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La riqueza bajo tierra que puede cambiar el destino económico de México

Litio, cobre, grafito…nombres que antes parecían propios de geólogos o ingenieros hoy están en el centro de la conversación económica mundial.
vie 27 febrero 2026 06:05 AM
El acuerdo con el que países competirán contra China en minerales críticos: ¿qué puede ofrecer México?
Las economías buscan (lógicamente) asegurarse de que los insumos que sostienen su industria no dependan exclusivamente de otros bloques geopolíticos. En el caso de los minerales críticos, esa preocupación es completamente real, apunta Manuel Herrejón Suárez. (joebelanger/Getty Images)

Durante mucho tiempo creímos que el poder económico de un país dependía únicamente de su petróleo, de su industria o de su tecnología. Hoy esa ecuación está cambiando, y lo está haciendo con rapidez. El nuevo poder global se está definiendo bajo tierra…literalmente.

Litio, cobre, grafito…nombres que antes parecían propios de geólogos o ingenieros hoy están en el centro de la conversación económica mundial. Sin esos minerales no hay autos eléctricos, baterías, inteligencia artificial ni transición energética. En pocas palabras, ahí se está jugando el futuro industrial.

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Por eso, cuando México y Estados Unidos anuncian una alianza para impulsar inversiones mineras por 45,000 millones de dólares, rebasa lo sectorial. Creo que estamos viendo un movimiento estratégico que tiene que ver con seguridad económica, con poder industrial y con el lugar que América del Norte quiere ocupar en el mundo que viene. Y aquí es donde la conversación se vuelve realmente interesante.

Durante años, la globalización se organizó alrededor de la eficiencia, en producir donde fuera más barato, importar donde fuera más conveniente y optimizar costos. Ese modelo funcionó… hasta que dejó de hacerlo. Las tensiones geopolíticas, la pandemia, los cuellos de botella logísticos y la concentración de recursos estratégicos en pocos países obligaron a replantear la lógica completa del sistema.

Hoy, más que eficiencia, lo que domina es la necesidad de resiliencia.

Las economías buscan (lógicamente) asegurarse de que los insumos que sostienen su industria no dependan exclusivamente de otros bloques geopolíticos. En el caso de los minerales críticos, esa preocupación es completamente real. La producción, y sobre todo el procesamiento global de muchos de estos recursos, está altamente concentrado, y eso genera vulnerabilidades que pocos quiere asumir.

Y derivado de ello, hemos visto que se ha reorganizado el mapa productivo con regionalización de suministro, reconstrucción de cadenas cercanas y fortalecimiento de bloques económicos integrados. ¡Ahí es donde México entra al juego!

Nuestro país reúne ventajas que pocas economías pueden combinar al mismo tiempo: cercanía al mayor mercado del planeta, profunda integración comercial, experiencia industrial y potencial geológico relevante. Esa mezcla lo convierte en una pieza natural dentro de la reorganización productiva de América del Norte.

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Pero, tener recursos no garantiza poder económico. La historia mundial está llena de países con enorme riqueza mineral que nunca lograron traducirla en desarrollo sostenido. ¿La razón? La minería crítica no depende únicamente del subsuelo. Depende, sobre todo, de la superficie institucional.

Estamos frente a una industria intensiva en capital, de largo plazo y extremadamente sensible a la incertidumbre. Desde que se identifica un yacimiento hasta que produce comercialmente pueden pasar 10 o 15 años. Ojo; las decisiones de inversión que se toman hoy están apostando por la estabilidad de las próximas décadas. Y el capital que se mueve en ese horizonte no tolera ambigüedades.

Certidumbre jurídica, reglas regulatorias claras, seguridad territorial, infraestructura logística y procesos administrativos eficientes no son lujos ni aspiraciones ideales, son el punto de partida. Y cuando esas condiciones no existen, el capital simplemente se desplaza.

Por eso, cuando hablamos de atraer decenas de miles de millones de dólares al sector, el tema de fondo no es geológico sino institucional. Desde mi perspectiva, lo que está verdaderamente en juego es la construcción de confianza económica a largo plazo.

Hay otro elemento que me parece todavía más relevante. Este acuerdo coloca a México dentro de una arquitectura de seguridad económica regional; eso cambia la escala de la discusión. Ya no se trata únicamente de producir más, sino de integrarse a la base material que sostiene el sistema industrial de la región.

Durante años participamos específicamente en la manufactura final. Ya no; hoy estamos entrando en el origen mismo de los insumos que permiten que esa manufactura exista. La diferencia es abismal.

Pero con esa posición también llegan responsabilidades mayores. Considero que ser proveedor estratégico exige confiabilidad sostenida, estabilidad institucional, continuidad de políticas públicas y visión de largo plazo. Esto no es un ciclo económico pasajero, sino un proyecto de país, con todas sus letras.

La minería dejó de ser una actividad extractiva tradicional para convertirse en infraestructura del futuro y México tiene frente a sí una oportunidad real de convertirse en actor estructural de ese nuevo orden productivo. Pero esa posibilidad no está garantizada por la geografía ni por los recursos; está a merced de la capacidad institucional para ofrecer estabilidad, claridad y continuidad.

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Lo que se anunció no es únicamente un flujo potencial de inversión minera. Es una invitación a que México redefina su lugar dentro del sistema industrial del siglo XXI.

El mundo necesita minerales críticos; eso ya está claro. Lo que aún está por definirse es si México logrará convertir esa necesidad global en poder económico duradero.

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Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión.

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