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Frugal Chic, cuando la moda se convierte en una decisión financiera

La moda no tiene por qué ser un gasto desbordado, sino una herramienta inteligente para vivir con autenticidad, estabilidad y propósito.
jue 05 febrero 2026 06:05 AM
Frugal Chic, cuando la moda se convierte en una decisión financiera
Antes de adquirir una prenda o accesorio, vale la pena investigar sus materiales, su durabilidad, su proceso de fabricación y el valor real que aportará a tu vida. El concepto clave es el costo por uso: dividir el precio de un artículo entre el número de veces que realmente lo utilizarás, apunta Elisa Alejandra Vargas Añorve. (Foto: iStock)

Durante años, la moda y las finanzas parecían vivir en universos paralelos: uno guiado por la estética, el deseo de pertenencia y el constante impulso de renovación; el otro, regido por números, racionalidad y disciplina. Hoy, en medio de una época marcada por la inflación, la volatilidad económica y una creciente conciencia sobre el consumo, ambos mundos se encuentran para dar origen a una filosofía que redefine el lujo moderno el Frugal Chic.

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Lejos de ser una moda pasajera, el Frugal Chic plantea que vestirse bien no debería implicar gastar sin control. Habla de decisiones intencionales, de consumir con propósito y de priorizar la independencia y la estabilidad financiera sin renunciar al estilo. Es, en esencia, una estética que entiende que la verdadera elegancia nace de la coherencia entre lo que compras, lo que usas y la vida que deseas construir.

Ser una persona Frugal Chic significa que tu consumo —especialmente en moda— responde a una intención clara. Implica elegir piezas clave, atemporales y de alta calidad, evitando caer en microtendencias efímeras que duran menos que una temporada. Esta filosofía promueve un lujo silencioso: prendas que no gritan marcas, pero comunican seguridad, criterio y estabilidad. Piezas que te acompañan por años y forman un clóset funcional basado en un armario cápsula. Sus pilares son simples pero poderosos: calidad sobre cantidad, atemporalidad, funcionalidad y valor a largo plazo.

Aquí es donde entran las finanzas. El Frugal Chic no te pide que no gastes, sino que gastes mejor. Te invita a convertir las compras en inversiones. Antes de adquirir una prenda o accesorio, vale la pena investigar sus materiales, su durabilidad, su proceso de fabricación y el valor real que aportará a tu vida. El concepto clave es el costo por uso: dividir el precio de un artículo entre el número de veces que realmente lo utilizarás.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que compras una bolsa de piel o un abrigo de lana por 10,000 pesos. A simple vista, puede parecer un gasto elevado. Pero si esa pieza te acompaña durante cinco años y la usas al menos dos veces por semana —alrededor de 520 usos— el costo por uso es de apenas 19 pesos. Y esto suponiendo que la prenda dure solo cinco años; con el cuidado adecuado, puede acompañarte mucho más tiempo. En contraste, una prenda de moda rápida, hecha con materiales menos duraderos, puede verse atractiva por su precio, pero si se desgasta tras pocas puestas o pierde forma con la primera lavada, deja de ser una compra inteligente y se convierte en un gasto que no genera valor.

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Más allá del clóset, esta tendencia también describe a una mujer y un hombre que prioriza su estabilidad emocional, física y financiera. Una mujer y un hombre que se educa constantemente, reduce costos sin sentido, evita los gastos hormiga, prepara su café en casa si así lo decide y no necesita mostrar estatus para validarse. Una persona segura de quién es, que no busca encajar porque ya está alineada con sus valores. En un contexto donde estamos expuestos a estilos de vida irreales y a un ruido constante en redes sociales, bajar el ritmo y priorizar la estabilidad personal se ha convertido en un nuevo tipo de lujo.

El Frugal Chic también tiene una dimensión profundamente sustentable. Consumir menos pero mejor reduce desperdicios; cuidar tus prendas alarga su vida útil y disminuye tu impacto ambiental. Esta filosofía no solo promueve una estética refinada, sino un mayor sentido de responsabilidad: comprar con intención, cuidar lo que tienes y evitar contribuir al ciclo acelerado del consumismo. No es únicamente una decisión estética; es, en muchos sentidos, una postura ética.

En conclusión, el Frugal Chic no busca impresionar; busca prevalecer. Es la estética de quien comprende que el verdadero lujo no siempre es visible, sino que se manifiesta en la tranquilidad de haber tomado buenas decisiones. Igual que en las finanzas, el éxito no se mide por el ruido, sino por la solidez que se construye a lo largo del tiempo.

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En un mundo acelerado y saturado de estímulos, adoptar el estilo Frugal Chic es una declaración silenciosa de poder: menos excesos y más criterio; menos impulso y más valor. Es recordar que la moda no tiene por qué ser un gasto desbordado, sino una herramienta inteligente para vivir con autenticidad, estabilidad y propósito.

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Nota del editor: Elisa Alejandra Vargas Añorve es analista bursátil y emprendedora, por años practicó patinaje sobre hielo, le encanta el yoga y leer. Fundadora de la marca de lujo Elisa Vargas y comparte filosofía de consumo inteligente y estilo atemporal. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

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