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Primeros seis meses de un Consejero Independiente: se construye la autoridad o se pierde influencia

En un Consejo de Administración, la autoridad no viene con el nombramiento. Se construye con el tiempo, se demuestra con criterio y se sostiene con independencia.
Primeros seis meses de un Consejero Independiente: se construye la autoridad o se pierde influencia
Muchos ejecutivos llegan a un Consejo después de una carrera marcada por la toma de decisiones rápidas y la presión por generar resultados trimestrales. Ese contexto moldea un reflejo comprensible: demostrar valor desde el primer momento, apunta Milton Rosario. (Foto: iStock)

En una reunión de uno de los Consejos de Administración en los que participo, se había incorporado recientemente un nuevo consejero independiente y la conversación giraba en torno a una decisión estratégica relevante. La discusión fue intensa y el nuevo miembro del Consejo estuvo “muy activo”. Intervenía con frecuencia, proponía alternativas y cuestionaba varios de los supuestos presentados por el C-Suite.

Desde una perspectiva externa, su comportamiento podía parecer ejemplar: participación activa, pensamiento crítico y voluntad de aportar valor desde el inicio.

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Sin embargo, al finalizar la reunión, uno de los consejeros más experimentados comentó en voz baja: “Todavía no entiende cómo funciona este Consejo”.

La observación no era una crítica a su capacidad. Era algo más profundo. En los Consejos de Administración, los primeros meses no determinan solamente si un nuevo consejero comprende el negocio. Determinan si logra construir la legitimidad y la autoridad necesarias para influir en las decisiones del órgano de gobierno.

Y esa autoridad rara vez se obtiene hablando más que los demás.

Este artículo cierra una serie de tres entregas sobre el rol del consejero. En la primera examinamos por qué no todos los ejecutivos están realmente preparados para ocupar un asiento. En la segunda, por qué la entrevista para un Consejo también es un ejercicio de evaluación inversa. Esta tercera entrega aborda el momento en el que todo se pone a prueba: los primeros seis meses en el cargo.

El error más común del nuevo consejero

Muchos ejecutivos llegan a un Consejo después de una carrera marcada por la toma de decisiones rápidas y la presión por generar resultados trimestrales. Ese contexto moldea un reflejo comprensible: demostrar valor desde el primer momento.

Sin embargo, en un Consejo esa lógica puede jugar en contra. El nuevo consejero que intenta aportar soluciones demasiado pronto corre el riesgo de intervenir antes de comprender plenamente la dinámica del Consejo, las relaciones entre sus miembros y la historia que subyace a las decisiones que se discuten. En el gobierno corporativo, la influencia no es jerárquica; es reputacional. Y la reputación dentro de un Consejo se construye lentamente.

Leer las dinámicas invisibles

Los Consejos operan bajo reglas formales —estatutos, mandatos (charter), comités, calendarios—, pero también bajo dinámicas informales que rara vez figuran en los documentos. Existen jerarquías implícitas, equilibrios entre consejeros independientes y accionistas, relaciones de confianza construidas a lo largo de años y silencios estratégicos que reflejan tensiones no resueltas.

Un nuevo consejero que desconoce estas dinámicas puede interpretar erróneamente lo que ocurre en la sala. Un silencio puede parecer falta de criterio cuando es prudencia. Una intervención breve puede reflejar un profundo desacuerdo. Una discusión aparentemente trivial puede estar conectada con decisiones tomadas mucho antes. Aprender a leer esas dinámicas invisibles es una de las tareas más importantes durante los primeros meses.

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El onboarding que muchos Consejos olvidan

En teoría, un nuevo consejero debería recibir un proceso de onboarding que le permita comprender el negocio, la estrategia, los riesgos clave y la dinámica del propio Consejo. En la práctica, el onboarding suele limitarse a un paquete de documentos o a una breve reunión con el Director General.

