Los Deep Tech, según Swati Chaturvedi, quien acuñó el término, son “compañías que están fundadas sobre un descubrimiento científico o una genuina innovación tecnológica” y que, además, se plantean convertir el mundo en un lugar mejor.
Enfocadas en campos como la Inteligencia Artificial, la biotecnología y la energía renovable, las Deep Tech están desempeñando un papel crucial en la transformación de sectores clave y en la creación de nuevas oportunidades para empresas emergentes y emprendedoras. En las economías emergentes de todo el mundo, su papel está cobrando una relevancia cada vez mayor dado que han visto en ellas una oportunidad única para impulsar el crecimiento económico, la innovación y el desarrollo sostenible.
Es evidente que la media de las inversiones en Deep Tech ha aumentado considerablemente, y muchas de ellas alcanzan ahora los 100 millones de dólares o más. Según un informe de Boston Consulting Group (BCG), las Deep Tech representan el 20% de la financiación de capital riesgo, frente al 10% de hace una década aun cuando los fondos tradicionales y los centrados en Deep Tech ofrecen tasas internas de rentabilidad no ponderadas similares (26% y 25%, respectivamente).
En América Latina y el Caribe (ALC), el ecosistema de Deep Tech también está experimentando un crecimiento notable. Con 340 empresas emergentes de Deep Tech en la región, este sector está valorado en 8,000 millones de dólares y tiene un potencial significativo para seguir expandiéndose. Este crecimiento no sólo representa una oportunidad para emprendedores e inversionistas, sino que también tiene el potencial de impulsar el desarrollo económico y social en la región.
En el corazón de este auge se encuentra un ecosistema vibrante y diverso de emprendedores, inversionistas, académicos y líderes de la industria que están trabajando juntos para impulsar la innovación y el progreso tecnológico. En un reciente panel sobre Deep Tech en la Mexico Tech Week, dos figuras prominentes, Ana Laura Fernández y Philipp Haugwitz, compartieron sus ideas y experiencias sobre cómo construir y potenciar estos ecosistemas.
Ana, una inversionista experimentada en capital de riesgo, destacó la importancia de generar un impacto significativo a través de la inversión en Deep Tech. "No solamente se trata de obtener rendimientos financieros, sino también de generar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente". Subraya la necesidad de establecer métricas claras de impacto y sostenibilidad para evaluar el éxito de las inversiones en Deep Tech y enfatiza la importancia de "medir el impacto desde el principio” a fin de “no solo evaluar el rendimiento financiero, sino también el valor social y ambiental generado por las innovaciones tecnológicas".
Por su parte, Phil, un experto en emprendimiento y tecnología, resaltó el papel crucial que juegan las colaboraciones y alianzas estratégicas en el desarrollo de empresas de Deep Tech: "Es fundamental que todos los actores del ecosistema trabajen juntos; desde las startups y las universidades hasta los gobiernos y las corporaciones". Phil también hizo hincapié en la importancia de evitar el "impact washing" y el "greenwashing", asegurándose de que las empresas realmente estén generando un impacto positivo y no sólo utilizando estas etiquetas como estrategias de marketing, además de tener presente que "el ecosistema de Deep Tech ofrece oportunidades únicas de crecimiento y desarrollo tecnológico, por lo que es crucial fomentar comunidades especializadas y apoyar la colaboración entre diversos actores para impulsar la innovación en este campo tan prometedor".
Todo esto nos recuerda la increíble oportunidad que tenemos en las economías emergentes para liderar el camino en el ámbito del Deep Tech y la innovación. Con una gran parte de la población mundial y una abundancia de recursos, estamos en una posición privilegiada para impulsar el desarrollo tecnológico que beneficie no solo a nuestras propias comunidades, sino al mundo en su conjunto.