A mayor número de votos en la fracción parlamentaria, menor es la valía o apreciación que corresponde a los ya innecesarios coordinadores de partido. A menor tamaño de la oposición, más notoria es la levedad del peso de los presidentes de mesa directiva y de la junta de coordinación política, dado que es precisamente esto, lo que ya no se hace en las cámaras. Las decisiones llegan sin mayor esfuerzo, siendo las cabezas visibles en ambas cámaras meros nuncios o gestores de asistencia. Pocos puestos más devaluados, que los que obtuvieron.
El talento político en el Congreso es innecesario e invisible, y, poco a poco, los lidercillos valientes perderán reflector, al darse cuenta los encargados de la fuente, que no se trata sino de vulgares voceros de lo que no está en juego o discusión, sino que, únicamente, son obreros en la implementación de la agenda presidencial. La nota sale de Palacio Nacional, no de las Cámaras. Las imprentas de San Lázaro y Reforma no conducen el debate legislativo, sus moradores únicamente suben a tribuna a gastar saliva, dando tiempo a que se impriman los designios que proceden de las oficinas de la Ejecutiva Federal.
Sin que los armadores de marchas los hayan organizado, los jóvenes, particularmente, los universitarios, sienten, o presienten, que algo malo está pasando, pero no saben cómo los afectará o de qué manera inciden las primitivas decisiones en su futuro.
Uno de los efectos de la perniciosa reforma que festinan los integrantes del partido oficial incidirá en lo que se conoce como el margen financiero, siendo México uno de los peores referentes a nivel global. Se trata de la diferencia que hay entre las tasas que cobran los bancos, y aquellas que ellos pagan a los depositantes. Un verdadero gobierno de izquierda hubiera hecho, de tal margen, objetivo central de su acción, ya que ello mide, en realidad, la efectividad social del crédito bancario.
El saliente presidente, que deja el puesto, pero no el poder, supo mantener contentos a los banqueros, al no sólo no tocar la fuente de las importantes ganancias, esas que sí son de clase mundial, ya que aquí, gracias al margen financiero, importantes consorcios bancarios captan los más grandes dividendos en el orbe. México es la meca de la ganancia de margen, siendo, para muchos grupos financieros la joya en cuanto a margen financiero se refiere.
El tabasqueño no sólo relajó, sino que, prácticamente, desapareció la supervisión financiera, la bancaria incluida de manera destacada. Permitió un retiro sin precedentes de utilidades, anulando los respaldos, reservas y valuaciones conservadoras, tanto del activo, como del pasivo. Por ello, el gazapo legislativo vendrá como anillo al dedo a los banqueros, podrán decir que la reforma “descompuso” la cobranza. El valor real de la cartera vencida es un verdadero misterio, pero no hay banquero que no haya retirado copeteado lo que invirtiera en la banca. Mordaza de seda, que gustosos lucieron los financieros.
Eso, que en ciertas mesas es motivo de regocijo, en la población se ha sentido como un bloque infranqueable para instalar y operar negocios, así como para formar un patrimonio. El crédito es poco y de mala calidad, ya que las condiciones suelen ser abusivas y con tasas de interés que escapan al alcance de quien más lo necesita.
La absurda y aberrante reforma, que a Monreal enorgullece haber tramitado, claro, sin tener rival que vencer, lo coloca en una posición que cualquiera, aún el más novel legislador, hubiera logrado. En su desesperada ansía de hacerse notar, no advierte que lo convertirá en la imagen visible de lo que ya nos ha conseguido un lugar de desprestigio, preocupación, y hasta de burla, en los mercados financieros del mundo.
Pero más allá de la pírrica victoria, sepan los jóvenes que uno de los inmediatos efectos de la barbaridad que llaman reforma, impactará en el margen financiero, ya que legitimará una revisión para su ampliación. El aquelarre que será obtener justicia en nuestro país, en el que se han hecho trizas más de doscientos años en la formación de carrera judicial, las sentencias serán un volado, por lo que la necesidad de aumentar las tasas activas será visto como algo necesario.