Cuando esto sucede, el consejero se enfrenta a una decisión reveladora: aceptar esa informalidad o provocar deliberadamente su propio proceso de aprendizaje. Solicitar reuniones con miembros del equipo ejecutivo, conocer el negocio en terreno, dedicar tiempo a entender la dinámica real del Consejo. No se trata solo de aprender más rápido. Se trata de construir la base de credibilidad desde la cual podrá desempeñar su rol fiduciario.

Y aquí una señal que no debe ignorarse: si el presidente del Consejo o el CEO se niegan a facilitar reuniones individuales con miembros clave del C-Suite durante el primer mes, eso no es solo un onboarding deficiente. Es una bandera roja sobre la transparencia real del Consejo.

El arte de diferir bien ejercido

Uno de los principios fundamentales del gobierno corporativo es la existencia de un criterio independiente en el Consejo. Pero la independencia no implica una confrontación permanente. El diferir ineficazmente —intervenir con demasiada frecuencia, cuestionar cada decisión, adoptar una postura excesivamente crítica— tiende a deteriorar rápidamente la credibilidad de un consejero recién incorporado. El efecto es paradójico: quien busca demostrar independencia termina aislado.

Diferir de manera efectiva requiere algo más complejo: comprender el contexto, elegir cuidadosamente los momentos para intervenir y formular preguntas que eleven la calidad de la discusión sin convertirla en una confrontación personal.

En la práctica, esto se traduce en tres disciplinas concretas:

1. Primera: priorizar las batallas. Un consejero nuevo que objeta los temas en una sesión pierde impacto para todos; quien elige uno con fundamento gana credibilidad para los siguientes.

2. Segunda: formular preguntas en lugar de afirmaciones. “¿Hemos considerado qué pasa si este supuesto no se cumple?” abre un espacio de reflexión; un comentario como “Este supuesto está mal” cierra el diálogo.

3. Tercera: construir sobre las intervenciones de otros. Vincular tu observación con lo que otro consejero ya dijo no solo refuerza el argumento — sino que también construye alianzas.

Pero existe el riesgo opuesto, y es igual de peligroso: el consejero que calla tanto que se vuelve invisible, o que pospone sus preguntas hasta que la decisión ya está tomada. Callar por prudencia no es lo mismo que callar por temor a equivocarse. En ciertos temas críticos —riesgos legales, conflictos de interés flagrantes, desviaciones estratégicas graves— el consejero debe intervenir temprano, incluso si aún no conoce todas las dinámicas informales.

Los consejeros más influyentes no son los que hablan más. Son los que saben cuándo intervenir… y cuándo observar.

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El asiento, la pregunta y los primeros meses

A lo largo de esta serie hemos recorrido tres momentos que definen la trayectoria de un consejero. El primero es la decisión de aceptar un asiento —que no debería ser un gesto aspiracional, sino una evaluación fría de la responsabilidad fiduciaria que se asume. El segundo es la entrevista —que no solo mide al candidato, sino que también revela la calidad del Consejo al que está a punto de sumarse. El tercero son los primeros meses —donde la autoridad no viene con el nombramiento, sino que se construye con cada intervención bien elegida y cada silencio bien ejercido.

Los tres momentos comparten una misma lógica: en el gobierno corporativo, lo que parece un privilegio es, en realidad, una carga. Y quienes lo entienden desde el principio son, precisamente, los consejeros que terminan creando valor.

Porque en un Consejo de Administración, la autoridad no viene con el nombramiento. Se construye con el tiempo, se demuestra con criterio y se sostiene con independencia.

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Nota del editor: Milton Rosario es cofundador y Socio director de The OD Consulting Group. Experto en gobierno corporativo, cultura organizacional y desarrollo de liderazgo ejecutivo, asesora a Consejos de Administración y equipos C-Suite a través de las Américas. Fue Presidente del Colegio Nacional de Consejeros Profesionales Independientes, A.C. (CNCPIE). Conéctate con él en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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