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La nueva política monetaria de los 'baby steps'

La inflación es la factura que tiene que pagarse por ser benevolente con los gobiernos en turno, opina Iván Franco.
mié 16 febrero 2022 11:59 PM
Banxico sube tasa de interés (Fachada del Banco de México en la cdmx)
En su programa 2022, Banxico introduce unos objetivos intermedios para la política monetaria, denominados pronósticos de inflación, apunta Iván Franco.

(Expansión) - Cuando alguien no puede alcanzar un objetivo de algo que se propuso inicialmente, los estadounidenses suelen decir que es mejor realizar baby steps, o pasitos de bebé, para lograr, eventualmente, dicho objetivo. En la vida esto tiene mucho sentido, pero, en la política monetaria, no.

Imagínate que un conductor de Uber se puso como meta ganar 20,000 pesos al mes conduciendo su automóvil, pero, solo ha logrado ese ingreso el 14% de los meses, desde hace varios años. El problema no es que haya poca demanda de viajes, o que exista mucha competencia allá afuera. El asunto con este conductor es que no trabaja lo suficiente, y frecuentemente le gusta irse de fiesta, lo que le impide comenzar a laborar al día siguiente desde temprano, como él quisiera.

Algo similar le pasa a Banxico.

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Banxico no pudo con la inflación y adopta un esquema de objetivos más benevolente

Desde la época de la crisis financiera de 2009, la “fiesta monetaria” se convirtió en un largo ciclo de bajas tasas de interés en todo el mundo. En México, esta laxitud monetaria ha tendido a exacerbarse más o menos a la mitad de cada sexenio. En nuestro país, la política monetaria siempre favorece y complace a la administración en turno.

Sin embargo, después de una prolongada fiesta monetaria, tiene que llegar la resaca inflacionaria. La inflación es la factura que tiene que pagarse por ser benevolente con los gobiernos en turno. Es decir, por el hecho de mantener las tasas de interés bajas por un tiempo prolongado y subirlas solo de forma gradual, aduciendo cualquier pretexto.

En este sentido, en su programa monetario 2022, Banxico encontró la solución a esta encrucijada, con su propio baby step. Desde hace meses he venido diciendo que el objetivo puntual de inflación de 3% es una quimera, porque Banxico lo ha cumplido apenas el 14% de las veces (meses) desde el año 2008. Yo no sé si en este instituto escucharon mi “campaña” de revelación de la verdad, pero, lo cierto, es que ya se dieron cuenta que les encanta la fiesta monetaria, y que deben cambiar de estrategia para curarse en salud, ya que el objetivo puntual de inflación es muy difícil de alcanzar para ellos.

En el documento, Banxico introduce unos objetivos intermedios para la política monetaria, denominados pronósticos de inflación. En términos generales, pero técnicos, un pronóstico es una extrapolación de la historia pasada hacia el futuro. Se pueden emplear modelos de pronóstico poco o muy sofisticados, el caso es que hay componentes que no pueden ser pronosticados, dando lugar al error.

Además, el pronóstico es una medición al gusto. Por ejemplo, si alguien me pidiera elaborar un pronóstico de una serie de datos, que esté bien especificado técnicamente, lo puedo hacer sin ningún problema, en la dirección que se desee.

Esta nueva modalidad de la política monetaria busca aligerar el trabajo y la presión mediática hacia Banxico. Ya que plantearse un objetivo intermedio, basado en un pronóstico de inflación, es como si el conductor del Uber dijera, “bueno, como me gusta la fiesta y no pienso dejarla, en lugar de 20,000 pesos de ganancias, primero iré por la mitad, 10,000 pesos, y ahí le voy subiendo poquito a poquito…total, no todo en la vida es chamba, también hay que ser feliz”.

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El problema con la felicidad monetaria es que genera inflación, y la inflación es un deterioro del poder adquisitivo, que además genera más desigualdad. Y sabemos que en este país la desigualdad tiene un costo social inconmensurable e indeseable.

¿Cuál debe ser la inflación “óptima”?

Se dice que la inflación ideal es alrededor de 2%-3%, ya que una tasa menor desincentivaría la inversión y los negocios. En otras palabras, la inflación es una oportunidad para jugar con el dinero, para aumentar los márgenes de utilidad y para proyectar buenas ganancias futuras nominales para las empresas. Esta oportunidad de inflar las ganancias, a su vez, coadyuva a generar mejores perspectivas de crecimiento económico.

No obstante, en este juego de mesa parecido al Turista en el que todos jugamos, debemos ser inteligentes y objetivos, y definir a quién decidimos darle los beneficios del dinero y de su inflación inherente. ¿A un gobierno? ¿A las empresas? ¿A las familias? ¿A todos? o quizá ¿a ninguno?

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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