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Productividad y bienestar laboral

Las empresas deben atender las necesidades inmediatas de los colaboradores, además de aquellas que los preparen para su desempeño diario y a futuro, a nivel laboral y personal, opina Nima Pourshasb.
mar 31 mayo 2022 06:09 AM
Los CEO también se cansan
Las largas jornadas laborales de los mexicanos no se traducen en una mayor productividad, por el contrario, la productividad laboral en el país es una de las más bajas del mundo, señala Nima Pourshasb.

(Expansión) - Resulta sorprendente que en países como Alemania los colaboradores trabajen 1,332 horas al año y en México lo hagan casi al doble con 2,124 horas anuales, muy por encima de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 1,687 horas.

Así es, México no solo es el país miembro de la OCDE en donde los colaboradores trabajan más horas al año, sino uno de los que tienen los tiempos promedio de traslado diario más largos, superados solo por los de Japón y Corea.

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Lo paradójico del asunto es que las largas jornadas laborales de los mexicanos no se traducen en una mayor productividad, por el contrario, la productividad laboral en el país es una de las más bajas del mundo, solo por delante de Colombia y Sudáfrica.

Estas inversiones de tiempo complican el balance vida-trabajo de los colaboradores, representan un gran desgaste físico y mental para muchos de ellos y son un factor de riesgo de enfermedades derivadas de altos niveles de estrés, lo cual se traduce en una menor concentración y por lo tanto, una menor productividad.

Si bien es cierto que en México existe una idea cultural que da mayor valor al trabajo de las personas por el número de horas que le dedica y no por el cumplimiento de objetivos, afortunadamente desde hace un tiempo estamos viendo un cambio de mentalidad significativo en muchas organizaciones que conciben la productividad de sus negocios como el resultado de priorizar el bienestar de sus colaboradores.

Un mundo laboral con empresas más humanas

Tras las experiencias vividas en los últimos años y tomando en cuenta que en promedio pasamos un tercio de nuestra vida adulta trabajando, resulta lógico pensar que las preferencias de cada vez más colaboradores por lugares de trabajo que aporten bienestar y crecimiento, tanto personal, como profesional, irá en aumento.

En el contexto actual, las empresas se convierten en un factor clave para generar estrategias que promuevan esas condiciones de bienestar que están buscando los colaboradores para lograr un equilibrio entre su vida laboral y personal, sin embargo, es importante entender ese bienestar en su sentido más amplio, que engloba aspectos emocionales, sociales, físicos y financieros.

No es un secreto que las acciones que promueven el bienestar laboral ayuda a incrementar el rendimiento de los colaboradores, como tampoco lo es que fortalece el engagement y ayuda a disminuir la rotación de personal. Un ejemplo de ello es el salario on demand que, de acuerdo con un estudio de Harvard Business School, ayuda a mejorar la rotación del personal en un 15%.

Por ello, y para atraer y retener a sus colaboradores e impulsar la máxima productividad, las empresas deben atender sus necesidades particulares, además de crear oportunidades para que los empleados se sientan comprometidos y escuchados, pero también para que estén mejor preparados para enfrentar los retos futuros.

Al hablar de bienestar laboral me refiero, a los planes y estrategias que se implementan en las empresas para mejorar la calidad de vida de sus colaboradores dentro de la organización, pero también fuera de ella, ya que no podemos concebir la existencia de un colaborador como una máquina que prende y apaga sus emociones y necesidades al inicio y final de la jornada laboral.

Por ello es importante que las empresas integren estrategias que no solo atiendan sus necesidades inmediatas, sino que los preparen para su desempeño diario y a futuro, tanto a nivel laboral como personal.

Entre las acciones que están integrando las organizaciones a sus estrategias de bienestar se encuentran: asesoramiento para el mejor manejo de sus recursos, planes de ahorro para alcanzar sus metas, acceso a seguros y telemedicina para ellos y sus familias.

Además, recientemente se han intensificado los programas para el acompañamiento psicológico con el objetivo de disminuir el estrés y conservar la valiosa resiliencia adquirida en los últimos años, así como programas de responsabilidad social que beneficien a la comunidad, entre otros.

 

Cuando todos estos elementos funcionan, vienen las recompensas. Los lugares de trabajo que prioricen a su capital humano ven muchos beneficios: mayor crecimiento organizacional y ganancias, empleados comprometidos y clientes más satisfechos. Pero se necesita un esfuerzo diario para mantener el enfoque en las personas; incluso, los líderes con las mejores intenciones pueden dejar que estos esfuerzos se desvanezcan conforme aumentan las presiones corporativas.

Por ello, hoy más que nunca construir una organización atractiva para trabajar al ofrecer experiencias realmente transformadoras y de calidad para los colaboradores serán clave para hacerle frente a posibles crisis. Sucedan o no, las empresas que planifiquen se beneficiarán de mayor cohesión y sentido de pertenencia. Y los departamentos de Recursos Humanos serán primordiales en la creación de estas estrategias adaptables y ágiles.

Hay empresas que colocan el bienestar de los colaboradores entre sus principales prioridades ofreciéndoles flexibilidad, no solo de horarios o modalidad de trabajo, sino en la posibilidad de elegir los beneficios que mejor respondan a sus necesidades particulares, conscientes del valor que ello representa para sus organizaciones.

Queda claro que el máximo desempeño no se da por exigirle a las personas que prioricen su trabajo, sino por crear un entorno donde se puedan vivir todas las facetas de la vida al máximo. Al final, cuando se lidera con humanidad y altura, el compromiso y desempeño vienen por añadidura.

Nota del editor: Nima Pourshasb es CEO y Co-Founder de minu . Cuenta con una extensa experiencia emprendedora creando y creciendo empresas tecnológicas en diferentes países. Creó su primera empresa para consumidores latinoamericanos, FormaFina, con oficinas en seis países de la región. En México colaboró en Banco Sabadell como responsable de la Banca de Personas. Nació en Irán, creció en España y realizó sus estudios de posgrado tanto en Londres como en EU. Síguelo en LinkedIn y/o Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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