A medida que el mundo entra en una nueva fase de transformación digital, la franquicia como modelo de expansión ha impulsado el crecimiento de miles de marcas en América Latina y hoy, se enfrenta a una reinvención profunda. Ya no se trata solo de replicar un modelo exitoso: el 2026 marca una frontera simbólica donde la adaptación, la innovación y la capacidad de crear valor compartido se vuelven más importantes que nunca.
La reinvención de la franquicia en el 2026: los retos para Latinoamérica y sus marcas
Durante años, el sistema de franquicias ha sido un catalizador de crecimiento, permitiendo que marcas locales y regionales escalen rápidamente con inversiones compartidas, gestión descentralizada y expansión territorial. Sin embargo, el entorno actual exige algo más: un nuevo tipo de relación entre franquiciante y franquiciado, basada en la co-creación, la tecnología, la sostenibilidad y la evolución permanente del modelo de negocio.
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¿Es la inteligencia artificial la principal amenaza? No necesariamente. La IA es, en realidad, una gran oportunidad. Permite optimizar procesos, personalizar la experiencia del cliente, predecir comportamientos, reducir errores y aumentar la eficiencia en toda la cadena. Pero si la IA no viene acompañada de un propósito, una narrativa clara y una ejecución coherente, su impacto será limitado. La verdadera amenaza es la inercia.
Los retos reales para las franquicias en América Latina no están en la tecnología en sí, sino en su integración estratégica. Muchas marcas siguen operando con lógicas del siglo pasado: manuales desactualizados, falta de omnicanalidad, poca inversión en cultura de marca y relaciones transaccionales con los socios franquiciados. Ese modelo no es sostenible en el 2026.
La nueva era exige franquicias más flexibles, capaces de ofrecer múltiples formatos (flagship, tiendas pequeñas, corners, móviles), modelos híbridos de operación, herramientas digitales de control y capacitación, y sobre todo, una relación simbiótica con sus franquiciados, donde ambos aprendan, crezcan y se transformen.
También exige marcas que entiendan que el consumidor está cambiando: busca experiencias, transparencia, sostenibilidad, conexión con causas sociales y propuestas coherentes. En este entorno, el rol del franquiciado evoluciona: ya no es solo un operador, sino un embajador de marca, un generador de cultura y un articulador de comunidad local.
¿Qué viene entonces? Marcas más conscientes, modelos más humanos, tecnología como aliada estratégica y una visión de largo plazo que entienda que escalar no significa replicar, sino reinventar continuamente. Las franquicias latinoamericanas tienen una oportunidad única: liderar esta reinvención global desde su realidad, su diversidad y su enorme capacidad de adaptación.
Un caso representativo de cómo la inteligencia artificial se está aplicando en redes de franquicias globales es el de grandes cadenas de comida rápida en Estados Unidos. Cadenas como Domino’s Pizza han integrado sistemas de IA para analizar preferencias de clientes y sugerirles pedidos personalizados, lo que ha impulsado tanto la satisfacción como las ventas. Asimismo, marcas como Starbucks utilizan IA en sus plataformas móviles para potenciar experiencias personalizadas y recomendaciones basadas en datos de consumo, lo que fortalece la relación con sus clientes y permite aprender segmentaciones de mercado con una precisión antes inalcanzable. Otras redes, como McDonald’s y Taco Bell, están experimentando con IA en sus operaciones, desde gestión predictiva de inventarios hasta sistemas de pedidos automatizados, adaptándose a cambios en patrones de consumo y optimizando la eficiencia operativa.
Dentro de cualquier proceso de escalabilidad, la rentabilidad debe seguir siendo el pilar más importante. Las marcas operan en múltiples países, cada uno con contextos económicos, regulatorios y competitivos muy distintos. Por eso, es fundamental que las decisiones de expansión se construyan junto con el franquiciado, quien actúa como embajador de la marca en su territorio. Adaptarse a cada realidad local es clave para lograr un crecimiento sostenible. La expansión debe avanzar siempre que sea rentable, y cuando no lo sea, lo correcto es hacer una pausa estratégica: revisar el modelo, fortalecer procesos operativos, afinar la propuesta de valor y retomar el crecimiento con mayor solidez.
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Nota del editor: Sebastián Mejía Salazar es especialista en internacionalización de negocios, con más de 20 años de experiencia liderando procesos de expansión global. Es general Manager North América y vicepresidente Internacional de Juan Valdez Café, donde ha impulsado la presencia de la marca en más de 25 países. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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