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La ruta crítica 2026: mover el país

El líder visionario de 2026 no pide más carreteras a ciegas. Pide conectividad inteligente: interconexiones ferroviarias estratégicas, hubs logísticos multimodales y el uso de datos para optimizar flujos.
mar 17 febrero 2026 06:00 AM
Autos chocolate, el freno interno a la industria mexicana de vehículos pesados
El cuello de botella fronterizo: más de 3 millones de camiones cruzan al norte anualmente. La digitalización de trámites (como la Ventanilla Única) avanza, pero a dos velocidades. La incertidumbre en los tiempos de cruce es una variable imposible de planificar con precisión, un "impuesto logístico" invisible que pagan todas las exportaciones, señala Daniel Razo. (Jose Luis Gonzalez/REUTERS)

El 2026 no es un año más. Es el año en que las excusas se agotan. El legado del Mundial debe ser la chispa que catalice la transformación del transporte nacional, no como un gasto, sino como la inversión estratégica más urgente para la soberanía económica.

El objetivo no es solo mover mercancías de punto A hacia punto B. Es tejer un sistema nervioso nacional ágil, visible y resiliente. Uno que pueda absorber los shocks de un clima cambiante, aprovechar el nearshoring no como una moda, sino como una realidad estructural, y sostener el desarrollo de todas las regiones. Te comparto mis guías de ruta de este año clave:

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1. La paradoja de la conectividad incompleta

México firmó más de una decena de tratados comerciales. Nuestras fábricas integran cadenas de valor con Detroit, Stuttgart y Shanghái. Somos el principal socio comercial de Estados Unidos. Esta narrativa de éxito, sin embargo, choca contra una realidad física obstinada.

La infraestructura de transporte vive en el siglo XX, mientras la economía exige el XXI. Imagina una red neuronal de primer mundo conectada a un sistema circulatorio del tercero. Los síntomas:

Corredores saturados: El corredor México-Querétaro-Irapuato-Guadalajara, arteria industrial del país, opera regularmente al 130% de su capacidad diseñada. Un accidente menor genera parálisis económica en cascada.

La trampa del "Last Mile" nacional: Podemos mover un contenedor de Altamira a Rotterdam en 15 días, pero sacar ese mismo contenedor del puerto interno de Valle de México puede tomar ocho días más. La ineficiencia no está en el océano, está en nuestros patios de maniobra y accesos urbanos.

Fractura modal: Menos del 10% de la carga se mueve por ferrocarril, un sistema con capacidad ociosa, pero desconectado de manera ágil de los puertos y centros de consumo. Dependemos del camión, un modo flexible, pero vulnerable, costoso y saturado. Aunque la AMTI (Asociación Mexicana de Transporte Intermodal) está haciendo grandes esfuerzos.

El líder visionario de 2026 no pide más carreteras a ciegas. Pide conectividad inteligente: interconexiones ferroviarias estratégicas, hubs logísticos multimodales y el uso de datos para optimizar flujos, no solo para pavimentar más.

2. La amenaza silenciosa: la fragilidad sistémica

La cadena de suministro es tan fuerte como su eslabón más débil. En México, identificamos tres puntos de fractura crónicos que una emergencia climática o geopolítica podría convertir en catástrofes:

El cuello de botella fronterizo: Más de 3 millones de camiones cruzan al norte anualmente. La digitalización de trámites (como la Ventanilla Única) avanza, pero a dos velocidades. La incertidumbre en los tiempos de cruce es una variable imposible de planificar con precisión, un "impuesto logístico" invisible que pagan todas las exportaciones.

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La crisis del talento: No faltan camiones; faltan choferes. El envejecimiento de la fuerza laboral, las condiciones de trabajo y la burocracia para licencias federales crean un déficit que paralizará el crecimiento. Un camión sin conductor es un activo varado.

La exposición climática: Nuestros principales corredores son vulnerables. Inundaciones en el Golfo, huracanes en ambos litorales, deslaves en las sierras. La resiliencia no es solo reparar rápido, es rediseñar para resistir. ¿Cuántas rutas alternas verdaderamente operativas tiene cada corredor crítico?

La mentalidad de anticipación exige mapear estas fragilidades en un modelo dinámico, no en un mapa. ¿Qué pasa si el volcán Popocatépetl incrementa su actividad y cubre de ceniza los corredores hacia el puerto de Veracruz? Tenemos el plan de evacuación para personas, ¿tenemos el plan de contingencia para la cadena de suministro del oriente del país?

La meta final es clara: convertir a México en una plataforma logística continental de primer nivel. Donde la frase "hecho en México" no solo hable de la calidad del producto dentro de la caja, sino de la previsibilidad, confianza y eficiencia con la que esa caja llega a cualquier rincón del mundo.

Ese es el partido que realmente debemos ganar. Y el silbatazo ya sonó. "El nearshoring no se perderá en Washington ni en las fábricas: morirá en los embotellamientos de la carretera 57, donde la promesa económica de México se oxida bajo el sol, kilómetro a kilómetro."

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Nota del editor: Daniel Razo es Socio Fundador de Supply Chain Cracks. Director de Operaciones y Logística, así como mentor en cadenas de suministro complejas. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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