Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

¿Por qué estudiar un posgrado?

La universidad, bien entendida, funge como una plataforma para transformar el entorno, de la mano de la innovación, la visión humana y la capacidad de repensar paradigmas, apunta Guillermo Fournier.
mié 03 noviembre 2021 12:00 AM
universidad
Cursar un programa de maestría o doctorado nos adentra de lleno al entorno universitario, con todas las posibilidades que ello implica, considera Guillermo Fournier.

(Expansión) - Tras concluir los estudios de nivel licenciatura suele surgir entre los graduados universitarios la inquietud respecto de la conveniencia o no de cursar un programa de posgrado, ya sea en territorio nacional, o bien, en el extranjero.

Sin duda se trata de una decisión importante para el futuro profesional de quien la toma y son varios los aspectos por considerar al momento de elegir inscribirse a una maestría o doctorado.

Publicidad

A continuación se abordarán algunas de las ventajas de obtener un posgrado. El propósito es enfatizar cuáles son los pros que justifican la inversión de tiempo, esfuerzo y, claro está, dinero.

En primera instancia, las maestrías permiten al alumno alcanzar un grado de especialización superior al de licenciatura. Por tanto, se espera que los egresados de este tipo de programas cuenten con un conocimiento más profundo en determinados campos.

Por supuesto, lo anterior supone un mejor desempeño profesional; el aprendizaje propio de las maestrías pretende dotar a los alumnos de herramientas útiles en la arena laboral y el mundo empresarial. Además, los programas de posgrado trabajan en el desarrollo de habilidades blandas como el liderazgo, la colaboración y el pensamiento creativo.

Por su parte, un doctorado impulsa a sus estudiantes a generar nuevo conocimiento a través de la investigación y el método, con el objetivo de aportar a la ciencia, al saber y al perfeccionamiento de modelos prácticos o teóricos, que también pueden implementarse en los negocios y el terreno empresarial.

En segundo término, tomar una maestría o un programa doctoral, contribuye a ampliar y fortalecer tu network profesional, puesto que en el aula seguramente coincidirás con alumnos de distintos perfiles laborales. Muchos egresados de posgrado coinciden en que el networking que se realiza en la universidad es una de las claves para sacar el máximo provecho de la experiencia estudiantil en esta etapa.

Así mismo, como producto de este proceso de networking es altamente probable que algún compañero de maestría o doctorado acabe siendo tu socio o colaborador en futuros proyectos profesionales. Tal fue el caso de la empresa Google, que nació de una idea que tuvieron Larry Page y Sergey Brin mientras estudiaban juntos el posgrado en ciencias de la computación en la Universidad de Standford, ahí por el año de 1996.

Más allá de las conexiones y oportunidades de proyectos que puedan emerger entre colegas la pluralidad de perspectivas, compartir experiencias profesionales, y el propiciar la discusión de distintas propuestas, resultan un ejercicio sumamente enriquecedor. Los programas de maestría y doctorado están diseñados para llevar el aprendizaje al límite.

Por último, el acceso a la universidad, como centro integral de estudio, supone una ventaja sustancial que tiende a pasar desapercibida. Y es que las instituciones universitarias de prestigio son espacios vitales para la incubación de negocios, la construcción de proyectos sociales de alto impacto, y la investigación aplicada.

Publicidad

Cursar un programa de maestría o doctorado nos adentra de lleno al entorno universitario, con todas las posibilidades que ello implica. La universidad, bien entendida, funge como una plataforma para transformar el entorno, de la mano de la innovación, la visión humana y la capacidad de repensar paradigmas.

Dada la potencia que tiene la universidad como agente de cambio, considero que debería existir un mayor afán por estrechar lazos entre la empresa y las instituciones de educación superior.

El que haya un mayor número de egresados de programas de posgrados, con certeza, abonará a que se consiga esta asignatura pendiente y se consolide una alianza entre fuerza empresarial y universidades para cooperar en favor del bien común.

Como corolario, quisiera hace notar que no referí como ventaja al obtener un título de posgrado, el ascenso en cuanto a nivel de escolaridad o prestigio profesional se refieren. Si bien es verdad que son muchos quienes buscan estos elementos al momento de inscribirse a una maestría o un doctorado, me parece que estas motivaciones no son las óptimas.

Por todo lo expuesto, convertirse en maestro o doctor va más allá de colgar un papel enmarcado en una pared. Estudiar un posgrado es un reto, un compromiso y un proceso de aprendizaje que vale la pena, siempre y cuando se tenga muy claro hacia dónde se quiere ir y se sepa dimensionar el alcance de este privilegio.

Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad
Publicidad
Publicidad