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¿Cómo la inflación transforma los hábitos del consumidor?

Está comprobado que cuando el precio de un producto crece por encima de la inflación, se observan caídas en los volúmenes de compra, apunta Juan Carlos Jouve.
jue 26 mayo 2022 06:01 AM

(Expansión) - No hace falta hablar del avance en vacunación que hemos alcanzado en México, ni de la movilidad que hoy en día experimentamos a lo largo del país. Está claro que el confinamiento que vivimos durante los dos últimos años va quedando atrás. Sin embargo, si crees que los estragos causados por el virus del COVID-19 ya pasaron, temo decirte que estás muy equivocado.

A pesar de que muchos países parecen estar dejando atrás la fase aguda de la crisis de la COVID-19, el número de fallecimientos sigue siendo elevado y no se descartan nuevas olas en el futuro. Además, los impactos de la pandemia van más allá de la salud. Basta mencionar los recientes confinamientos en núcleos manufactureros y comerciales de China, que seguirán agudizando los problemas de suministro en el mundo.

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Si a esto le sumemos el impacto de la guerra entre Rusia, Ucrania, y sus aliados -en la cual ningún bando parece tener intenciones de deponer las armas-; tenemos como resultado la fórmula perfecta para el caos económico, que ya se refleja en los mercados con la caída de las bolsas, pero, sobre todo, en el bolsillo del consumidor con las elevadas inflaciones alrededor del mundo.

En México, la inflación llegó al 7.4% en 2021, la más alta en 21 años. ¿Qué efectos tienen esto en los hábitos de compra del mexicano?

La respuesta es muy sencilla, y es que está comprobado que cuando el precio de un producto crece por encima de la inflación, se observan caídas en los volúmenes de compra. Por supuesto que el impacto varía de categoría a categoría de producto, siendo las más elásticas las que más lo sufren.

En línea con lo anterior observamos que, a partir de julio de 2021, el hogar mexicano viene mostrando una desaceleración en su compra media en volumen, derivado del incremento constante en el precio por unidad de los productos.

Hoy la oferta de productos y los rangos de precio entre las categorías están cambiando. Uno de los efectos más evidentes para todo consumidor es que existe un menor número de categorías y productos en el rango de 15 pesos o menos. Estos tamaños de desembolsos están perdiendo importancia y cada vez son más difíciles de encontrar en el punto de venta.

Como resultado de lo anterior, no es de extrañarnos que la compra a granel (venta suelta) esté creciendo al ser una opción económica y asequible para el mexicano.

Otro hecho que se observa es que entre más grande es el incremento en precio, las marcas Mainstream y las Marcas Propias ganan relevancia. En sentido contrario, las denominadas marcas Premium crecen, pero principalmente en categorías y productos cuyo incremento en precios es menor a la inflación.

Esto nos demuestra claramente la presión que el consumidor tiene en el bolsillo, y cómo en consecuencia busca comprar de forma “inteligente”. Por ejemplo, son las “familias grandes”, de cinco o más integrantes, las que, derivado de sus grandes volúmenes de compra se ven en la necesidad de “racionalizar”.

¿Cómo la inflación está transformando los hábitos de compra?

Analizando el corto plazo, Q1 22 vs Q1 21, observamos incrementos de precio históricos de +9.5% en la canasta de consumo masivo, por lo que los hábitos de confinamiento empiezan a desdibujarse dando paso a hábitos de crisis, que equivale a ver a los hogares comprando con mayor frecuencia (más veces) y llevando menos unidades por viaje.

Es impactante analizar cómo mes tras mes, desde marzo 2020 hasta diciembre 2021, el consumidor mantuvo un comportamiento de compra de confinamiento; apostando a tickets más grandes. Es hasta ahora, específicamente en el Q1 2022, que derivado del alza en precios, el consumidor empieza a mostrar un comportamiento de compra de crisis que equivale a aumentar sus viajes al punto de venta.

 

Por primera vez desde marzo 2020 se rompe la tendencia de pérdida de frecuencia, lo que me hace pensar que algo estructural está sucediendo con el consumidor. Es importante subrayar que tanto los niveles socioeconómicos altos y bajos recuperan frecuencia.

En el entorno actual formatos como el de bodegas y discounters, cuya principal característica es la de alta frecuencia de compra con bajos desembolsos, recobran relevancia para el consumidor, volviéndose una autentica válvula de escape para cubrir sus necesidades de compra.

Tal vez ha llegado el momento en el que un nuevo comportamiento de compra, distinto al observado en la era COVID-19, sea el que domine en el mercado.

Nota del editor: Juan Carlos Jouve es Director de Servicio al Cliente de la División Worldpanel de Kantar México. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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