América Latina ejemplifica las presiones de estas regulaciones que cambian rápidamente: las incertidumbres comerciales entre México y Estados Unidos, la compleja reforma tributaria de Brasil y la eliminación de las restricciones cambiarias en Argentina han alterado fundamentalmente los panoramas competitivos. Estos cambios no solo afectan la forma en que operan las organizaciones, sino que desafían el núcleo de sus modelos de negocio.
El cumplimiento moderno exige flujos de trabajo acelerados y una gestión de la información fluida para simplificar la toma de decisiones y anticiparse a las crecientes demandas de gobiernos, reguladores, proveedores y clientes. La Inteligencia Artificial generativa (GenAI) se ha vuelto esencial para navegar por la volatilidad, y la competitividad depende de nuestra capacidad para desplegar los mejores recursos humanos y tecnológicos para ganar.
El imperativo de la IA
El informe Future of Professionals 2025 del Thomson Reuters Institute muestra que nos encontramos en un momento crucial. Lejos de 2023, cuando discutimos las expectativas que los profesionales tenían sobre el uso de la GenAI, o los debates en 2024 en torno a la experimentación y uso concreto de la herramienta: hoy ya estamos hablando del costo de no estar preparados estratégicamente para la IA.
Como el informe ha revelado constantemente desde su lanzamiento hace tres años, los profesionales latinoamericanos demuestran un gran entusiasmo, con un 87% que cree que la IA tendrá un impacto alto o transformador en su profesión dentro de cinco años, posicionando a la región en la vanguardia de la preparación de la fuerza laboral.
Sin embargo, existe una brecha preocupante entre la preparación individual y el liderazgo institucional: solo el 15% de las organizaciones latinoamericanas han definido estrategias de IA. A nivel mundial, las organizaciones con estrategias de IA perciben 3.5 veces más probabilidades de obtener beneficios medibles y el doble de probabilidades de experimentar un crecimiento de los ingresos en comparación con las que no las tienen.
Los datos son contundentes: las empresas con estrategias de IA visibles perciben que sus posibilidades de crecimiento impulsadas por la tecnología se pueden duplicar. Además, hoy podemos decir que ya no predecimos el impacto de la IA, podemos cuantificarlo. Más de la mitad de los profesionales del informe está midiendo positivamente el retorno de inversión (ROI) en torno a la IA, lo que demuestra que un plan bien pensado y su medición generan verdadero valor de negocio.
Liderar a través de la transformación
Igual de importante es abordar la brecha entre las ambiciones personales de los profesionales sobre la IA y las estrategias organizativas para ampliar su uso. Esta desalineación crea ineficiencias y oportunidades perdidas que impactan directamente en el resultado final.
Dos tercios de los profesionales con objetivos personales de IA siguen desconociendo la estrategia de IA de su organización, mientras que el 38% de aquellos en organizaciones con estrategias de IA carece de objetivos personales de adopción, lo que revela una desconexión entre las políticas corporativas y el compromiso individual.
Los líderes que demuestran la adopción de la IA crean estructuras de gobierno corporativo adecuadas e invierten activamente están obteniendo mayores beneficios. Aquellos que no desarrollen y comuniquen sus estrategias este año corren el riesgo de quedarse atrás a medida que los competidores mejoran su ventaja competitiva al transformar sus operaciones y la prestación de servicios.