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La importancia de tener clara tu misión y visión al emprender un negocio

Tener claras la visión y la misión te dará tranquilidad y orientación, y al mismo tiempo, te permitirá guiar a todo tu equipo de manera sencilla y eficaz.
mar 23 abril 2024 06:01 AM
La importancia de tener clara tu misión y visión al emprender un negocio
Para definir la visión y la misión de tu emprendimiento, debes considerar cuidadosamente los objetivos a largo plazo de la empresa y cómo se pueden lograr, apunta Alejandro Bobadilla.

Generalmente, los emprendedores arrancan un negocio, como se dice coloquialmente, de cero; es decir, sólo con una idea y mucha actitud positiva. Son pocos los emprendedores que antes de iniciar realizan un plan estratégico en el que definan su misión, es decir, la razón de ser del negocio, y su visión, una idea de cómo se ven en los próximos años, por lo que durante los primeros años suelen tener tropiezos, confusión sobre qué hacer o qué productos vender y frustración por no alcanzar los resultados que se imaginaban para su negocio. Esto se debe, en gran medida, a no haber definido claramente la misión y la visión, por lo que suelen desesperarse y, muchas veces, abandonar el emprendimiento.

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La visión y la misión son dos conceptos fundamentales para el éxito de cualquier emprendimiento, ya que definen su razón de ser, sus objetivos y su cultura. En la misión se describen los valores y principios éticos y morales que guían la actuación del líder y la de sus colaboradores; es la descripción de qué haces, para quién lo haces y cómo lo haces en el presente, mientras que, por su parte, la visión es la imagen ideal de cómo quieres que sea tu empresa en el futuro. La visión y la misión son la base de tu identidad corporativa y de tu estrategia de marketing.

Para definir la visión y la misión de tu emprendimiento, debes considerar cuidadosamente los objetivos a largo plazo de la empresa y cómo se pueden lograr. Los objetivos son las metas medibles y concretas que quieres alcanzar con tu emprendimiento, tanto a nivel social como financiero, ambiental o de otro tipo. Revisa y ajusta tu visión y misión periódicamente para asegurarte de que sigan siendo coherentes con tu realidad y con las necesidades del mercado, es decir, ninguna de las dos son estáticas, puesto que pueden evolucionar con el tiempo según las oportunidades y las circunstancias.

Si estás pensando en iniciar empresas o negocios rentables, es necesario que pienses en ¿cuál será la razón de su creación?, ¿cuáles serán sus objetivos? y ¿qué función tendrá la empresa dentro de la sociedad? Esas respuestas te ayudarán a definir con mayor claridad el sentido y coherencia de tu compañía; además, te permitirán desarrollar un plan de negocios más realista, así como diseñar estrategias de mercado que estén más alineadas con tus metas empresariales.

Es importante que la misión de tu empresa sea fácil de entender y recordar, el objetivo es motivar a todos sus miembros a conquistar las metas propuestas. La misión no puede ser una imitación de la de tus competidores, debe ser auténtica y original, y es necesario que revele lo que tu compañía le ofrece al mercado y, sobre todo, que deje claro el valor que le aporta a sus clientes. Por otra parte, la visión de una empresa describe el camino que desea recorrer a mediano y largo plazo para alcanzar sus objetivos generales y específicos, al igual que muchas de sus actividades y procedimientos.

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No utilices palabras sin sentido sólo porque suenen bien o estén de moda, ambos elementos deben ser legibles, claros y concisos, pues, aunque no lo creas, hay empresas exitosas a las que les cuesta trabajo sintetizar, y eso ensombrece el mensaje que desean transmitir con su misión y visión. Lo idóneo es que no tengan más de dos líneas cada una; en ellas no definas metas utópicas e imposibles, no olvides mantener los pies en la tierra.

Como puedes apreciar, tener claras la visión y la misión te dará tranquilidad y orientación, y al mismo tiempo, te permitirá guiar a todo tu equipo de manera sencilla y eficaz, pues recuerda que, tal como lo dijo el filósofo Séneca, “no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”.

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Nota del editor: Alejandro Bobadilla es emprendedor, conferencista internacional, networker y mentor. Es Ingeniero Industrial con Maestría en Administración de Negocios por la UNAM, con diversos Diplomados enfocados en Alta Dirección, Ventas, Marketing y Liderazgo en diversas instituciones. He incursionado en la apertura de mercados en México, Centro y Sudamérica. Llevo más de 35 años involucrado en áreas Comerciales. Síguelo en LinkedIn , Instagram , Facebook y/o TikTok . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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