Según el estudio Digital Trust Insights 2024 de PwC, en México, 50% de las empresas enfrentan considerables pérdidas debido a ciberataques y la exfiltración de datos figura como uno de los principales vectores de ataque. Estas pérdidas pueden ascender hasta los 999,000 dólares, lo que subraya la magnitud del problema y la urgencia de abordarlo de manera efectiva.
La exfiltración de datos que pueden realizar tanto actores externos, como internos, puede tener repercusiones devastadoras para las organizaciones afectadas. Los motivadores o detonantes pueden ser diversos; desde la obtención de un beneficio económico o fines de espionaje industrial, hasta la acción de empleados descontentos o descuidados que comprometen la seguridad de la información a la que acceden. Aunque es algo que no se puede prever al contratar colaboradores, sí se pueden establecer controles al momento de buscar talento, desarrollar actividades laborales diarias y cuando existe, por ejemplo, rotación de personal.
Uno de los aspectos más alarmantes del robo de datos es su capacidad para pasar desapercibida durante períodos prolongados, lo que dificulta su detección y aumenta el alcance del daño causado. A menudo, las organizaciones afectadas se percatan del robo de datos cuando ya es demasiado tarde y las consecuencias son irreversibles.
Para hacer frente a este desafío creciente, es imperativo que las empresas adopten medidas proactivas y robustas de ciberseguridad. Esto incluye la implementación de sistemas avanzados de detección de intrusiones, el monitoreo constante de la red y el establecimiento de políticas de acceso y control estricto de privilegios.
Además, es crucial sensibilizar y capacitar al personal sobre las mejores prácticas de seguridad cibernética y fomentar una cultura organizacional que promueva la conciencia y la responsabilidad en torno a la protección de datos.
En este contexto, el modelo de Confianza Cero es una estrategia de seguridad prometedora, pues asume que los actores no confiables pueden estar dentro y fuera de la red, eliminando la confianza como factor determinante en el acceso a recursos y aplicaciones corporativas. Este enfoque da certeza razonable de que siempre se conozca quién, dónde y cómo alguien intenta acceder a recursos y aplicaciones corporativas.