La pandemia de Covid-19, además de haber sido una lamentable tragedia por su impacto en la vida de las familias y la sociedad en general, fue un catalizador crucial para la adopción de esta relocalización, pues reveló las vulnerabilidades en las cadenas globales de suministro.
Sin embargo, otros factores también han sido determinantes como los aranceles impuestos en 2018 por Estados Unidos a productos fabricados en China, que impulsaron a muchas empresas a buscar mercados alternativos. Además, no hay que dejar desapercibido que México tiene una posición atractiva para la inversión extranjera, puesto que es miembro del T-MEC, la OCDE, el G20 y la Alianza del Pacífico.
En este sentido, no es de extrañar que el mercado mexicano ocupe el duodécimo lugar entre los principales receptores de Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial, de acuerdo con el informe 2024 de la United Nations Conference on Trade and Development (UNCTAD). La oportunidad está ahí y se está aprovechando. En 2023, México representó la mayor parte de la inversión extranjera, con entradas de IED estables equivalentes aproximadamente a $36 millones de dólares1. ¿Qué sector es el más beneficiado al recibir más de la mitad de esa inversión?
La Asociación Mexicana de Parques Industriales (AMPIP) da la respuesta, pues tiene registrada una demanda creciente de propiedades manufactureras , especialmente en sectores como el automotriz, la industria electrónica y la fabricación de maquinaria, concentrada en ciudades vecinas a Estados Unidos, como las fábricas de montaje; así como en la Ciudad de México y la península de Yucatán, con su sólida industria turística.
Este panorama, estudiado a detalle, facilita una alternativa de negocio, pues el Nearshoring representa el terreno idóneo para la industria de seguros en México. El incremento en la construcción de nuevas instalaciones y la relocalización de operaciones empresariales elevan la demanda de seguros de construcción y riesgos de ingeniería. Aquí es donde se encuentra esa posibilidad para el crecimiento económico, la innovación en los productos y coberturas de aseguramiento adaptados a las actividades de los inversionistas extranjeros.
Para aprovecharla, es recomendable que las aseguradoras planeen desde ahora una oferta amplia de productos que consideren esa construcción de plantas industriales para que la cadena de valor empiece a solidificarse desde cero. Esto representa una posibilidad crucial para el sector asegurador, que puede ofrecer productos especializados para cada industria, y así, fortalecer y blindar la infraestructura económica a nivel nacional y global.
Por otra parte, durante la fase de construcción, se necesitarán seguros para protegerse contra posibles accidentes, daños materiales o retrasos. Una vez que las operaciones están en marcha, la necesidad de seguros solo se diversifica con coberturas para plantas, centros de distribución y almacenamiento, Responsabilidad Civil General, e incluso por Interrupción de Negocio. Por último, con el aumento de la digitalización y las operaciones en línea, los seguros cibernéticos también están cobrando mayor relevancia.