaba liquidez en la economía y fue un acierto, pero el nivel de esa liquidez ha ido disminuyendo o más preciso decir, la tasa de crecimiento ha disminuido.

Para que la política monetaria penetre el sistema financiero tarda alrededor de 18 meses en que pueda reflejarse un ajuste en los precios. Es decir, para que el costo del dinero, la tasa de interés, tenga un efecto sobre el nivel de los precios lleva un determinado periodo.

Si bien el nivel de precios ha sido alcista, este tipo de inflación es una inflación post pandémica y tiene su peculiaridad debido a los diferentes choques en la economía que tuvieron un impacto en las cadenas globales y con ello se reconfiguran los precios por la desincronización de la economía; aunque la desincronización no implica necesariamente que los ciclos de negocios estén desincronizados. Por eso, la inflación es un fenómeno que puede evolucionar o mutar de acuerdo con los choques de las variables en función de su impacto.

La explicación de las causas puede entender con un horizonte de tiempo; corto, mediano y largo plazo. También puede explicarse ponderando incidencia de los sectores en el nivel de precios en general o incluso ramas económicas que puedan tener un impacto en la ponderación de la inflación general. O mediante la oferta y demanda, que a mi consideración es muy general.

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El COVID-19 impactó a la economía a través de la oferta y demanda. Pero fue más por el lado de la oferta y entre los economistas entendemos que “hay veces” en que es mejor no hacer nada ante los choques de ofertas. Ello no significa que actualmente no hay que hacer nada porque el impacto fue también por la demanda, aunque en menor medida.

La incidencia de los productos energéticos y las mercancías son las variaciones más altas que ponderan en el INPC y, por ende, las tasa de crecimiento en las mercancías derivan de la interrupción de los suministros, es decir, por el choque de la oferta. Por el lado de los energéticos, existe un incremento de los precios a nivel global. Desafortunadamente, la política monetaria no es eficaz en la inflación no subyacente.

La inflación actual es principalmente el resultado derivado del choque de la oferta y el incremento de los energéticos. Por ello, aumentar de manera rápida las tasas de interés puede generar distorsiones en los mercados financieros y mandar señales erróneas a los inversionistas que pueden deshacerse de bonos e invertir en activos riesgosos por la rapidez de las decisiones.

Entre los macro economistas hay un dicho muy conocido, la FED decide cuándo aumentar la tasa de interés y el mercado le dice cuándo bajarla. Para el caso de Banxico, el mercado y la inflación le dicen cuándo subirla. Si bien el mercado no ha obligado a Banxico a aumentar la tasa de interés, la inflación sí, pero es más una inflación por lado de la oferta y el aumento de las tasas de interés implica que no se genere un efecto de contaminación de precios.

La trayectoria o tendencia de la tasa de interés debe ser al alza aunque podría ser no restrictiva en el corto plazo, en la medida en que la inflación disminuya y los bancos centrales no aumenten sus tasas; y que el tipo de cambio se encuentre estable. La discusión de las decisiones de política monetaria se debate no en su tendencia, sino en la magnitud y la velocidad del incremento de la tasa de interés.

Nota del editor: Javier Iván Rodríguez de Jesús es economista y ejecutivo de información de crédito IFRS 9 en Scotiabank. Síguelo en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no representan los puntos de vista de la institución para la que labora.

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