Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Urgen emprendedores en semiconductores

En México, hablar de emprendimiento en semiconductores todavía parece un tema lejano, complejo e incluso inalcanzable. Esa percepción tiene una causa principal: el desconocimiento.
jue 19 marzo 2026 06:04 AM
Urgen emprendedores en semiconductores
El emprendimiento en semiconductores no debe verse como una apuesta exótica o inalcanzable. Debe entenderse como una decisión estratégica, considera José Luis Jáuregui. (Foto: iStock)

En el escenario económico global, pocas industrias tienen hoy un peso tan determinante como la de los semiconductores. No se trata solamente de chips, componentes electrónicos o innovación: se trata de competitividad industrial, soberanía tecnológica, atracción de inversión, seguridad nacional y posicionamiento geoeconómico.

Publicidad

Los semiconductores son la base de la electrónica moderna. Están en los vehículos, los dispositivos médicos, la automatización industrial, las telecomunicaciones, la defensa, los centros de datos, la inteligencia artificial y en prácticamente toda la infraestructura tecnológica que mueve al mundo. Por ello, cada vez más gobiernos, inversionistas y corporativos los consideran una industria crítica.

Sin embargo, en México, hablar de emprendimiento en semiconductores todavía parece un tema lejano, complejo e incluso inalcanzable. Esa percepción, desde mi punto de vista, tiene una causa principal: el desconocimiento.

Las cajas mágicas

A diferencia de otras industrias más fáciles de explicar al mercado, los semiconductores no son un producto de consumo directo. No se tocan, no se exhiben y, en la mayoría de los casos, el usuario final ni siquiera sabe que están ahí. Esa invisibilidad ha jugado en contra de la comprensión pública y empresarial del sector. Todavía hay una brecha importante entre la relevancia de esta industria y el nivel de entendimiento que existe sobre ella.

A esto se suma otra barrera frecuente: la idea de que se trata de una industria reservada para economías con capacidades financieras extraordinarias. Es verdad que el sector demanda inversiones elevadas, infraestructura especializada y talento técnico altamente calificado, pero reducir la conversación al tamaño del capital es una visión incompleta. La pregunta no es únicamente cuánto cuesta entrar, sino cuánto le costará a México quedarse fuera de una de las industrias más importantes del siglo XXI.

El reto mexicano no es solo financiero; también es cultural e institucional. Nuestro país ha desarrollado una base manufacturera robusta, sin embargo, no hemos consolidado con la misma fuerza una cultura de emprendimiento tecnológico industrial orientada a sectores estratégicos de alto valor agregado. Seguimos siendo competitivos, pero limitados en la ambición de construir industrias propias con mayor profundidad tecnológica.

Sin salida financiera

Desafortunadamente, además, en años recientes se debilitó parte de la estructura pública que ayudaba a impulsar el ecosistema emprendedor. La desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) desconectó a los empresarios innovadores del circuito de financiamiento a startups, los venture capital funds. Esto ha dejado un vacío importante en industrias complejas como la de semiconductores, donde la articulación entre gobierno, academia, capital y empresa es indispensable.

Mientras México avanza con cautela, otros países han hecho exactamente lo contrario: convertir los semiconductores en prioridad nacional. Taiwán es el ejemplo más evidente, pero no es el único. Corea del Sur, India, Vietnam, Malasia y Tailandia han fortalecido sus capacidades con una visión clara de largo plazo. Entendieron que esta industria no se desarrolla por accidente y que la ventaja no proviene solamente de fabricar, sino de construir ecosistemas completos.

Publicidad

México tiene condiciones excepcionales para integrarse con mayor fuerza a esta dinámica. Su ubicación geográfica, y su relación comercial con Estados Unidos. El T-MEC ofrece un marco de integración regional altamente relevante; existen capacidades industriales instaladas, experiencia exportadora, talento técnico, infraestructura logística y regiones con vocación clara para manufactura avanzada. En otras palabras, México no parte de cero, sino de una plataforma industrial real.

Por eso, hablar de semiconductores en México no debería limitarse a la idea de atraer empresas extranjeras. También debería incluir una conversación seria sobre emprendimiento industrial nacional, desarrollo de capacidades locales y creación de empresas mexicanas que participen en distintas etapas de la cadena de valor. No todo comienza con una megafab de miles de millones de dólares. Existen múltiples puntos de entrada: diseño, pruebas, empaque avanzado, materiales, componentes de soporte, servicios de ingeniería, automatización, equipos auxiliares y soluciones especializadas para la cadena de suministro.

Ahí es donde el emprendimiento cobra relevancia. Emprender en semiconductores no significa ignorar la complejidad del sector. Significa entenderla y convertirla en una oportunidad. Como cualquier otro emprendimiento, requiere una propuesta de valor clara, solución a un problema real, capacidad de ejecución, diferenciación, visión financiera y estrategia comercial.

México ya demostró que puede construir industrias de escala global. La automotriz es la mejor prueba. Lo que hoy vemos como una fortaleza consolidada fue, en su momento, una apuesta de largo plazo que tomó décadas en madurar. Con los semiconductores ocurrirá exactamente lo mismo: no habrá resultados inmediatos, pero sí puede haber un proceso sólido de construcción si existe convicción suficiente.

El momento es ahora

La relocalización de cadenas de suministro, la presión geopolítica sobre Asia, el interés de Estados Unidos por fortalecer la capacidad regional en Norteamérica y la creciente demanda tecnológica global abren una ventana histórica que México no debería desaprovechar.

Pero aprovecharla exige formar talento, difundir conocimiento, impulsar capital emprendedor, construir puentes entre industria y academia, facilitar infraestructura, crear incentivos y, sobre todo, asumir que esta industria debe ocupar un lugar prioritario en la agenda económica nacional.

Publicidad

El emprendimiento en semiconductores no debe verse como una apuesta exótica o inalcanzable. Debe entenderse como una decisión estratégica. Una que puede elevar la sofisticación industrial del país, generar empleos de alto valor, fortalecer la integración de Norteamérica y posicionar a México en una conversación donde ya no basta con ensamblar: ahora hay que competir, diseñar, desarrollar y liderar. La oportunidad está frente a nosotros.Principio del formularioFinal del formulario

____

Nota del editor: José Luis Jáuregui es catedrático de Posgrado en CETYS Universidad, Campus Mexicali. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad