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Los cracks (no necesariamente) mejorarán el mundo

No hay discusión en torno de lo que sigue siendo el principal paradigma del Siglo XXI: mayor educación, mayor bienestar, considera Jonathán Torres.
mar 23 noviembre 2021 12:01 AM
Los cracks (no necesariamente) mejorarán el mundo
¿Es tiempo de repensar la educación superior? Ese profundo análisis es de los expertos. Las universidades son el principal instrumento para que los jóvenes puedan aspirar a un mejor futuro, señala Jonathán Torres.

(Expansión) - Ser el mejor en la materia atrae, seduce, inspira. Tener los conocimientos que solo se adquieren con una especialidad significa aspirar a un buen puesto, ganar dinero, gozar del reconocimiento. Ser un crack, hoy, ayuda a poner las bases para un futuro próspero. Pero, todo eso, no necesariamente se requiere para trascender.

La regla del mundo actual es especializarse, ultra especializarse, si es que se desea ganar buen dinero. Las escuelas de negocios y los gurús que presumen tener claro el futuro de la economía sostienen que para enfrentar los desafíos se necesita de un cúmulo de conocimientos muy específicos y muy precisos. Hay una narrativa que dice que, quienes sean parte de este proceso formativo, estarán dotados de mayores grados de competitividad en un mundo laboral cada día más exigente.

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Si sabes lo que pocos saben, si tienes una especialidad como pocos para resolver una necesidad del mercado, enhorabuena, tienes muchas posibilidades de que el éxito profesional y el dinero estén contigo. Pero eso no significa que te conviertas en el mejor ejemplo que la humanidad necesita.

McKinsey Global Institute realizó un estudio llamado “Defining the skill citizens will need in the future world of work”, en el que consigna que las habilidades tecnológicas y cognitivas superiores (motivación, imaginación, creatividad, entre otras) serán muy demandadas. Sin embargo, detectó algo que llama la atención: a mayor nivel educativo, menores grados de empatía y humildad.

“Hay una lógica ultra disciplinar que sirve para resolver problemas complejos muy puntuales, pero los problemas que tenemos hoy requieren de una mirada 360º”, dice Juan Freire, vicerrector de Innovación y Transformación de la Universidad Tecmilenio. “La educación superior sigue cumpliendo su proceso formativo, pero de repente hemos ido abandonando la educación del ciudadano. Yo lo achacaría a que los retos que tenemos como sociedad no son de disciplinas, requieren la mirada de distintas disciplinas pero nos hemos dirigido hacia la ultra especialización”.

Lo planteo de otra manera: qué maravilla ser alguien que puede estar muy bien cotizado en el mercado, gracias a sus valores añadidos, pero de qué sirve si no se tiene la actitud para ser un buen ciudadano, una buena persona.

“No se puede pensar la universidad desde la visión de solo construir sujetos competitivos que puedan insertarse en función de sus habilidades a los mercados laborales. No. La educación es un proceso para construir seres integrales”, añade Mario Luis Fuentes, director de México Social y profesor de la UNAM. “Hemos construido profesionistas enormemente capaces de manejar modelos matemáticos y grandes bases de datos, pero a costa de no tener una formación integral, una idea de mundo que les permita reconocer la integralidad de lo humano”.

¿Es tiempo de repensar la educación superior? Ese profundo análisis es de los expertos. Las universidades son el principal instrumento para que los jóvenes puedan aspirar a un mejor futuro. No hay discusión en torno de lo que sigue siendo el principal paradigma del Siglo XXI: mayor educación, mayor bienestar. Finalmente, la construcción de las personalidades viene desde casa y a partir de la educación básica, que se siguen formando con los años de tal manera que la universidad juega un papel para reforzarlas.

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“La universidad debe ser un espacio para construir ciudadanías deseadas. Pero ha permeado mucho el conocimiento especializado. La construcción de jóvenes que saben más de lo menos. Y también la pérdida de la construcción de visiones integrales”, complementa Mario Luis Fuentes. “Entonces, la universidad tiene que revisar críticamente sus tareas y acciones porque sin duda no está logrando tener ese proceso de reforzamiento o una fase fundamental para que los jóvenes puedan recuperar lo que no tuvieron en términos de aprendizaje ciudadano”.

No nos perdamos: el conocimiento de cualquier ciencia dura, para tener dimensión, requiere el conocimiento de las humanidades. Ser un crack puede significar mucho, pero qué mejor si es un mejor ser humano. Nos han dicho que los robots vendrán a desplazarnos, pero valdría la pena reflexionar sobre la madera con la que se están formando los futuros profesionales. Quizá, eso nos llevaría a bastantes revoluciones, a cambiar muchas cosas, a revisar los modelos educativos. Pero seguro tendríamos una mejor versión de nuestras sociedades.

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En este momento, al interior de varias universidades hay un continuo planteamiento ante los grandes temas de la humanidad. Lo que no hay es la capacidad de escucha del poder del Estado. ¿Dónde está la capacidad de los gobiernos para escuchar a los universitarios y generar espacios de reflexión? Hay un enorme dogmatismo en el poder, que no está dispuesto a discutir. Sus planteamientos los asume como dogmas, como verdades evidentes. Lamentable. En las universidades debe darse la pluralidad y el pensamiento crítico.

Nota del editor: Jonathán Torres es socio director de BeGood, Atelier de Reputación y Storydoing; periodista de negocios, consultor de medios, exdirector editorial de Forbes Media Latam. Síguelo en LinkedIn y en Twitter como @jtorresescobedo . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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