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De Economía y el libre intercambio de ideas: ¿con queso o sin queso?

¿Cómo podremos como sociedad tener un debate honesto y llegar a un consenso si sólo se escucha un lado de la historia?, cuestiona Alejandro Saldaña.
mar 22 febrero 2022 07:05 AM

(Expansión) - Para que exista una sociedad democrática y abierta al diálogo, la libertad económica es una condición necesaria. El respeto a la propiedad privada y la libertad de asociación permiten que los ciudadanos cuenten con los mecanismos para poder compartir sus ideas con el resto.

Supongamos que un conjunto de personas simpatiza con la idea de que las quesadillas sin queso sí son quesadillas y decide que la mejor vía para compartir sus opiniones y contribuir a este debate nacional es a través de una revista impresa. Para ello, van a requerir arrendar un local donde trabajar, contratar personal, comprar insumos, levantar capital y comprar maquinaria y equipo.

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Ahora, aquellos que simpaticen con este grupo o que consideren que la revista sería económicamente rentable, podrán aportar libremente su propio capital al proyecto. Por su parte, otros podrán colaborar ofreciendo sus servicios, ya sea como empleados o como proveedores de la revista, a cambio de una remuneración. Ya con todos los factores de la producción alineados, la revista podrá ser publicada.

De forma similar, habrá quienes tengan una opinión diferente y decidan producir su propia revista. Así, ambas revistas llegarán a quienes estén interesados en el tema, se enriquecerá el debate público y cada quién, contrastando las opiniones, llegará a sus propias conclusiones y decidirá si pide sus quesadillas con queso o sin queso.

Sin embargo, para que esto suceda, los ciudadanos deben de gozar del derecho a la propiedad privada y disponer libremente de sus recursos, así como a elegir en qué y para quién para trabajar.

Es así como podemos empezar a entender que, para vivir realmente en una sociedad democrática, plural y abierta al intercambio de ideas, no sólo basta con tener libertad de expresión, sino que también se requiere de libertad económica. Por ello vale la pena poner atención a los últimos eventos en Canadá, en relación a las protestas contra los mandatos de vacunación.

En Canadá, un grupo de choferes de camión (“Convoy de la Libertad”), ha manifestado su oposición a los mandatos de vacunación bloqueando con sus vehículos diversos caminos. Para sostenerse, el convoy ha recibido donativos por parte de simpatizantes, a través de varios canales, como las plataformas de crowdfunding. A esta manifestación inicial se han sumado otros grupos que se oponen a un espectro más amplio de las medidas para frenar la pandemia.

Primero, sólo para contextualizar, voy a tratar de resumir en este párrafo uno de los argumentos más populares de quienes se oponen a la vacunación obligatoria. Este movimiento parte de la idea de que cada quién tiene el derecho a decidir entre recibir o no recibir el medicamento, además de argumentar que no existe suficiente evidencia científica de que las vacunas reduzcan significativamente el contagio y la propagación del virus. Vale la pena aclarar que esto es algo completamente distinto al movimiento anti-vacunas, quienes promueven que nadie se vacune y rechazan cualquier realidad científica.

Segundo, y volviendo a lo quiero resaltar en esta columna, debido a que las manifestaciones del “Convoy de la Libertad” han generado estragos en la economía y la vida de los canadienses, el gobierno ha decidido invocar una Ley de Emergencia, para otorgarle al Primer Minitro Trudeau poderes extraordinarios por tiempo definido. Llama la atención que la invocación de este tipo de poderes está prevista para situaciones extremas, como una guerra.

 

Estos poderes le permitirán al gobierno el uso de la fuerza para diseminar manifestaciones o aglomeraciones. Además, generaron revuelo las acciones que, bajo esta Ley de Emergencia, se aplicarán en el ámbito financiero. Se elevarán las regulaciones al crowdfunding y criptomonedas al nivel de aquellas empleadas para combatir el financiamiento al terrorismo y el lavado de dinero.

Además, los bancos podrán, sin necesidad de alguna orden judicial y protegidos contra cualquier demanda, detener la prestación de servicios financieros y congelar las cuentas de aquellas personas que se sospeche que apoyan a los manifestantes, esto es, que los afectados no podrán acceder a su propio dinero.

Convoy de la libertad' en Canadá crece e inspira manifestaciones similares

Es válido enfrentar con el uso legal de la fuerza, facultad del Estado, aquellas acciones de los manifestantes que violen la ley y afecten a otros ciudadanos, y, así, sentar las bases para un diálogo ordenado y civilizado. Sin embargo, por lo que ya comenté al inicio de este texto, limitar a los gobernados sus derechos a la libre asociación y a la propiedad privada, sienta las bases para que no haya ningún tipo de intercambio de ideas o debate.

En esas condiciones, ¿quién y con qué medios va a poder presentar una idea distinta a aquella que planteen las autoridades? ¿Cómo podremos como sociedad tener un debate honesto y llegar a un consenso si sólo se escucha un lado de la historia? ¿Cómo sabremos si es correcto o no decir que las quesadillas forzosamente llevan queso?

Nota del editor: Alejandro J. Saldaña Brito, Economista en Jefe de Grupo Financiero B×+. “Soy un creyente de que el éxito y la dignidad, tanto en el ámbito personal como en el profesional se logran en el día a día. La disciplina es esencial para cumplir el punto anterior, pero eso no quiere decir que debamos de relegar a un segundo plano los placeres de esta vida (¡muy corta para los que somos ambiciosos!): la convivencia con la familia y los amigos, el deporte, los viajes, la comida, la música y el arte... y algún mezcal, siempre con medida”. Síguelo en Twitter como @ASaldanaEcon y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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