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¿Qué hay detrás de la bofetada de Will Smith?

Es posible que el actor pase por varias cancelaciones de proyectos y pareciera que no nos damos cuenta de que eso también es ejercer violencia, apunta Jimena Cándano.
mié 06 abril 2022 07:05 AM

(Expansión) - Hemos normalizado a tal grado la violencia que ni siquiera nos damos cuenta cuando la estamos ejerciendo. Nos hemos vuelto “justicieros”. Pero hay que darnos cuenta que muchas veces replicamos aquello que criticamos.

Durante la edición 94 de los Premios Oscar, en Los Ángeles, fuimos testigos de violencia implícita y explícita. Justo en una ceremonia enmarcada en la crítica a la guerra terminó por enseñarnos que la violencia está totalmente normalizada. Que no solo se trata de hablar de paz como un elemento abstracto.

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De hecho es así como se construyen los individuos con las acciones diarias, la responsabilidad en conciencia y mucho trabajo personal. Por supuesto, también en las escuelas, ambientes de trabajo, la sociedad y el gobierno. Por eso no podemos pensar que la violencia se erradica lejos de nuestro entorno, la violencia se elimina en cada uno de nosotros. No ejerciéndola y señalando cuando se ejerce.

Hace mucho que no veo las entregas al Oscar porque los comediantes me parecen burdamente violentos, lo mismo me sucede con la comedia stand up. Sobre todo porque nunca he entendido cuál es la parte graciosa de humillar a la gente, ni por qué debería causar gracia hablar de los defectos y enfermedades de las personas. Nadie es responsable de su físico y menos aún de una enfermedad. Me parece que quienes se burlan carecen de empatía básica y tienen normalizada la violencia a través del bullying o el acoso.

Sé que esta no es una opinión muy popular y me ha costado varias críticas cuando la he expresado. Pero no es lo mismo burlarse de una figura pública por una acción que en conciencia cometió, que por un hecho del cual no eres responsable.

El comediante Cris Rock ejerció violencia al burlarse de la actriz Jada Pinkett, quien tiene una enfermedad que muy seguramente ha generado dolor, tristeza y un impacto en toda su familia y probablemente de todo su círculo cercano. Pero ¿qué hay detrás de este humillante espectáculo? Entendamos que, justo en ese momento, muchas personas que sufren la misma condición estaban viendo los premios. Así que el agravio no es solo para quien fue objeto de la burla, sino probablemente a miles.

Y aunque burlarse de una persona enferma ya es malo, la actitud de los presentes que apoyaron la conducta rompiendo en risas también es igual de grave. Pensemos qué tanto hemos perdido la empatía que causó mucha gracia el hecho de hacer sentir mal a otro ser humano. La Academia, los organizadores, el comediante y la audiencia deben replantearse dónde están sus valores.

Sin duda, la respuesta jamás sería escalar en la violencia, siempre existen opciones. Entiendo que el actor Will Smith se haya sentido ofendido y que sabiendo lo que sentía su esposa quisiera respaldarla y hacerla sentir acompañada, también que quisiera dejar claro que lo que había hecho Cris Rock estaba mal, y eso lo hubiéramos entendido todas y todos.

Pero golpear a alguien y ejercer casi la misma violencia hizo que su causa perdiera todo el apoyo. Pudo haber aprovechado la oportunidad para hablar de la violencia que se ejerce a través de la comedia para sensibilizar a millones de personas en todo el mundo que estaban observando. Tenía los medios y el micrófono para poder hacer la diferencia, marcar un antes y un después.

En fin, Will dejó pasar la oportunidad, pidió una disculpa a medias y trató de justificar sus actos con la argumento de “el amor te hace volverte loco”. Utilizó una excusa tan común para normalizar y justificar los actos violentos. Y sorprendentemente muchas y muchos la aceptaron como una respuesta válida.

Eso de lo que todos fuimos testigos es tan solo un reflejo de la realidad. Quedó claro que insultar, humillar y denigrar es visto como un acto de comedia. Y ejercer violencia física para “defender” se valida y se aplaude. Pero paremos aquí. Debo insistir en este punto para señalar que la violencia nunca será la respuesta y el que violenta a uno puede agredir a cualquiera que “ame”. Inclusive esa noche Will Smith se jugó su carrera, una noche que hubiera sido el final de muchos éxitos y todo por no ser responsable.

Aunque todavía no están sobre la mesa todas las consecuencias de este acto, es posible que el actor pase por varias cancelaciones de proyectos y pareciera que no nos damos cuenta que eso también es ejercer violencia, replicando el mismo mensaje. Entendamos que ningún tipo de agresión tiene justificación. Cancelar a una persona está muy lejos de lograr la paz y por supuesto la restitución para la víctima.

Smith cometió un error, pero nadie debería pagar con su futuro porque nadie está exento de equivocarse. Aquí lo importante son las acciones que realizamos después de esos errores.

Pero, ¿qué más sucedió en la ceremonia de los premios Oscar? Pocos son los medios que hablaron del gran gesto que tuvo la cantante Lady Gaga con la actriz Liza Minnelli al acompañarla y no dejarla sola en ese momento de exposición frente al público. Es ahí cuando observamos cuáles son las conductas que más se avalan o se reconocen. ¿Por qué darle tanta difusión a dos actos de enorme egoísmo, en vez del gesto ejemplar?

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Entonces, reflexionemos sobre cómo somos cómplices de diferentes violencias, incentivándolas, ejerciéndolas o simplemente no señalándolas.

Al mismo tiempo me invade la desesperanza al ver que la Academia y la sociedad han tomado el camino fácil de juzgar y cancelar a quien cometió violencia explícita, pero sin un proceso de reflexión sobre las causas y los motivos. Sin voltear a verse, sin cuestionarse. Porque al final ya habían definido al malo de la historia. Una vez más se perdió la oportunidad de aprender y transformar no solo a un sector sino a todos los que influencian.

Como lo dije al inicio, la paz no la construyen los demás mientras solo se observa. Vivir con respeto lo construimos todos con cada una de nuestras acciones. Si queremos un mundo mejor, más justo, es momento de definiciones, de voltear hacia uno mismo. Y no es suficiente solo con dejarlo pasar, ten en mente esto: ¿Cómo quieres ser recordado?, ¿Qué ejemplo quieres dar? Ahí es donde radica la diferencia.

Nota del editor: Jimena Cándano estudió la licenciatura de Derecho en la Universidad Iberoamericana. Obtuvo el grado de Maestría en Administración Pública con enfoque en Desarrollo Comunitario y Transformación Social en la Universidad de Nueva York. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación Reintegra. Síguela en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

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