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Los dos principales retos del sector vivienda para 2022

La inversión nacional y extranjera hoy desafortunadamente carecen de la certidumbre necesaria para invertir en proyectos importantes de corto, mediano o largo plazo, considera Fernando Soto-Hay.
mar 25 enero 2022 12:06 AM
Construcción IMAI
Este ha sido un trienio perdido para la vivienda, se ha construido mucho menos vivienda nueva en estos primeros años del sexenio del presidente López Obrador, apunta Fernando Soto-Hay.

(Expansión) — La industria de la vivienda representa prácticamente 9% del PIB del país, sin embargo, a pesar de su enorme importancia, no ha sido manejada de forma adecuada desde el inicio de esta administración.

Generar confianza para la inversión

La vivienda en México ha tenido una franca y notoria caída en términos de construcción desde que el presidente López Obrador anunció la cancelación del NAICM y la planta en Mexicali de Constellation Brands, lo que generó una sensación de desconfianza.

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Esas y otras decisiones tomadas por la llamada cuarta transformación han favorecido un sentimiento de incertidumbre que en el negocio inmobiliario se acentuó en 2019, cuando la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, clausuró muchos proyectos y mantuvo otros tantos detenidos hasta por 10 meses, debido a una supuesta corrupción que nunca acreditó.

Este ha sido un trienio perdido para la vivienda, se ha construido mucho menos vivienda nueva en estos primeros años del sexenio de López Obrador que lo que se había construido en cualquier primer periodo de tres años en los últimos cuatro sexenios.

El efecto de todo ello es un retroceso muy significativo que ocasionará entre 2022 y 2024 una escasez de casas y departamentos bastante considerable en la mayor parte del país y en todos los segmentos socioeconómicos.

La inversión nacional y extranjera hoy desafortunadamente carecen de la certidumbre necesaria para invertir en proyectos importantes de corto, mediano o largo plazo. Para que haya certidumbre tiene que haber respeto al Estado de Derecho y un uso adecuado de los recursos públicos.

¿Qué acciones mandarían una señal positiva de que México ha rectificado el camino y que sería un buen momento para invertir? En mi opinión, se tendría que parar el dispendio que se está realizando en Pemex a través de la reactivación de contratos público-privados; y se debería de frenar la reforma eléctrica apuntalando el impulso a inversiones público-privadas para el desarrollo de energías renovables.

El incremento a los precios de los materiales de construcción

En México el efecto inflacionario ha aumentado considerablemente los precios de los materiales de construcción. Hay proyectos inmobiliarios en proceso que se vieron afectados por ese incremento de inmediato, otros lo verán en los próximos meses, pues el impacto depende del estado de avance de la construcción. Todos de una forma u otra lo resentirán. El punto es que es muy probable que el comprador final tenga, a partir de ahora, más dificultades para formar un patrimonio a través de la compra de una casa o departamento por la apreciación del precio.

Lo curioso es que en Estados Unidos también están viviendo los efectos de una alta inflación y el aumento en los precios de construcción, no obstante, en aquel país se están construyendo más casas de lo que se ha construido en los últimos años, el sector vivienda está en crecimiento y existe una gran demanda de inmuebles. Las razones son simples: estabilidad económica y certeza en el Estado de Derecho.

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Sí, la inflación y el aumento en los materiales de construcción impactan de forma directa el costo de las casas, pero ese incremento no se convertiría en una limitante si los mexicanos tuviéramos el mismo nivel de certidumbre que los estadounidenses sobre conservar su empleo o incluso aumentar sus ingresos en función del crecimiento de sus negocios. Ellos viven en una economía en expansión, nosotros vivimos en una economía estancada (incluso en recesión) y eso tiene mucho que ver con la falta de certidumbre; sin ella no puede haber crecimiento –como sociedad y país– ni inversión.

Si tuviéramos el contexto que ellos tienen, el aumento al precio del acero, la madera y el cemento no afectaría a tal nivel la producción de vivienda, sería factible asumir el compromiso de contratar un crédito hipotecario y pagar una mensualidad sin problemas con el fin de formar un patrimonio que siguiera dando tranquilidad a cada familia. En una economía creciente y pujante el aumento a los precios en los materiales de construcción y el efecto dominó en el precio de la vivienda no es determinante, por desgracia en nuestra realidad sí.

Tampoco olvidemos que en nuestro país las extorsiones a desarrolladores son un gran obstáculo y si sumamos la corrupción que se está dando de manera rapaz en la obtención de permisos y durante la construcción, tenemos una combinación que no incentiva la inversión. El panorama es claro, aunque no sencillo: tenemos todo para crecer a niveles extraordinarios porque existe un mercado real, pero para hacerlo crecer se necesita certidumbre y seguridad. Solo así se cambiará la realidad.

Si bien no se trata de comparar peras con manzanas, resulta interesante explorar por debajo de la superficie para encontrar e implementar soluciones reales desde ya para aquellas trabas que impiden un verdadero crecimiento de la industria de la vivienda, independientemente de la pandemia y de la inflación como efecto colateral.

Nota del editor: Fernando Soto-Hay es fundador y director general de Tu Hipoteca Fácil y cofundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Síguelo en Twitter o contáctalo al correo fernando@tuhipotecafacil.com . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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