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Revalorizar la esencia humana. Enfrentar desafíos desde la empresa y la sociedad

Es evidente que todo progreso humano viene de la mano del trabajo colaborativo. Los esfuerzos aislados no llevan al individuo demasiado lejos.
vie 21 junio 2024 05:59 AM
Revalorizar la esencia humana. Enfrentar desafíos desde la empresa y la sociedad
Más que una era de cambio, nos adentramos a un cambio de era. Priorizar los valores humanos será crucial para dar un salto de calidad en la ruta interminable hacia un mejor futuro, considera Guillermo Fournier.

Los humanos nos ubicamos en una categoría especial respecto de otros seres vivos. Las cualidades de inteligencia, libertad y voluntad nos han dotado de herramientas para crear desarrollo y progreso, mejorando la calidad de vida de las personas.

Es verdad que algunas especies animales cuentan con capacidades cognitivas destacables basadas en adaptaciones evolutivas. Pensemos en la destreza que tienen las abejas para edificar sus panales, las mariposas monarcas y la habilidad de migrar masivamente dependiendo de las estaciones del año, o los leones con sus sofisticadas estrategias de caza.

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Sin embargo, homo sapiens es la única especie con la posibilidad de moldear la realidad a través de la organización, la creatividad y la acción dirigida hacia objetivos determinados.

Los primates como los chimpancés y los orangutanes también son sumamente inteligentes; así lo ha comprobado el estudio de la biología. El parecido genético entre estas especies animales y el humano son irrefutables.

Pero hasta hoy, un mono no puede decirle a otro: “nos vemos mañana a las cinco de la tarde en el parque”. Una frase aparentemente sencilla para cualquier persona encierra un enorme grado de complejidad.

La clave radica en el pensamiento abstracto característico del intelecto humano. Conceptos como “mañana” o “cinco de la tarde”, son invenciones que hemos acuñado como especie para ponernos de acuerdo y organizarnos; solo existen en nuestras mentes racionales.

Los animales se limitan a percibir su entorno mediante los sentidos y reaccionar a estímulos con el apoyo del instinto. Homo sapiens va mucho más allá siendo, de hecho, la única especia consciente de su propia existencia desde un punto filosófico y metafísico.

La conciencia y el pensamiento abstracto lograron dar pie a la organización de sociedades complejas con estructuras de cooperación. Ello explica que nuestros ancestros sobrevivieran en grupos reducidos de naturaleza nómada, para más adelante -un proceso que tomó algunas decenas de miles de años- habitar ciudades de millones de habitantes con tecnología (telecomunicaciones, sistemas financieros y zonas industriales, por ejemplo).

Es evidente que todo progreso humano viene de la mano del trabajo colaborativo. Los esfuerzos aislados no llevan al individuo demasiado lejos. Solo por medio de la labor conjunta hemos conseguido avanzar en medicina, ciencia y conocimiento en sentido amplio.

La conclusión es clara: únicamente si las sociedades asumen responsabilidades compartidas para el crecimiento y desarrollo podremos superar los importantes desafíos del siglo XXI.

El potencial humano es impresionante, pero exige de voluntades que tracen el camino. Las buenas intenciones son un primer paso, aunque resultan insuficientes si no se emprenden acciones puntuales y medibles.

Elon Musk, el magnate visionario, suele afirmar que el progreso no se da por sí mismo espontáneamente; hay que hacer que las cosas sucedan. Los problemas globales y las oportunidades de alcanzar nuevos grados de desarrollo humano ahí están, por lo que la pregunta es qué haremos al respecto como generación.

La empresa juega un gran papel, sin duda: el mundo necesita de talento y creatividad para crear un mañana de esperanza de la mano de la innovación con sentido ético.

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Si emprender es creer y crear, hace falta un modelo de desarrollo que sea más justo, incluyente y sostenible. Revalorizar la dimensión humana en los ámbitos profesionales, financieros y de negocios es la vía indispensable para acceder al sueño del Premio Nobel de la Paz y pionero de la empresa social, Muhammad Yunus: una nueva economía de pobreza cero, desempleo cero y cero emisiones netas de carbono.

La creación de riqueza y los avances científicos y tecnológicos son fundamentales, pero solo traerán auténtico progreso si anteponen la persona a intereses meramente superficiales. Volver a lo esencial es reconocer que los seres humanos son un fin y nunca un medio; pensar en contrario sería un retroceso.

Más que una era de cambio, nos adentramos a un cambio de era. Priorizar los valores humanos será crucial para dar un salto de calidad en la ruta interminable hacia un mejor futuro.

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Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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