Me refiero específicamente a que, a pesar de que a RH se le atribuyen actividades de gran relevancia en las empresas, las funciones que se le asignaban en el pasado ya no se alinean con los nuevos requerimientos de las organizaciones, que deben adaptarse a las exigencias del mercado y del consumidor.
A propósito, la investigación CHRO 2030 de EY, basada en discusiones con más de 160 ejecutivos de 15 sectores y 26 países, revela que el papel del Chief Human Resources Officer (CHRO) debe acelerarse para satisfacer las necesidades comerciales estratégicas y de talento, así lo refirió el 85% de los empleadores que considera que, en los próximos cinco años, contar con una función estratégica de RH será fundamental para el éxito empresarial.
Esta transformación no será sencilla: el 73% de los representantes de los consejos de empresas mexicanas coinciden en que es necesario evolucionar el perfil y las responsabilidades del rol de RH; sin embargo, llama la atención que actualmente solo el 7% tiene el perfil adecuado, aseveran que necesitan darle más visibilidad y exposición al rol lo cual urge a que las organizaciones, de modo especial, la alta dirección, intervenga para así poder asegurar el éxito empresarial en el mediano y largo plazo.
¿Qué se espera del nuevo rol del CHRO?
Ante los nuevos desafíos que enfrentan todas las industrias, los empleadores esperan que el CHRO adopte un rol que le permita gestionar en un entorno en constante movimiento. Este perfil debe evolucionar de lo administrativo a lo estratégico, comprender a fondo el negocio y conocer a detalle su operación diaria. Además, se espera que el CHRO sea un referente positivo dentro de la organización y que lidere la revolución tecnológica para mejorar la experiencia del colaborador. Es necesario fomentar una relación efectiva entre departamentos, trabajando en estrecha coordinación con el CEO, CFO, CTO, CMO y COO, entre otros, para abordar todos los aspectos con el colaborador en el centro de cada decisión. En este contexto, el estudio Humans@Center de EY, realizado en colaboración con la Universidad de Oxford, destaca que el éxito de la transformación empresarial depende de las personas y de las condiciones que establecemos para facilitar su éxito.