Esta columna no va a derramar una gota más de saliva sobre ese debate, sino que pretende hablar, dentro de mis limitaciones, sobre otros temas que, ni tienen que ver con el odio a Maduro, ni con el respeto irrestricto al Derecho internacional. Charlemos, pues, de lo:
Verde
Hace tiempo que no habíamos visto una agresión de los Estados Unidos en pos del petróleo. Más aún, a diferencia de las razones de sus antecesores, La Fuerza Naranja, en escasos minutos, profiere la palabra aceite docenas de veces, mientras enmudece sobre el rescate a la democracia y la defensa de los derechos humanos. Un punto a su favor es que al menos es insultantemente sincero. En cambio, su antojo por las reservas pantagruélicas de aceite negro podría tener empachos ambientales. Así, la transición verde podría tornarse en semáforo...
Naranja
Como sea, los Estados Unidos son tan sólo una pieza que define la canasta energética global, así que es impreciso decir que el resurgimiento de la industria petrolera venezolana hará que la transición entre en paro. Por otra parte, el rugido más sonoro de la Fuerza Naranja no hará que las grandes petroleras americanas (por así llamarlas) vuelvan a Venezuela. Salvo Chevron, que nunca se ha ido, pienso en ExxonMobil quien salió por piernas del país y jamás volvería. Lo mismo vale decir sobre CONOCOPHILLIPS, a la que el chavismo aún le debe algo así como 10,000 millones de dólares; bueno, menos, como 15. Así que ninguna empresa en su sano juicio dirá ¡Orange Crush, salgo corriendo rumbo a Venezuela, cuya infraestructura e instituciones están notablemente podridas!
Lo Maduro
Ayer, en un podcast, escuché que será más fácil sacar a Maduro que extraer el petróleo, la cual me pareció una expresión coqueta pero imprecisa. Mi amiga Hecry Colmenares, venezolana de sangre, pero ya con profundas raíces mexicanas, me dice que el chavismo sigue plantado con firmeza en la tierra de Bolívar. Justo ayer se aprobó una ley que ordena arrestar a quien apoye el ataque de Estados Unidos. Por más que Trump se proclame la mano que mece la voluntad política en tanto se estabiliza el país, hay variables políticas, geopolíticas e institucionales que se le irán entre los dedos.