Esta brecha limita el potencial de países como México, que, aunque cuentan con una mano de obra altamente calificada, enfrentan dificultades para integrarse plenamente a las cadenas de producción, innovación y suministro en economías hiperglobalizadas como la nuestra. En el contexto del nearshoring y los conflictos comerciales regionales, México tiene el deber de aprovechar su bono demográfico y educativo para impulsar no solo su desarrollo interno, sino también el de la región.
De acuerdo con la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), existe un déficit global de 2 millones de ingenieros. En el caso de México, esta situación es aún más crítica, ya que se requieren 5 millones de profesionales para cubrir posiciones en áreas clave como manufactura, tecnologías de la información (TI), biotecnología, inteligencia artificial y transporte.
Aunque la educación superior en México es un referente regional, enfrenta el desafío de ofrecer programas más integrales y unificados. Algunas instituciones destacan por sus sólidos programas en desarrollo de software y disciplinas técnicas, pero carecen de formación en habilidades como liderazgo, comunicación, resolución de problemas y gestión de proyectos. Por otro lado, aquellas que sí incluyen estas competencias suelen rezagarse en la integración de las últimas tendencias tecnológicas y de ingeniería.
A esta situación se suma el rezago global en la adopción de tecnologías emergentes. Muchas empresas extranjeras que invierten en México operan con tecnologías de vanguardia, dejando en desventaja a los profesionales locales que no cuentan con las certificaciones necesarias para integrarse a estos proyectos.
Un ejemplo específico es la creciente demanda de desarrolladores de software con experiencia en Angular, particularmente en su versión 18. Aunque esta tecnología se utiliza en México, la mayoría de los candidatos solo domina versiones anteriores, como la versión 11. De hecho, para este tipo de vacantes se reciben entre 30 y 40 postulaciones; sin embargo, identificar al talento adecuado resulta un desafío debido a la falta de experiencia específica en la última versión requerida.
Además, según la Secretaría de Economía, México es el segundo destino de inversión en software en América Latina y el tercer exportador de servicios de TI. Este panorama subraya la necesidad urgente de fortalecer el talento especializado nacional para responder a las demandas actuales y futuras del mercado.