Los indicadores económicos, desde el Producto Interno Bruto hasta las tasas de interés, son los socios que influyen en la percepción de los inversionistas. El Banco de México, como capitán del barco, busca mantener el equilibrio y la estabilidad, regulando el mercado de divisas y ajustando las políticas monetarias.
El análisis del tipo de cambio real en México, desde 1969, nos cuenta una historia de fluctuaciones nominales, pasando de los 12.50 pesos a superar la barrera de los 30, como resultado de la crisis del petróleo de 1982. Pasando a los 6 pesos en los 90s, al quitarle 3 ceros a la moneda, hasta superar los 20 pesos para el 2020, por los estragos del Covid-19. En contraste, también se evidencia una relativa estabilidad real (con excepción de los periodos de crisis).
Las crisis económicas y los ajustes estructurales han marcado al país, con el Banco de México asumiendo un papel clave como regulador y protector de la estabilidad financiera. La crisis del 1994 y la respuesta con el Fobaproa nos enseñan la fragilidad de una economía altamente dependiente y la necesidad de medidas de recuperación para evitar el colapso. En otro momento hablaremos sobre ello.
La estabilización, impulsada por tratados internacionales y reformas económicas, nos muestra cómo México ha aprendido a navegar las aguas económicas globales, aunque no sin enfrentar desafíos como la crisis financiera global de 2008 y la incertidumbre generada por la pandemia de Covid-19.
El tipo de cambio no es solo un reflejo de las fuerzas económicas, sino una herramienta crucial para la toma de decisiones y la anticipación de desafíos futuros. A medida que México avanza, la diversificación económica, la inversión en infraestructuras resilientes y la adaptabilidad a las dinámicas globales se presentan como faros para guiar la economía a través de las mareas cambiantes.
Este análisis arroja luz sobre las lecciones y las estrategias necesarias para navegar las mareas económicas del mañana. En un mundo donde la única constante es el cambio, entender que el analisis y la toma de decisiones tanto del Estado como de los empresarios, debe darse con base en el tipo de cambio real, ya que es crucial para guiar a México hacia un futuro económico próspero y sostenible.
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Nota del editor: Erendira Yaretni Mendoza Meza es licenciada en Economía, maestra en Gobierno y Desarrollo Regional por El Colegio del Estado de Hidalgo y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Es profesora de la máxima casa de estudios de la entidad. Síguela en Twitter y/o en Facebook . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.
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