Queridas y queridos lectores. Aquí una vez más su amiga cincuentona. Y sí, hoy vengo con un tema que, lo advierto desde ya, probablemente pise algunos callos: “Cuando ser borrego se pone de moda”. Los años me han enseñado que las modas no siempre se llevan puestas… a veces se piensan.
Deja el rebaño. Pongamos de moda el pensamiento independiente
Últimamente observo una tendencia que me preocupa; pareciera que pensar por uno mismo ha pasado de moda, tristemente. Desde mi experiencia, aclaro, el “borreguismo” (seguir sin cuestionar, repetir sin procesar, aplaudir sin entender) se ha vuelto la nueva forma y más fácil manera de pertenecer.
En mi generación, ser independiente de pensamiento era motivo de orgullo. Te formabas una opinión, la defendías, debatías, te equivocabas, y aprendías en el proceso. Hoy, sin embargo, muchas personas, sobre todo jóvenes, parecen vivir con un miedo silencioso a disentir. Les aterra decir “no estoy de acuerdo” o “lo veo distinto”, porque hacerlo puede costarte algo más caro que la razón: la aceptación del grupo.
Creo que vivimos tiempos en los que el aplauso se confunde con la verdad, y el número de seguidores se confunde con el criterio. En redes sociales, los discursos se multiplican sin filtros y las ideas se comparten en masa como si el pensamiento propio fuera un riesgo. Pero, queridas y queridos amigos, desde mi perspectiva el verdadero peligro no está en equivocarse al pensar, sino en dejar de pensar por uno mismo.
El “borreguismo”, como yo le llamo, no es un tema nuevo. Ha existido en distintas épocas y contextos. Lo distinto ahora es su velocidad y su alcance. Antes, las corrientes de opinión tardaban años en formarse; hoy basta un tuit, un video viral, una tendencia o una frase de moda para que millones repitan el mismo argumento sin detenerse a analizarlo. Y no porque crean firmemente en él, sino porque temen quedarse fuera del rebaño.
Y es que ser parte del grupo da cierta comodidad, ¿ no? No tener que decidir, no tener que pensar, no tener que cuestionar. Seguir la corriente puede dar la sensación de seguridad. Pero no es seguridad, ¡es una trampa! Te aleja de tu autenticidad, te apaga la voz, te acostumbra a depender de otros para saber qué sentir, qué opinar, qué hacer…
He aprendido que detrás del “borreguismo” suele esconderse una herida silenciosa: la falta de autoestima. Cuando no confías en tu propia mirada, necesitas que alguien más te diga qué ver. Cuando no crees en tu voz, repites la de otros. Y cuando no te atreves a equivocarte, te condenas a no aprender nunca nada nuevo.
Pensar por ti mismo es, en el fondo, un acto de amor propio. Es reconocer que tu experiencia, tu historia y tu intuición también cuentan. No significa cerrar los oídos a las ideas de los demás, sino todo lo contrario, escucharlas con criterio, con filtro, con la conciencia de que puedes estar de acuerdo o no, y que ambas opciones son válidas.
Desde mi trinchera generacional, te invito a recuperar ese músculo que muchos parecen haber olvidado: el pensamiento crítico. Cuestiónalo todo, incluso aquello que viene de quienes admiras. No te creas todo lo que lees, ni todo lo que aplauden. Aprende a detenerte un segundo antes de compartir, de opinar, de seguir. Pregúntate: “¿esto realmente lo creo yo, o solo lo estoy repitiendo?”.
Porque la libertad no consiste en hacer lo que todos hacen, sino en elegir con conciencia lo que tú decides hacer. Ser diferente no es rebeldía, es identidad. Y la autenticidad, en estos tiempos de uniformidad disfrazada de modernidad, es un acto de valentía. Así que, si notas que todos van hacia un lado, no tengas miedo de mirar al otro. Tal vez allí encuentres tu voz, esa que el ruido colectivo ha intentado silenciar.
No hay nada más poderoso que una mente que se atreve a pensar y un corazón que se atreve a creer en sí mismo.
Como siempre, no me faltarán temas para seguir conversando con ustedes. Nos leemos pronto.
Con el mismo cariño: tu amiga cincuentona.
_____
Nota del editor: Verónica Salame (Instagram @veronica_salame) es una activista social en pro de la igualdad de género, impulsora del proyecto MuXejeres. Miembro del Women International Zionist Organization (WIZO) y ex presidenta de la mesa de consejo de Children International. Actualmente es Vicepresidenta de la Red Internacional de Mujeres Empresarias y Líderes, RIMEL México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.
Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión