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La estabilidad financiera global está a salvo… por ahora

Algunos hogares, empresas y gobiernos están más apalancados hoy que antes de la crisis, lo que los hace más vulnerables a un incremento repentino en los costos financieros, señala Alejandro Saldaña.
mar 26 octubre 2021 11:59 PM
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Los Bancos Centrales consideraron inicialmente que las presiones inflacionarias serían temporales y que se solucionarían conforme la economía mundial se reabriera, apunta Alejandro Saldaña.

(Expansión) - De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB mundial sufrió una caída del 3.1% real en 2020, mucho mayor que la registrada en 2009 (-0.1%). Es importante notar que, pese a la magnitud de la crisis pandémica, no se desencadenó una crisis financiera en el mundo.

A grandes rasgos, puede explicarse lo anterior por la buena posición en la que se encontraba el sistema financiero previo a la crisis, específicamente los bancos, con sólidos niveles de capitalización y baja morosidad. Podría decirse que se aprendieron varias lecciones de la crisis de 2008-2009.

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Adicionalmente, también debe de reconocerse la rápida reacción de los Bancos Centrales, que, generalizando un poco, implementaron diversas medidas para proveer de liquidez al sistema financiero y que el crédito pudiera fluir con cierto orden. Algunas de las acciones más destacadas fueron las reducciones en las tasas de interés, las compras de activos, la implementación de líneas de crédito extraordinarias y ciertas flexibilidades en cuanto a las reservas de la banca comercial.

Estos dos elementos evitaron que los costos financieros se elevaran a tal grado que muchos acreditados se vieran imposibilitados de hacer sus respectivos pagos, en un momento en el que sus ingresos, a causa de la debilidad económica, se veían reducidos.

Ahora, la recuperación económica mundial ha sido más fuerte a lo previsto y se cuenta con proyecciones de crecimiento ambiciosas para este y el siguiente año. El Fondo Monetario Internacional (WEO, octubre 2021) estima un crecimiento en el PIB global de 5.9 y 4.9% para 2021 y 2022, respectivamente. Si esto se cumple y las condiciones financieras se mantienen relajadas en los siguientes años, podría decirse que es muy poco probable que surgiera una crisis financiera en el futuro previsible.

El detalle está en que la recuperación económica ha comenzado a mostrar ciertas fisuras. El último brote del virus, caracterizado por la variante Delta, es un recordatorio de que pueden surgir nuevas cepas más agresivas y resistentes a las vacunas, generando más estragos económicos.

Además, el restablecimiento de la producción industrial mundial, por el daño en las cadenas globales de suministro y proveeduría, ha tardado más a lo que se esperado. Esto, junto con el fuerte consumo en países desarrollados, ha detonado en incrementos en los precios de bienes de uso final e intermedio.

Los Bancos Centrales consideraron inicialmente que las presiones inflacionarias serían temporales y que se solucionarían conforme la economía mundial se reabriera y las cadenas de proveeduría se restablecieran. No obstante, el alza en los precios ha sido mayor y más duradero a lo previsto, por lo que es razonable esperar que los Bancos Centrales retiren el estímulo monetario antes de lo que se pensaba, es decir, que reviertan las medidas para proveer liquidez al sistema financiero, en unos casos, o que se suban las tasas de interés, en otros.

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Entonces, si el panorama económico es menos favorable, especialmente en aquellas regiones o sectores en donde a la actividad le ha costado más recuperarse, y las condiciones financieras se aprietan, aumenta la probabilidad de que surjan amenazas para la estabilidad financiera mundial.

También hay que considerar que algunos hogares, empresas y gobiernos están más apalancados hoy que antes de la crisis, lo que los hace más vulnerables a un incremento repentino en los costos financieros. El caso de Evergrande, la desarrolladora China, en una muestra de ello.

Por eso, el mismo Fondo Monetario Internacional hace bien al advertir en su último reporte de Estabilidad Financiera Global (octubre, 2021) que “los riesgos para la estabilidad financiera están contenidos hasta ahora; sin embargo, pese a los progresos, persisten vulnerabilidades en algunos sectores”.

Nota del editor: Alejandro J. Saldaña Brito, Economista en Jefe de Grupo Financiero B×+. “Soy un creyente de que el éxito y la dignidad, tanto en el ámbito personal como en el profesional se logran en el día a día. La disciplina es esencial para cumplir el punto anterior, pero eso no quiere decir que debamos de relegar a un segundo plano los placeres de esta vida (¡muy corta para los que somos ambiciosos!): la convivencia con la familia y los amigos, el deporte, los viajes, la comida, la música y el arte... y algún mezcal, siempre con medida”. Síguelo en Twitter como @ASaldanaEcon y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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