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Urgen emprendedores climáticos: vacantes en todas las áreas

Siempre habrá quien diga que son sueños guajiros, como en su momento se vaticinó para Tesla o para los teléfonos celulares, señala Rodrigo Villar.
jue 14 octubre 2021 12:10 AM
Ilustración de personas trabajando alrededor de un calendario.
El campo para innovar luce infinito, incluso en áreas con un desarrollo tecnológico avanzado, señala Rodrigo Villar.

(Expansión) - Más allá del pequeño mundo de quienes, sea por cálculo político o por fanatismo, consideran que producir más gasolina nacional o darle por su lado al poderoso en turno justifica el quebranto de la economía, el Estado de derecho y el medio ambiente, está claro que el cambio climático es el mayor desafío de la humanidad. Además, el área de oportunidad para emprender más vasta de nuestro tiempo.

Aún más promisoria y urgente en un contexto como el de México, como forma de reconectarnos con el resto del mundo y salir de la enajenación de la política polarizadora e improductiva. El campo para innovar luce infinito, incluso en áreas con un desarrollo tecnológico avanzado y penetración comercial.

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Pensemos en los paneles fotovoltaicos, cada vez más eficientes. Oportunidad no sólo para grandes parques solares, sino en versiones domésticas. Ahí hay sobrado espacio para la sinergia tecnológica de triple hélice –sectores académico, público y privado– y para nuevos modelos de negocio y políticas públicas: proveeduría, redes de distribución, productos y servicios complementarios, desde financiamiento hasta mantenimiento. Imaginemos que cada casa, oficina, fábrica u hotel sea un consumidor-proveedor de energía dentro de redes eléctricas inteligentes, con el refuerzo de una arquitectura de máxima termoeficiencia. Sólo en hogares, hay más de 35 millones en nuestro país.

Como hemos comentado en este espacio, hoy tiene lugar una revolución en las baterías tanto para vehículos como en almacenamiento, ya sea para granjas de energía renovable o como pilas domésticas que carguen de la red y/o celdas fotovoltaicas de techos y ventanas: energía asegurada día y noche, más barata, sin huella de carbono y con independencia de monopolios, públicos o privados. Oportunidad gigantesca para grandes empresas, pero también de empresarios al nivel local o de microespecialización.

También decíamos que, de seguir el ejemplo de los bolivianos para “nacionalizar” el litio, como se pretende con la contarreforma eléctrica, era más probable que antes de producir un gramo comercializable de Litio Bienestar, Litio del Pueblo Sabio o como se quiera llamarle, el valor de la materia prima se esfumaría, sin necesidad de rogar a nuestros políticos. Pues las baterías de litio de estado sólido, no inflamables y con mayor rapidez y duración de carga y de vida, están por salir del horno.

En el mismo sentido, referíamos que, con nuevas tecnologías de explotación, un sitio como el lago Salton, en California, podría proveer gran parte de la demanda global. Bueno, ya hay una inversión a gran escala ahí en la que participa General Motors.

Más aún, quizá no estemos tan lejos de ver automóviles eléctricos solares. Una empresa holandesa, Lightyear, acaba de levantar 110 millones de dólares para desarrollar su modelo con techo fotovoltaico que, aseguran, podría funcionar por semanas y aun meses sin necesidad de recargar su pila de respaldo. Buscan producirlo en masa en el 2024. Siempre habrá quien diga que son sueños guajiros, como en su momento se vaticinó para Tesla o los teléfonos celulares. Tal vez lo sea por ahora, ¿pero no es más insensato arrojarnos al vacío abrazados al combustóleo, como los Niños Héroes de la bandera?

Los vehículos eléctricos no solo son terreno fértil para la ingeniería, máxime en una potencia automotriz como México, sino para invertir en todo tipo de negocios relacionados, desde redes de recarga a soluciones y aplicaciones complementarias.

En los mismos términos, pensemos en lo que viene con la energía eólica marina combinada con producción de hidrógeno verde, remplazo del gas para uso industrial y doméstico. No por nada es una de las 10 tecnologías a seguir según el MIT, como el software de eficiencia energética y la succión y secuestro de carbono del aire. ¿No son apuestas más sensatas que invertir dinero público en el reparto a domicilio de cilindros de gas LP y establecer topes de precios en éste cuando dependemos al 70% de la importación?

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Existe capital abundante para la innovación. Urgen emprendedores. Nosotros, como muchos inversionistas y aceleradores de negocios, los estamos buscando. En materia agropecuaria, por hablar de un sector de triple impacto: adaptación ante el cambio climático, reducción de huella de carbono (además de hídrica) y productividad. Sensores y automatización, optimización de cosechas, reciclaje de residuos, digestión anaeróbica, biotecnología en cultivos y cría de animales, variedades vegetales resistentes a sequías o de ganadería con retención de metano, inteligencia artificial para gestión, riego de precisión, cárnicos sintetizados, cultivos verticales, fertilización sustentable, almacenamiento y cosecha de agua…

Igual que en industria circular, salud, protección civil o instrumentos y servicios financieros. En manejo de desperdicios, turismo sustentable, conservación de bosques y biodiversidad y cultura para concientizar. Incluso en la polémica geoingeniería, con proyectos como bancos de coral artificiales y otros recursos de salvación de última instancia. En producción sustentable de alimentos, con lugar para biólogos y agrónomos, tanto como especialistas en marketing y logística para la creación de marcas y canales de distribución y venta.

Para asimilar la trascendencia del emprendimiento climático, pensemos en las transformaciones que detonó la revolución industrial, junto con el genio de emprendedores como Gottlieb Daimler y Henry Ford. Produjeron incontables beneficios, pero ahora se precisa otra gran revolución tecnológica y económica para hacer frente a la factura ambiental que involuntaria pero efectivamente nos endosaron. De ese tamaño es la oportunidad y la responsabilidad, con vacantes en todas las áreas, incluyendo la política.

Nota del editor: Rodrigo Villar es un emprendedor social y Socio Fundador de New Ventures, donde busca transformar la manera tradicional de hacer negocios y crear un nuevo modelo empresarial que perciba el impacto como status quo. Cuenta con un MBA del Royal Melbourne Institute of Technology y estudió la carrera de Contabilidad y Administración Financiera por el Tecnológico de Monterrey. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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