La exportación de servicios desempeña un papel central en la economía mundial, ya que representa casi una cuarta parte del total de las exportaciones, y enfrenta un panorama auspicioso gracias a los avances tecnológicos, el abaratamiento de las telecomunicaciones, el creciente uso de internet en el mundo y el crecimiento del uso de la banda ancha que permite brindar diversos servicios técnicos y profesionales sin importar las distancias.
Los avances tecnológicos han permitido superar las barreras geográficas, particularmente en la exportación de servicios. Mientras que muchos negocios grandes o pequeños -sobre todo ligados a la manufactura de bienes- requieren de proveedores locales, para otra parte de los negocios los proveedores pueden estar ubicados en cualquier parte del mundo y se puede contar con ellos gracias a la exportación de servicios.
En este contexto la aceleración de la exportación de servicios representa un fenómeno importante que no debe perderse de vista, puesto que gracias a la tecnología los servicios ya no tienen que estar “empaquetados”, sino pueden fragmentarse incluso geográficamente y –tal como ocurre en la producción de servicios- beneficiarse de la especialización y de la “producción” a escalas mayores para reducir costos.
Otras ventajas que también ofrece el comercio de servicios es una mayor resiliencia frente a los vaivenes económicos y las crisis financieras. Las exportaciones de servicios de los países en desarrollo han sido más resistentes que las de las economías desarrolladas.
Además, la exportación de servicios genera crecimiento de la tasa de renta mundial; es generadora de empleo, ya sea como autoempleo o dependiente, y posibilita la internacionalización de un negocio sea cual sea su tamaño.
Los avances tecnológicos de las últimas décadas han configurado un nuevo paradigma de producción donde el suministro transfronterizo de servicios es un elemento clave para diversos tipos de negocios, lo cual ofrece múltiples posibilidades a las economías, particularmente de los países en vías de desarrollo.
Este factor es fundamental para la integración económica mundial, en vista de que los servicios constituyen un sector clave en la economía global por su elevado y creciente peso en el Producto Bruto Interno (PBI) de las economías nacionales y por la importante generación de empleo.
Actividades que hasta hace poco eran consideradas de escasa o nula “transabilidad” (intercambio) en las actuales épocas, representan flujos crecientes de comercio e inversión extranjera donde las fronteras ya no representan obstáculo. Si antes el sector servicios solía asociarse a baja productividad y escasa innovación, hoy esa realidad ha cambiado radicalmente con la emergencia de los llamados “servicios basados en conocimiento” (SBC).