La que ya será entonces presidenta con a, podrá adoptar la postura rijosa y contestataria que ha sido conminada a seguir bajo la férula de quien, cada día es más claro, entregará la banda, pero no el poder. El costo por mantener una buena relación con él, cada día que pasa se incrementa. No dejará a la sucesora tomar el control de partido. Tampoco lo tendrá el vástago del saliente, se trata de un mero vocero, es decir, de un político en ciernes, sin hechuras, ni hechos, que lo único que tiene es su haber es el pertenecer a la dinastía del Grijalva. La pesada verdad, en territorio nacional, ya es un secreto a voces, que seguramente ha llegado, en tono de insulto, a la que paga el precio de ser tan sólo una candidata electa para el puesto. Es claro que nada puede hacer, ni hará, antes del ritual.
Sheinbaum recibirá golpes de fuera, y recriminaciones de dentro, ya que nada de lo que haga o diga al principio, le será tolerado. Habrá cariñosos tirones de rienda, para que no desdore el legado. López Obrador ha dejado bien claro que su retiro a la finca puede esperar, y que aquí se quedará hasta que sienta que tiene el control absoluto. Es él, y no la ungida, quien decidió mantener las mañaneras, ya que se diga lo que se diga, lo seguiremos viendo en esa palestra, lo que sucederá cuando aquel sienta que debe reforzar el mensaje, o, simplemente, cuando quiera dejar claro que no quitará presión a sus adversarios. El día en el que tome, por primera vez, el micrófono en el matinal sainete será el día en que se oficialice el Maximato.
Son dos asuntos que parecen menores, pero no lo son, serán sello de la próxima gestión. Ha hecho bien la electa en no permitirle conservar su residencia en Palacio Nacional, ya que, de hacerlo, sacarlo será más difícil que sacar al PRI del poder. Sin embargo, se ha equivocado en conservar el pulpito desde donde se dicta la doctrina morena, ya que, aunque le vendan la modernización del formato, o una nueva dinámica para hacerla lucir, lo cierto es que el tabasqueño, al retomar el micrófono, regresará, por breves momentos, a portar la banda, aunque no se la entreguen. Su mensaje será osco y grosero, pero contundente, para rebatir lo que se diga de él o de sus hijos, más allá del Bravo, o acá. No se necesita tener formalmente el puesto para ejercer el poder que de él dimana, y eso nos enseñará, dejará claro quién manda.
No hay forma de que renuncie al micrófono nacional, ya que es ese el que le permitirá seguir mangoneando al canal once, así como a una pléyade de chayotubers. Es la mañanera donde se impondrá el ritmo del nado sincronizado, para toda una cadena de megáfonos que ha mantenido durante todo el sexenio, la cual seguirá pagando por debajo del agua, metiendo, claro, mano en el tesoro público.
El anuncio de que se le dará acceso a la mañanera, como invitado premium o estelar, marcará la abdicación al poder que deriva del voto popular. Desde ahí, el Macuspano enfrentará a las agencias del vecino del norte, que todos los días le agregan un folio más a los gruesos expedientes que lo pintan como un riesgo de la seguridad nacional de aquel país. Una prueba más de la preocupante condición mental de Biden, es el que haya felicitado al gobierno chino, y al de México, por una reducción del 10 % de fatalidades causadas por el fentanilo, cuando, perfectamente sabe, que cada mes el universo de consumidores reduce su tamaño, por muerte, no por alejamiento de la sustancia, o sea, no le queda claro que los consumidores no se reponen tan rápido como fallecen. En realidad, el problema se ha venido agravando.
Para los políticos y electores estadounidenses es ya claro que la 4T se ha decidido y decantado por China como aliada, y que le apuesta a la formación de un eje de tiranías colaborantes en Latinoamérica, contando con el amplio expertise del gobierno cubano, sí, para desaparecer y aparecer fortunas sin rastro. Los procesos electorales en la zona son un lamentable espectáculo, en el que los únicos que no deciden nada, son los votantes, ya que, con la captura absoluta de los procesos comiciales, la democracia tardará en regresar.
El Cartel de las Sillas es, a Centro, Sudamérica y el Caribe, lo que el PRI era para México hace 80 años, se trata de un partido con sedes regionales, que llegó por la puerta de atrás. Ya la cerró, junto con la principal, para que no sea posible sacarlos del poder. Su diseminación territorial, y poder de fuego, le permite mantener controlado férreamente cualquier proceso electoral, haciendo víctimas silentes a cuanto funcionario de casilla sea preciso. El garlito es grotesco y grosero, pero han convencido a los votantes de que la bisoña ciudadanía mantiene a margen a los mapaches, que suelen venir armados hasta los dientes.