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La revocación de mandato en el mundo

La experiencia internacional nos da pistas sobre la solidez que tienen los mecanismos de participación directa a niveles de estados o ciudades, considera José Luis Barrera Ruiz.
vie 15 octubre 2021 12:06 AM
La revocación de mandato está programada para marzo de 2022.
El mundo nos da indicios de que se puede revocar a un presidente, pero también alcaldes, gobernadores y legisladores, señala José Luis Barrera Ruiz.

(Expansión) - El debate que ha traído la revocación de mandato en nuestro país ha sido acalorado, y como toda discusión apasionada, puede llevarnos a perder perspectiva. En México la democracia es un régimen incipiente y la adopción de sus mecanismos de participación directa pueden ocasionar extrañeza. Sin embargo, la revocación de mandato o los medios para remover funcionarios electos no es algo nuevo en algunas partes del mundo. Quizá un poco de perspectiva internacional ayude a hacer fluir la discusión local.

Basta iniciar con un ejemplo: el pasado 14 de septiembre el gobernador demócrata del estado de California, Gavin Newsom, fue sometido a revocación (recall en inglés). Aunque sobrevivió al contar con el 64% de los votos, los días previos se vivieron con inquietud porque el antecedente más próximo de un proceso así tuvo como resultado la salida en 2003 del Gobernador Gray Davis y su reemplazo por el actor Arnold Schwarzenegger.

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La figura es viejísima en Estados Unidos. El recall apareció en la Corte General de la Massachusetts Bay Colony en 1631. Se dice que Estados Unidos recibió la influencia democrática de Suiza. En ese país se había introducido la figura de revocación de mandato en varios de sus cantones.

La remoción de autoridades no se ha ubicado únicamente en sistemas occidentales. Lenin y Gramsci plantearon la importancia de contar con el derecho de quitar funcionarios, así como se tiene el derecho de ponerlos. Tal vez el tener mecanismos institucionales para sustituir dirigentes disminuya la posibilidad de revoluciones violentas.

El desarrollo de esta institución ha sido lento pero constante. Desde la década de los 80 su aparición ha acompañado el surgimiento de nuevos regímenes democráticos. Actualmente solo son cinco los países en los que todas las autoridades electas pueden ser revocados de manera directa (Bolivia, Cuba, Ecuador, Venezuela y Taiwán). Sin embargo, a nivel local esa figura tiene mayor protagonismo (algo de lo que México puede aprender).

Alexis de Tockeville ya había sido claro en señalar que la más clara expresión de la democracia se vive en lo local. La revocación de mandato parece ser un ejemplo de ello. En el Reino Unido y varios países anglosajones tienen bien instituido el non confidence vote contra parlamentarios. Son varios los alcaldes de ciudades importantes los reemplazados en diversas partes del mundo: Nagoya, Japón en 2011; el alcalde de Duisburg, Alemania en 2011; la alcaldesa de Lima, Perú en 2013; y la alcaldesa Varsovia, Polonia en 2013.

En nuestro país la discusión viene de arriba hacia abajo, pero bien podría explorarse la posibilidad de hacerla de abajo hacia arriba. La experiencia internacional nos da pistas sobre la solidez que tienen los mecanismos de participación directa a niveles de estados o ciudades. No creo que el debate sobre la revocación del presidente de México no deba darse, pero no debe quedarse únicamente en ese nivel.

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Muchas de las calamidades que enfrenta la gente son de carácter municipal o estatal. La inseguridad, las malas vialidades, la falta de agua o un transporte público de mala calidad son responsabilidad de alcaldes o gobernadores. ¿Por qué la gente tiene que aguantar un mal gobernante o un mal legislador? Así como se legisló para contar con la posibilidad de reelegirse, es importante crear también mecanismos formales para remover autoridades que ya no cuentan con el respaldo de la ciudadanía.

La mirada internacional nos puede servir entonces como un medio para ampliar nuestro debate nacional sobre nuevos y mejores instrumentos de democracia participativa. La revocación de mandato está lejos de ser una ocurrencia de nuestros políticos, es una herramienta que nutre y sana las democracias, pero para que tenga raíces sólidas, debe darse también abajo, ahí donde se viven las dinámicas más tangibles de las democracias. El mundo nos da indicios de que se puede revocar a un presidente, pero también alcaldes, gobernadores y legisladores.

Nota del editor: José Luis Barrera Ruiz es asesor legislativo en el Senado de la República, además de internacionalista y administrador público. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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