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¡Felices 88, Pemex!

Marzo ha asido el mes de la transformación del trazo geopolítico del petróleo y gas.
mié 18 marzo 2026 06:08 AM
La refinería de Dos Bocas debe aclarar qué pasó con 33.5 mdp: ASF encuentra irregularidades por pagos en exceso
En una reforma constitucional sucesiva, sugeriría que, además de ser nombrada una Empresa Pública del Estado, sea coronada como la Empresa Pública del Estado al Servicio del Pueblo, apunta Miriam Grunstein. (YURI CORTEZ/AFP)

Hace días que me preguntaba sobre qué escribir y pensé que ya se ha dicho todo sobre la guerra en Irán. Es muy llamativa la velocidad con la que podemos voltear el foco y el enfoque. Trump da un manotazo en Venezuela y todos corremos por el micrófono y nos los arrebatamos para hablar de ella. Luego, en un santiamén, Trump y Netanyahu entran con Godzilla en Tokyo, y ahora vamos todos marchando enfiladitos a opinar sobre los tapones en el Estrecho de Ormuz y las disrupciones en los mercados de petróleo y gas.

Lord Brent, el 9 de este mes, llegó a valer 119 dólares por barril. Inflación, claman todos. Un puñado de Barcos pasan, otros se atoran. Arabia Saudí ya exporta en su petrolínea alternativa, Abqaiq-Yanbu, por donde manda sus exportaciones de crudo hacia el Mar Rojo. Desde el 2 de marzo, Qatar cerró su producción de GNL y deja descubierta a la Unión Europea. Marzo ha asido el mes de la transformación del trazo geopolítico del petróleo y gas.

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Y en este marzo también se cumplen los 88 de Pemex, nuestra charra negra con cabecita blanca.

Tiempos turbulentos van y vienen y Pemex sigue ahí, lo cual, a mi parecer, es milagroso. ¡Cuidado! Por ningún motivo estoy en el afán de declamar un elogio a nuestra ultra-resiliente petrolera, la cual, pase lo que pase, sigue ahí: vestida y desvestida cada seis años por un gobierno diferente, según su capricho. Este marzo lo celebrará doblemente enfundada en la bandera mexicana pues hoy es una Empresa Pública del Estado, por ministerio de la Constitución. Es decir, no basta que la llamen Empresa Pública, sino que además es del Estado. En una reforma constitucional sucesiva, sugeriría que, además de ser nombrada una Empresa Pública del Estado, sea coronada como la Empresa Pública del Estado al Servicio del Pueblo.

En 2001, un año antes de la Odisea al Espacio, me preguntaron cómo veía a Pemex y cuánto más tiempo le daría, si no cambiaba radicalmente su curso. Respondí que no le daba más de una década. Quebrada estaba.

En 2011, después de una reforma de Calderón, que se supone la levantaría de su lecho de muerte, me hicieron la misma pregunta y respondí más o menos lo mismo, salvo que ya habían pasado esos 10 años que le había dado de vida.

En 2021, ya con una reforma de Peña en vilo, varios bandazos durante el sexenio de AMLO, y en plena pandemia, volvieron con la misma pregunta, y dije que Pemex estaba viva, por estar en entubada. Llamen al padrecito, ¡Corran!

Hoy, si me preguntan, preferiría no responder. Pues, a pesar de todas las plagas que nos han caído, y que no cesan, Pemex en las duras y en las maduras, perdura.

Y quién diga que no vive –bien o mal-- de ella, que lance la primera piedra.

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Nota del editor: Miriam Grunstein es profesora e investigadora de la Universidad ORT México y es académica asociada al Centro México de Rice University. También ha sido profesora externa del Centro de Investigación y Docencia Económicas y coordinadora del programa de Capacitación al Gobierno Federal en materia de Hidrocarburos que imparte la Universidad de Texas en Austin. Hoy es socia fundadora de Brilliant Energy Consulting y dirige el blog Energeeks. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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