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¿Aranceles?

Para hacer eficaz el amplio espectro de acuerdos que hemos venido suscribiendo, precisamos contar con profesionales más formados en crear condiciones favorables de largo plazo, señala Gabriel Reyes.
mié 27 julio 2022 06:09 AM

(Expansión) - La relación comercial entre dos países que han venido interactuando comercialmente por más de 200 años no surge ni se detiene a virtud de lo ocurrido al TLC y, mucho menos, por lo que hoy acontece con el desafortunado T-MEC.

Los acuerdos sólo la mejoran o empeoran. Los mexicanos hemos visto, en las tres últimas décadas, un importante aumento de acuerdos financieros internacionales, en parte, gracias a que muchos de ellos sólo se replicaron mecánicamente con países con los que la relación es, por decir lo menos, somera, siendo más relleno político que ampliación de mercados.

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En lo que pareció un terso transcurso entre administraciones, sucedió que erramos al dar mayor peso al equipo diplomático, encargado de las formas, y no al técnico, responsable del fondo. Si a ello aunamos que los responsables al frente de la Secretaría de Economía suelen carecer de la trayectoria y sólida preparación en materia de comercio exterior, el resultado al que llegamos era de esperarse.

En efecto, la pericia que una negociación de esta envergadura demanda no se adquiere al ganar una diputación, ni al estar al frente de alguna cartera estatal, y mucho menos, siendo ujier de algún candidato presidencial.

Para hacer eficaz el amplio espectro de acuerdos que hemos venido suscribiendo, precisamos contar con profesionales más formados en crear condiciones favorables de largo plazo que en hacer anuncios tronantes o de fugaz espectacularidad. Hace más de un siglo, en el ramo del servicio exterior se hizo lo correcto, ahí, afortunadamente, se cuenta con la noción de carrera, pero claro, hay que saber mantenerles en el margen y cauce que su especialidad marca.

Personajes que llegaron a primeras posiciones, sin pasar por elementales etapas formativas, anuncian que será por la vía de aranceles como el vecino del norte hará valer su postura. Sin embargo, es claro que no ven más allá del documento colonialista que les pasaron como bola rápida, y que sólo se estructuró para allegar agua al molino electoral de los republicanos, y de paso, quitarle lo de “Norteamérica”, región a la que, en privado, estiman no pertenecemos.

Considerando un panorama más extenso, debemos tener en cuenta que un país que sufre la ruptura o inconsistencia de las cadenas de producción, difícilmente va a emplear medidas que encarezcan o compliquen la entrada de suministros. Por ello, la idea de que la vía arancelaria será la elegida asume un entorno económico-financiero irreal.

Si a ello sumamos que la enorme inflación que enfrenta tiene su origen en una insuficiente oferta de bienes y servicios, esto es, incapaz de satisfacer la demanda, la idea de acudir a medidas arancelarias se aleja aún más.

Ello no quiere decir que las consultas propuestas carezcan de sentido. No, forman parte de un plan bien articulado para establecer posiciones dominantes, como las que el presidente no informó en su justa dimensión. A manera de ejemplo, baste decir que el hecho de que nos surtan millones de toneladas de fertilizantes, a precio subsidiado, determina que se dejen de comprar a Rusia, siendo este un rubro destacado en la relación comercial con el país invasor.

 

El vecino del norte sabe que la costera refinería, lejos de ser una solución, será un barril sin fondo, que pronto será incosteable operativamente, por lo que, también saben, Deer Park tomará un papel destacado en el proceso de refinación mexicano. Sí, esa planta que requería una urgente reconfiguración para cumplir estándares ambientales y de seguridad, la cual no se ha hecho. Aquí sí, un arancel a la exportación de combustibles tendría cabida, pero nada tiene que ver con el T-MEC.

Por otra parte, las crecientes remesas, que nadie se ha determinado a regular ni supervisar, acusan un inexplorado perfil tributario que no impacta la popularidad electoral del otro lado del Bravo. La subvaluación contable de los pasivos financieros de Pemex y CFE es un asunto que la SEC ya tiene agendado, dado que al incorporar de manera correcta al balance los adeudos a proveedores y las pensiones, se mermará la capacidad de seguir recibiendo financiamiento. Sí se pondría a la calificación en condición incierta, tornando azaroso el acceso al mercado de deuda.

De forma que la retorsión, expresada ésta como dar allá a las empresas públicas mexicanas, el trato que se da aquí a los inversionistas extranjeros, o, el simple ejercicio regulatorio soberano en aquel país puede cambiar, de la noche a la mañana, la realidad mexicana, dejando al descubierto, como distingue la Real Academia de la Lengua, el valor de la temeridad.

Nota del editor: Gabriel Reyes es exprocurador fiscal de la Federación. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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