Durante estas transiciones, los países se vuelven especialmente vulnerables, ya que los ciberdelincuentes buscan aprovechar las posibles brechas que puedan surgir durante el cambio de personal, la transferencia de responsabilidades y la revisión de activos heredados, entre otros aspectos.
Un ejemplo emblemático ocurrió el 18 de abril de 2022, cuando el gobierno saliente de Costa Rica fue objeto de ciberataques contra 30 instituciones gubernamentales durante la transición presidencial. Los hackers lograron secuestrar los sistemas de declaración de impuestos y comercio exterior del país, lo que resultó en la interrupción de los procesos aduaneros y de recaudación de impuestos, así como la suspensión de pagos de salarios a empleados del sector público.
Este caso ilustra los riesgos que enfrentan las 16 naciones que celebran elecciones este año. Por lo tanto, es crucial abordar aspectos como:
1. La transferencia segura de datos y sistemas
La transferencia de datos y sistemas críticos de una administración a otra puede ser un punto débil si no se maneja correctamente. Es esencial que este proceso sea llevado a cabo de manera segura para evitar accesos no autorizados o pérdida de información. Esto implica el uso de canales de comunicación seguros, cifrado de datos durante la transferencia y la implementación de controles de acceso estrictos para asegurarse de que solo el personal autorizado tenga acceso a la información sensible.
2. La formación y capacitación del personal
La rotación de personal durante las transiciones presidenciales puede dejar vacíos en el conocimiento y la experiencia en ciberseguridad. La capacitación y formación del personal entrante es vital para asegurar que todos comprendan las políticas de ciberseguridad y sepan cómo responder a incidentes. Esto debe incluir formación sobre las amenazas más recientes, el uso de herramientas de ciberseguridad y la comprensión de los procedimientos internos para la gestión de incidentes.
3. La evaluación de infraestructura y activos digitales heredados
Las administraciones salientes a menudo dejan una infraestructura digital y activos que deben ser evaluados por la administración entrante. Es crucial llevar a cabo auditorías exhaustivas de la infraestructura tecnológica para identificar vulnerabilidades, obsolescencias y posibles brechas que podrían ser explotadas por ciberdelincuentes. Esta evaluación debe incluir todos los sistemas, redes y dispositivos utilizados por el gobierno.