A diferencia de sus compañeros de generaciones anteriores, como la millennials y Gen X, se desenvuelven en un entorno completamente digital. Son la primera generación que no conoció un mundo sin internet. Por un lado, su arraigo en plataformas y redes sociales va más allá de una preferencia: es un criterio esencial.
Los centennials son digitales, buscan desafíos que fomenten su competitividad individual, pero también valoran la capacidad de trabajar en equipo.
Debido a lo anterior, las estrategias de atracción de talento deben ajustarse a estos requisitos innegociables, con procesos de selección más tecnológicos, que aprovechen la experiencia inmersiva que las nuevas tecnologías proporcionan para destacar en el ecosistema digital. Asimismo, los empleadores deben ofrecer proyectos que satisfagan ambas necesidades de los zommers: la competencia personal y la creación de ambientes propicios para la colaboración.
En adición, la Gen Z destaca por la creciente importancia que otorga a la responsabilidad ambiental, tanto en la vida social como en la corporativa. Ya no se trata sólo de adoptar prácticas sostenibles, sino de un interés y responsabilidad genuinos, sin greenwashing. Debido a esto, las organizaciones deben demostrar un compromiso activo social y ambiental serio, desde reducir el uso de plásticos de un solo uso hasta buscar la neutralidad de carbono.
La sostenibilidad no es solo una tendencia de moda a seguir, sino un imperativo para atraer y retener a estos nuevos colaboradores con otra mentalidad. En esta reevaluación de prioridades hacia asuntos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), las organizaciones deben integrar estos principios en su ADN para demostrar un compromiso real con la construcción de un futuro sostenible.